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Nuevo panorama

Foto: Megamedia

Las elecciones del 2 de junio traen cambios al mapa

Aunque bajo la sombra de una elevada abstención, las elecciones que se realizaron el domingo pasado en seis estados de la República —las primeras en el gobierno de López Obrador— dejaron cambios importantes en el mapa electoral del país, el más llamativo de los cuales es que el partido del presidente, Morena, si bien perdió un buen margen de la inercia que traía de los comicios del año pasado, se quedó con las dos gubernaturas que estaban en juego: Puebla y Baja California.

El triunfo morenista en Baja California puso fin a 30 años de gobiernos panistas que comenzaron con el histórico triunfo de Ernesto Ruffo Appel en 1989.

Analistas y observadores consideran que, pese a la baja participación que hubo en la jornada, una de las conclusiones que se pueden sacar hasta ahora es que Morena todavía no ha dado el paso para convertirse de movimiento a partido político, con reglas, principios y ordenamientos que sean acatados por sus integrantes, y eso ocasiona fuertes pugnas internas por las candidaturas, lo que a la larga podría ser un foco rojo de cara a las elecciones intermedias de 2021.

Además de los estados mencionados donde estuvieron en disputa las gubernaturas, alcaldías y diputaciones, también hubo comicios en Durango, Quintana Roo, Aguascalientes y Tamaulipas.

En Durango estuvieron en juego los 39 ayuntamientos; en Quintana Roo, las 15 diputaciones de mayoría y 10 plurinominales; en Aguascalientes, los 11 ayuntamientos, y en Tamaulipas, las 22 diputaciones de mayoría y 14 plurinominales.

De acuerdo con las últimas cifras del PREP de cada entidad, en Aguascalientes el PAN fue el ganador, pues se quedó con 5 de las 11 alcaldías. Las demás quedaron de la siguiente manera: 2 para el PVEM y a una el PRI, PRD, PT y Morena.

En Tamaulipas también el PAN fue el gran ganador, pues se quedó con nada menos que 21 de las 22 diputaciones en juego. La otra fue para Morena. Así, los panistas dominarán de manera holgada el Congreso tamaulipeco.

En Quintana Roo, donde estuvieron en pugna 15 diputaciones de mayoría y 10 plurinominales, la alianza Morena, PT y PVEM se quedó con 11 de mayoría. El PAN, el PRD y el PES, que también fueron en alianza, obtuvieron tres curules de mayoría; la otra fue para el PRI.

En Durango, donde se renovaron los 39 ayuntamientos, las fuerzas quedaron más equilibradas, ya que la alianza PAN-PRD se quedó con 16 municipios, igual número que el PRI. Morena obtuvo 2 alcaldías, igual que el PAN de manera individual. El PT, MC y el Partido Duranguense se quedaron con uno cada uno.

En Puebla también se renovaron 5 ayuntamientos, de los cuales el PRI ganó tres de manera individual y uno más en alianza con Compromiso por Puebla; Morena, PT y Partido Encuentro Social en alianza ganaron uno.

En Baja California, la alianza Morena, PVEM, Transformemos y PT se quedó con todo: la gubernatura, las 17 diputaciones locales de mayoría y los cinco ayuntamientos que conforman el estado: Ensenada, Mexicali, Tecate, Tijuana y Playas de Rosarito.

Además de la confirmación de los triunfos de los morenistas Miguel Barbosa y Jaime Bonilla en las gubernaturas de Puebla y Baja California, respectivamente, uno de los elementos más importantes que destacan los analistas de la jornada electoral es el alto número de ciudadanos que se abstuvieron de acudir a las urnas.

Para el analista político Leo Zuckerman, en el caso de Baja California la baja participación electoral no sorprende porque así ha sido siempre en ese estado. “Tampoco debería sorprendernos en Puebla —apunta—. Los poblanos, simple y sencillamente, estaban cansados de tantas elecciones. Han tenido tres de gobernador en cuatro años. En 2016 eligieron a uno que tendría un periodo corto de dos años. En 2018 eligieron a la gobernadora Martha Erika Alonso, quien trágicamente murió cuando se desplomó su helicóptero.— Víctor Manuel Dzul Zum

 

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