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Por Covid llevan ''table dance'' a domicilio, con sana distancia, en México

Clientes observan a bailarinas durante un baile erótico en un predio en Ciudad de México, parte de un servicio de "table dance" a domicilio (EFE)
Clientes observan a bailarinas durante un baile erótico en un predio en Ciudad de México, parte de un servicio de "table dance" a domicilio (EFE)

CIUDAD DE MÉXICO.- Susan y otras dos compañeras entran sonrientes a la habitación que el cliente preparó. Forman parte de una empresa mexicana que trasladó los bailes eróticos a los domicilios con distancia segura y "ofrecer sana diversión durante la pandemia" de Covid-19.

Susan Vázquez es bailarina desde hace cinco años, ya estuvo en televisión y bailó con numerosos artistas.

Desde hace dos años forma parte, como jefa de equipo, de la compañía "Mi último beso", que ofrece servicios de "table dance" a domicilio.

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"Realmente no es una actividad esencial, pero somos un entretenimiento artístico y la gente nos busca para festejar ocasiones", cuenta la bailarina.

"La gente busca algo de diversión, un momento de paz, porque han estado mucho tiempo encerrados"

Junto a su equipo, Susan crea coreografías adaptadas a cada momento.

Incluso al estar cerca los Días de Muertos (1 y 2 de noviembre) tienen un show especial protagonizado por una catrina que lleva un espectacular sombrero y está rodeada de bailarines que mantienen la sana distancia.

Sana distancia por seguridad de los clientes

Desde su fundación hace 8 años "Mi último beso" se propuso la tarea de salvaguardar la seguridad de los clientes, que se estaba perdiendo conforme aumentaba la inseguridad durante la vida nocturna en México.

Tras el cierre económico de marzo, abril y mayo por el nuevo coronavirus, Valente Estrada, director de la compañía, consideró necesario implementar un protocolo sanitario.

Al llegar al domicilio se mide la temperatura a los bailarines y se muestra el resultado al cliente. A continuación se hace lo mismo con el anfitrión o anfitriones y se procede a desinfectar el área donde se realizará la actuación.

Clientes de muchos años

Entonces ya puede empezar el espectáculo: contoneos, música alta, diversión y erotismo, pero todo con cubrebocas y la distancia requerida.

"La gente sigue teniendo temor, miedo, pero el espectáculo para todos nosotros es una necesidad. Como llevamos ya años trabajando, tenemos clientes de muchos años y de mucha confianza (…)", explica Estrada.

"El show tiene que continuar, tiene que seguir… Esto es parte de nosotros desde tiempos que muchos ni nos acordamos y aquí seguiremos", añade.

Diversión para adultos y seguridad

Es el caso de Ricardo Jacobo Arias, un cliente habitual desde hace tres años que en esta ocasión disfruta de ver bailar a las tres chicas, cuyo espectáculo contrató seguro de que la diversión no estaría ligada al riesgo.

"Es un show artístico, creo que ahora hay más la necesidad de tener el show en nuestra casa como cualquier otro servicio, porque al final de cuentas es estar encerrado y estar tanto tiempo sin contacto humano".

Junto a otros dos amigos, este cliente admira el erotismo del baile de las mujeres, que dicen disfrutar de su trabajo y sentirse seguras frente al Covid-19, que acumula más de 880,000 contagios y 88,000 muertos en el país.

Ellas entran a la sala y, poco a poco, cada una con su canción, van quitándose la ropa mientras bailan, para terminar todas juntas ante la exaltación de los asistentes.

En todo momento están acompañadas de dos hombres de seguridad de la empresa para prevenir problemas con los clientes en un país que sufre un crisis de violencia machista, con el asesinato de 10 mujeres cada día.

"Los clientes suelen ser conocidos. Se cubren por estar en su casa y por eso nos gusta, porque están seguros y también nos cuidan por la agencia", concluye Susan.

La mujer muestra durante todo el espectáculo la unidad con sus compañeras y lo disciplinado que es su trabajo.

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