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Olga Sánchez, al frente del Senado

Foto: Megamedia

La jurista recibe los elogios de los grupos políticos

CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— Primera notaria de Ciudad de México, destacada magistrada de la Suprema Corte y primera secretaria de Gobernación de la historia, la prestigiosa jurista Olga Sánchez Cordero acumula una larga trayectoria rompiendo techos de cristal que la lleva ahora a presidir el Senado mexicano.

Hasta la semana pasada era una de las figuras más importantes —y la más progresista— del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, pero a sus 74 años decidió salir del gabinete para regresar a su escaño en el Senado, institución que este domingo la eligió como su presidenta por abrumadora mayoría.

Desde que Olga Sánchez dio en 2018 el salto a la política, ha impreso un estilo personal de diálogo y consenso muy distinto a la polarización de López Obrador, por lo que fue recibida en el Senado por alabanzas de todos los grupos.

La Cámara Alta será la nueva trinchera donde intentará impulsar su agenda feminista, la despenalización de las drogas y el apoyo al aborto, asuntos que no pudo empujar desde el gobierno federal por el desinterés del Presidente.

Licenciada en Derecho por la UNAM, Olga Sánchez participó del movimiento estudiantil del 1968 y simpatizó con la ola hippie.

Estudió un posgrado en Reino Unido, fue la primera mujer notaria por oposición en la capital y se desempeñó como magistrada numeraria del Tribunal Superior de Justicia capitalino.

Su gran encargo, que le llevó a ser considerada una de las mujeres más influyentes de México, fue como magistrada de la Suprema Corte, de 1995 a 2015, nominada por el presidente Ernesto Zedillo (1994-2000).

En el alto tribunal representó el ala más progresista, donde celebró los fallos en favor del matrimonio igualitario, el uso lúdico de la mariguana, los derechos sexuales, los migrantes y los indígenas.

Uno de los momentos más destacados fue cuando la corte aprobó en 2013 su fallo para anular la condena por secuestro contra la francesa Florence Cassez, cuyo caso había sido fabricado por un montaje policial.

En 2012 recibió el máximo galardón que entrega la Universidad del Claustro de Sor Juana y, tras abandonar el cargo en 2015, fue nombrada diputada constituyente de Ciudad de México para elaborar la nueva Constitución de la capital.

El salto a la política lo dio en 2018 como el gran fichaje de López Obrador para su “proyecto de transformación” de México en las terceras elecciones presidenciales a las que se presentaba el político izquierdista.

Aunque ganó un escaño de senadora con el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Olga Sánchez aceptó el encargo de López Obrador para ser su mano derecha y la primera secretaria de Gobernación de la historia de México.

Tras asumir el cargo, reformó de fondo el Ministerio del Interior mexicano, considerado hasta entonces como los sótanos del poder, dándole un enfoque de derechos humanos y búsqueda de desaparecidos.

También tendió la mano a los gobernadores del país y a los partidos de la oposición, hasta el punto que fue inmenso el alud de mensajes de cariño que recibió al dejar el cargo.

Pero su perfil no siempre encajó con el estilo de López Obrador, más conservador en lo social que ella y partidario de la confrontación.

 

De un vistazo

Se confirma una propuesta

Con el voto dividido del PAN, el Pleno del Senado eligió a Olga Sánchez como presidenta de la Mesa Directiva para el primer año de la nueva legislatura, tal como lo había propuesto su grupo parlamentario de Morena.

Electa por mayoría

Fue electa por 79 senadores que votaron a favor, 1 abstención y 17 que se pronunciaron por otras fórmulas. Su presidencia será acompañada por tres vicepresidentes: José Narro Céspedes, de Morena; Alejandra Reynoso, del PAN, y Jorge Carlos Ramírez Marín, del PRI.

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