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“No bancarrota, sí estabilidad débil”

El pasado domingo 16 de septiembre el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, señaló durante el arranque de su gira de agradecimiento en Tepic, Nayarit que recibe un país en bancarrota, término que elevó el porcentaje de las búsquedas en Google al día siguiente y generó debates entre economistas y empresarios diciendo que la nación no está así.

“El país está en bancarrota y será difícil cumplir con todas las demandas que tiene la sociedad, aunque sí serán honrados todos los compromisos de campaña”, dijo el tabasqueño en su discurso.

Expertos en finanzas señalan que el origen histórico del termino “bancarrota” proviene de los primeros banqueros italianos del Medievo. En esa época no disponían de oficinas ni lugares específicos para realizar sus tratos por lo que acudían a lugares públicos, como las plazas, donde realizaban las operaciones propias de su oficio, contaban el dinero, hacían sus letras de cambio, y todo tipo de movimiento.

El problema era cuando el negocio no funcionaba por que perdía todos sus clientes o porque no era capaz de pagar las deudas con ellos, con lo que tenía que cerrar y para eso se rompía el banco, literal, para señalar a las personas que pasaban por ahí que aquel no era un buen lugar para hacer negocios.

Con el tiempo la palabra “ bancarrota” se agregó al glosario financiero para señalar la situación económica en la que se encuentra una empresa o país.

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Francisco Álvarez Cuevas, presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) delegación Yucatán, explicó en entrevista que el concepto de “bancarrota” se entiende como la quiebra de una compañía o una nación.

“Vamos a pensar en México. El país no podía pagar sus pasivos en 1994 cuando fue la crisis llamada ‘efecto tequila’. El Estado tenía 4mil millones de pesos en reservas y tenia una deuda exigible al corto plazo de varias decenas de miles de millones de dólares. Entonces ahí prácticamente estábamos en bancarrota, en cuanto a que no había como pagar esa deuda”, señaló el contador.

Álvarez Cuevas dijo que el término usado por el tabasqueño fue erróneo y que el país no está en una situación de bancarrota “mas bien se encuentra en un estado de debilidad económica, por lo que hay que trabajar para fortalecerla”.

El presidente del IMEF Yucatán señaló que usar mal los términos financieros puede ser peligroso, sobre todo viniendo de una autoridad como la que representará López Obrador a partir del 1 de diciembre, pues generaría un pánico financiero, lo que generaría problemas a las empresas, por eso, señala, es importante usar los términos adecuados.

“El término que usó Obrador fue demasiado duro, lo preocupante de utilizar la palabra de manera inadecuada es que puede causar algo que se llama pánico financiero y hacer que los acreedores crean que no hay dinero para que les paguen. Un ejemplo de este pánico puede ser que una empresa esté generando dinero y resulta que el 20% del capital que metieron los dueños lo tiene vía deuda, que es exigible por el banco. Si de golpe llegan todos los acreedores a pedir el dinero al tener una percepción de bancarrota, la empresa no va a tenerlo porque está invertido, ya sea en terrenos edificios, mobiliario, en cosas que generan valor”, afirmó.

Estabilidad

Tras las declaraciones del presidente electo, varios organismos salieron a desmentir que el país esté en bancarrota, como lo hizo la Secretaría de Hacienda, señalando que “México tiene finanzas públicas sanas, una estabilidad financiera anclada y una inflación que va en dirección de la meta fijada por el banco central”.

El presidente del IMEF Yucatán confirmó lo señalado, pero dijo que el país está en un entorno de estabilidad muy débil.

“México está en un entorno de estabilidad muy débil, pero tenemos indicadores macroeconómicos aún favorables. Hay mucho por hacer, el gobierno tendría que fortalecerse en corto y mediano plazo eliminando los gastos innecesarios y ese dinero invertirlo en actividades productivas”.
Andrés Manuel López Obdrador se retractó de usar el término “bancarrota”, algo que reconoció Francisco Álvarez como una buena actitud del próximo presidente de México.— Rodrigo Aranda

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