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¿Monedas de cambio?

Según integrantes del gabinete de seguridad

La DEA querría a un capo a cambio de Cienfuegos

Tres pesos pesados de los cárteles de las drogas están en la mira de las autoridades mexicanas, a partir de un pacto con el gobierno de Estados Unidos que los obliga, con urgencia, a aprehender y extraditar a uno de ellos de otro lado del Río Bravo.

Ese pacto fue realizado con el fiscal general de Estados Unidos, William Barr, quien aceptó que el general Salvador Cienfuegos pudiera regresar a México como un hombre libre de cargos criminales por colaborar con el clan Beltrán-Leyva, a cambio de que le entregaran a un capo de altos vuelos involucrado en el envío de grandes cantidades de fentanilo a Estados Unidos, publicó este viernes la agencia de noticias Reuters.

El portal de noticias EMEEQUIS confirmó con integrantes del gabinete de seguridad la revelación hecha por Reuters y conoció cuáles son los nombres y alias en esa tercia de extraditables que “pagarían” por la cortesía del gobierno de Donald Trump de devolver al exsecretario de la Defensa Nacional en un vuelo privado y escoltado por alguaciles.

“Todos son objetivos sobre los cuales ya hay investigaciones. Los servicios de inteligencia del gobierno funcionan muy bien… el reto es articular esa información con los operativos en campo respetando la línea de ‘abrazos, no balazos’”, aseguró una fuente consultada.

El más buscado

El primero es el hombre más buscado en México y la prioridad número uno en el extranjero para Estados Unidos, tanto que la agencia antidrogas estadounidense, la DEA, ha ofrecido una recompensa de 10 millones de dólares por información que lleve a su captura, una cifra similar a la que pendía sobre la cabeza de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, quien fuera el capo más influyente del mundo.

Ese hombre es Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, el más poderoso de México desde el sexenio pasado, con presencia en, al menos, 18 entidades de la República Mexicana y 12 estados de la Unión Americana, donde tiene células operando principalmente a través de clubes de motociclistas.

Al “Mencho” lo espera un sólido proceso judicial en una corte federal de Columbia, en Washington, D.C., por el trasiego de fentanilo, un poderoso opioide cuya pureza incluso en miligramos es capaz causar la muerte por sobredosis a un adulto joven y que ha desatado una epidemia de fallecidos y violencia en Estados Unidos.

El multimillonario michoacano de 54 años ya ha sido ubicado en varias ocasiones por el gobierno mexicano en las zonas boscosas de Jalisco, pero la orografía y la amplia base social de campesinos, comerciantes, policías y militares que lo cuidan, y le proveen rutas de escape, han frustrado los operativos antes de que lleguen hasta él.

El verdadero rey

El segundo alias en la baraja de las autoridades mexicanas también empieza con “M” y tiene una conexión con el Cártel de Sinaloa.

Es Ismael Zambada García, “El Mayo”, quien en el juicio contra Joaquín Guzmán Loera en Nueva York, Estados Unidos, fue señalado como “el verdadero rey” de esa estructura criminal que dominó por años el Pacífico mexicano y quien sería el operador del envío de fentanilo hacia Estados Unidos, gracias a una larga cadena de narcolaboratorios instalados en la sierra sinaloense.

Al igual que “El Mencho”, “El Mayo” está en la lista de los más buscados por la DEA, pero quizá por su edad, 72 años, la recompensa que ofrecen por información que lleve a su paradero es de 5 millones de dólares.

Gran pendiente

Su captura es vista entre autoridades del país vecino como un gran pendiente: por más de cinco décadas ha logrado controlar una de las organizaciones criminales más poderosas del mundo sin pisar una prisión, contrario a lo que ha pasado con sus hijos Vicente, “El Vicentillo”, quien sigue encarcelado en Estados Unidos, y Serafín, “El Sera”, quien también fue detenido y liberado en 2018 en California.

“El Mayo” tiene abierto un grueso proceso judicial en la Corte del Oeste en Texas por once cargos criminales que van desde ser el autor intelectual de una serie de homicidios y secuestros en suelo estadounidense hasta el tráfico de drogas y lavado de dinero.

El “narcojúnior”

La tercera posibilidad de intercambio por el general Cienfuegos es la menos probable, pero es igual de atractiva para la DEA, quien ha puesto a este hombre en su lista de los más buscados. De nuevo, todos los caminos llevan a “El Chapo” Guzmán.

Le dicen “Alfredillo”, aunque desde el arresto de su papá hay muchos quienes le llaman “El Patrón”. Se trata de Jesús Alfredo Guzmán Salazar, el hijo de Joaquín Guzmán Loera, quien desde 2018 es de los hombres más buscados por la DEA.

El gobierno estadounidense tiene listo un expediente contra él en la Corte Norte de Illinois, donde se le acusa de, al menos, tres cargos criminales relacionados con el envío de fentanilo elaborado por el Cartel de Sinaloa.

“Alfredillo” es uno de los responsables de uno de los mayores fiascos del gobierno mexicano, pues fue quien ordenó —junto a su hermano Iván Archivaldo— que los miembros del cartel que fundó su papá rodearan instalaciones militares y comenzaran el asesinato indiscriminado de militares y civiles inocentes, si las Fuerzas Armadas no liberaban a su hermano Ovidio, en un operativo en Culiacán, Sinaloa, en octubre de 2019.

En aquel fallido operativo, “El Patrón” fungió como el autor intelectual de la amenaza al gobierno mexicano, que terminó en una de las mayores vergüenzas para la llamada Cuarta Transformación, que cedió en la liberación de Ovidio Guzmán y el retiro de las tropas que habían arriesgado su vida en el operativo.

Su detención y extradición podría ayudar no solo a Estados Unidos, sino a enmendar el golpe en la imagen que sufrió el gobierno de México.

Ubicación conocida

Los tres capos que ayudarían a cumplir el intercambio propuesto por el gobierno mexicano son objetivos que ya están ubicados de manera general, aseguró la fuente consultada por EMEEQUIS.

“De todos se conoce su ubicación, no precisa, pero sabemos cuáles son las áreas donde se mueven o tenemos ya información sobre su grupo compacto. Esta es información que se ha trabajado a lo largo de sexenios y que ha sido compartida con la DEA”, comentó.

Se trata de la primera gran misión que tiene la nueva secretaria de Seguridad Ciudadana en el gobierno federal, Rosa Icela Rodríguez, la sucesora de Alfonso Durazo, quien abandonó el cargo para competir bajo las siglas de Morena por la gubernatura de Sonora.

Una misión de por sí compleja a la que se le suma la presión de completarla contrarreloj, pues el pacto realizado con Estados Unidos obliga a una pronta resolución que demuestre la buena voluntad de México para cumplir con los acuerdos de la DEA.

“Esto tiene que ser rápido o no va a funcionar. El gobierno de México puso sobre la mesa replantear el acuerdo con la DEA, si no liberaba al general Cienfuegos. Y el gobierno de Estados Unidos aceptó, pero con la condición de que, si se iba a respetar el acuerdo binacional al pie de la letra, México debía acelerar la entrega de un hombre clave en el trasiego de fentanilo, que es el talón de Aquiles de los estadounidenses”, dijo la fuente.

El tiempo corre para el gobierno mexicano. Tienen tres opciones de intercambio ¿a cuál cederán para quedar bien con Estados Unidos?

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