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Patrimonio cultural chetumaleño en riesgo

Estoicas, casi resignadas a su suerte, aún resisten los embates de antaño y las agresiones contemporáneas.

Aunque sólo algunas subsistieron a la embestida mortal de un huracán en el siglo anterior y se levantaron entre las ruinas, la llamada "piqueta de la modernidad" en silencio horada sus raíces, con la muda complicidad de quienes por ley deben velar por la preservación y permanencia de una de las maravillas de Quintana Roo.

Hoy, en busca de su reivindicación, desatendidas, mermadas en los últimos tres lustros, las casas de madera de Chetumal constituyen un patrimonio histórico, arquitectónico y cultural de la Península que, de acuerdo con expertos, está en riesgo de extinción y sufriendo una franca, lenta desaparición.

Historia y arquitectura

En la segunda entrega sobre la evolución cronológica de uno de los emblemas de Quintana Roo, el licenciado Fabián Herrera Manzanilla, cronista vitalicio de Chetumal, advierte del peligro de la desaparición de las casonas de evocaciones anglocaribeñas, pese a su invaluable riqueza histórica, cultural y arquitectónica, y hace un llamado para rescatar y defender ese patrimonio peninsular ante la indefinición de proyectos y voluntades políticas que eviten que se diluyan en el tiempo.

El historiador recuerda que existen normas y decretos que protegen en el papel ese acervo material, pero que en la práctica no se respetan o simplemente yacen en el olvido y la indiferencia.

Y como una luz al final del túnel, destaca que varias añejas casas son remodeladas para darles nuevos usos, como restaurantes, hostales, comercios o rentarlas por medio de la plataforma online Airbnb.

Además, el arquitecto Luis Ojeda Godoy, secretario general del Sindicato Nacional de Arquitectos Conservadores del Patrimonio Cultural de la Secretaría de Cultura-INAH, explica lo que representa para la imagen urbana de la capital quintanarroense, y la Península en general, los tesoros arquitectónicos erigidos en casas de madera.

Y subraya que la construcción de esas estructuras habitacionales se replican en otras poblaciones de la entidad quintanarroense, e incluso tienen repercusiones en comunidades de Yucatán, como Mérida, donde hay claros ejemplos de esos diseños con tablones.

Recuento de daños

La mañana del 28 de septiembre de 1955, después del paso del huracán "Janet" el panorama en Chetumal es desolador. Comienza el trágico recuento de pérdidas humanas y también materiales.

La mayoría de las antiguas casas de madera, construidas durante la transición del primer asentamiento de Payo Obispo a la renombrada capital de Quintana Roo son víctimas de los fuertes vientos del fenómeno natural.

Licenciado Fabián Herrera Manzanilla, cronista vitalicio de Chetumal, QRoo.- Foto cortesía

Por asombroso que parezca, todavía hay algunas viviendas de tablones en pie, además de las contados edificaciones de concreto. Son los inmuebles sobrevivientes del desastre.

El cronista Herrera Manzanilla lo rememora así: "Aunque no hay una cifra exacta, se cree que antes de 'Janet' había en Chetumal más de 200 casas de madera, pero sí se puede precisar que el 90% de la infraestructura era con tablones y arquitectura anglocaribeña".

Nuevas obras

"Debido a la magnitud del huracán muchos pobladores de la ciudad optaron por la mampostería para sus viviendas, con lo que se inicia la pérdida de la tradición de construir las casas con madera que se confundían con las de techo de huano o palma. Alrededor del 30% de los dueños de las casonas antiguas decidieron reconstruirlas o bien reparar las que sufrieron afectaciones", recrea.

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El relator chetumaleño cuenta que se mantuvieron a salvo de la furia huracanada los edificios públicos y algunas propiedades construidos en las décadas de los años 30 y 40 del siglo XX, con piedra y cemento, que se adaptaron como refugios anticiclónicos.

"El Palacio de Gobierno (en la avenida 22 de enero, frente a la Plaza Principal), la escuela 'Belisario Domínguez' (en la avenida Héroes, ahora Escuela Estatal de Danza), el jardín de niños 'Benito Juárez' (avenida Álvaro Obregón, actualmente sede de la Dirección Municipal de Cultura), el hospital 'Morelos' (avenida Independencia) y el hotel 'Los cocos' (avenida Héroes) sirvieron para albergar a la población que se evacuó ante la contingencia. Sólo esos edificios y unas 10 casas particulares de mampostería quedaron en pie", afirma Herrera Manzanilla.

Los inmuebles de fuertes muros se erigieron como parte de la expansión urbana de Chetumal que promueve, entre 1935 y 1940, el gobernador del entonces territorio federal de Quintana Roo, general Rafael Eustacio Melgar Andrade.

Fachada principal de la escuela "Belisario Domínguez" en la avenida Héroes de Chetumal, ahora sede de la Escuela Estatal de Danza .- Foto de commons.wikimedia.org

En ese lustro se edificaron, por ejemplo la escuela "Belisario Domínguez" y el Hospital materno infantil "Morelos", proyectos del arquitecto yucateco Manuel Amábilis Domínguez, y ornamentaciones a cargo del escultor colombiano Rómulo Rozo Peña, el artista que quizás tiene como máxima obra el Monumento a la Patria, en Mérida.

Resurge Chetumal

Otros prototipos del nuevo semblante que configura el renacer de la capital de Quintana Roo a partir de la segunda mitad de la centuria anterior, se evidencia en otros inmuebles con materiales de argamasa como la escuela "Álvaro Obregón", el mercado "Miguel Alemán", el teatro "Ávila Camacho" y el estadio de béisbol "Melchor Ocampo", indica el doctor Martín Manuel Checa Artasu, profesor investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, en el artículo "Aproximación turístico cultural para un patrimonio en vías de extinción: la arquitectura histórica en madera de Chetumal, Quintana Roo", publicado en 2012 en la revista "El Periplo Sustentable".

"Como resultado de la destrucción casi total de las viviendas de madera de la parte más antigua de Chetumal, el proceso de reconstrucción implicó no sólo recuperar la fisonomía urbana del primer plano de la ciudad, sino también la reubicación de muchas familias en zonas consideradas más seguras -en terrenos elevados-. Lo anterior generó la creación de un nuevo asentamiento urbano en la porción norte de la población, siendo este nuevo asentamiento el límite de Chetumal: la colonia Venustiano Carranza", refiere el doctor Checa Artasu.

El incremento en los habitantes de Chetumal a partir de 1960 también es otro indicador de la reinvención de la ciudad, que cada década posterior presenta expectativas de progresión.

Imagen de parte de una vivienda de madera, seccionada por construcciones modernas que la asedian, en la avenida 5 de Mayo entre las avenidas Carmen Ochoa de Merino y Othón P. Blanco.- Foto de Luis Ojeda Godoy

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), hace 60 años había 12,855 residentes. En 1970 el número aumenta a 23,685 y 10 años después se duplica a 56,709 pobladores.

En la Encuesta Intercensal 2015 del Inegi, la población total de Chetumal suma 151,243 habitantes. De acuerdo con las Proyecciones de población 2010-2030 del Consejo Nacional de Población, en 2019 se contabilizan en la capital de Quintana Roo 190,791 vecinos.

Menos casas

Sin embargo, el crecimiento demográfico de Chetumal contrasta con la disminución del número de casas de madera, aquellas que a partir de la fundación formal de Payo Obispo, el 5 de mayo de 1898, le dieron personalidad a la antecesora de Chetumal como una de las ciudades que se distinguían por el predominio de las antiguas edificaciones de arquitectura de reminiscencias británicas y algunas españolas.

"Hasta donde tengo conocimiento no se ha hecho un censo oficial del número de casas antiguas de madera, su estado de conservación y uso actual en Chetumal. Sólo hay un estimado de las que todavía perduran, algunas de las que están expuestas en la Casa de la Crónica, en el Parque de los caimanes, sobre la avenida Hidalgo. Se calcula que hay unas 20 que se mantienen en buen estado de conservación", cita el cronista chetumaleño.

Vista de la Casa de la Crónica, en el interior del Parque de los caimanes, sobre la avenida Hidalgo de la capital de Quintana Roo.- Foto cortesía

El doctor Checa Artasu hizo un inventario de 140 casas en 2006 distribuidas en varios puntos, la mayoría dentro de la primitiva jurisdicción de Payo Obispo, pero para 2012 precisa que sólo quedaban 87 renovadas.

En septiembre pasado, Jacqueline Estrada Peña, directora del Instituto de la Cultura y las Artes, informa que la dependencia tiene un registro de 42 viviendas de ese estilo, pero que habría unas 100 y acepta que algunas más se derribaron o destruyeron para dar paso a construcciones modernas.

Normas de protección

Aunque las casas de madera son declaradas patrimonio cultural de Quintana Roo por la aprobación del decreto número 127, y oficialmente se consideran amparadas por la Ley de protección, conservación y restauración del patrimonio histórico, cultural y artístico del estado, con fecha 10 de noviembre de 1995, de acuerdo con el licenciado Herrera Manzanilla y el doctor Checa Artasu, escasos son los esfuerzos por resguardar adecuadamente y reconocer el valor de un bien que prodiga identidad y mérito propio a la urbe del caribe mexicano.

"El 23 de diciembre de 2004 se reforma la Ley del patrimonio cultural del estado de Quintana Roo, también con el mismo objetivo de la norma abrogada de 1995, es decir restaurar, proteger, conservar, registrar, promocionar y difundir el patrimonio cultural de la entidad", insiste el historiador.

Otra de las casas de madera sobrevivientes de la primitiva ciudad de Payo Obispo, hoy Chetumal, en la avenida Álvaro Obregón.- Foto de Luis Ojeda Godoy

La renovada jurisprudencia, contempla como Patrimonio Cultural Tangible, en el artículo 13, inciso "b" lo siguiente: "Las casas y edificios de madera de prototipo arquitectónico colonial-inglés- caribeño, construidos a partir del año de 1898 hasta 1970, con las características establecidas en el artículo XX de esta Ley y aquellas casas o edificios que registren un hecho histórico relevante o singular reconocido por la sociedad".

Y, añade el licenciado Herrera Manzanilla, se amplía como zona protegida la "extensión o superficie urbana o territorial que sea de interés del Estado proteger jurídicamente, por su significado histórico, artístico o ecológico que revista valor estético".

Valor y rescate

"A pesar de que las antiguas casas de madera son consideradas patrimonio histórico y cultural de Chetumal, de Quintana Roo, por primera vez hace 25 años y en 2004 de nuevo se consolida la ley de protección de los inmuebles, realmente no son bien valoradas ni aquilatadas, ya que no hay interés de las autoridades competentes en la materia por rescatar ese tesoro arquitectónico único", destaca el cronista.

De acuerdo al escrito del doctor Checa Artasu, durante el sexenio del gobernador Joaquín Héndricks Díaz (1999-2005), en 2004 comienza un proyecto de rehabilitación de algunas casas de madera que se ubican en la zona antigua de Chetumal y se lograron restaurar 87 inmuebles con una inversión de 16.2 millones de pesos. Pero el plan se abandona cuando concluye la administración del quinto jefe del Ejecutivo del estado de Quintana Roo.

Una de las placas que colocaron las autoridades estatales en casas de madera de Chetumal, que tienen la categoría de Patrimonio Cultural de Quintana Roo.- Foto de Fabián Herrera

"En 2005 se inauguró la primera etapa y colocaron algunas placas que le daban la categoría de patrimonio cultural de Quintana Roo a más de 20 casas de madera tradicionales de la ciudad, pero hasta ahí. En 2018 se anuncia un proyecto para rescatar y preservar ese acervo arquitectónico e histórico, pero hasta donde sé no se puso en marcha y tampoco hay alguna campaña para que la sociedad tome conciencia de ese tesoro chetumaleño", reitera.

Modernidad destructiva

El narrador de los hechos de antaño y hogaño juzga que la expansión urbana de Chetumal y la mal entendida piqueta de la modernidad es una amenaza para la riqueza cultural y arquitectónica que abriga las casonas de madera de la capital quintanarroense.

"Es indiscutible que la renovación urbana de Chetumal en las últimas dos décadas causa mucho daño a la fisonomía arquitectónica que distinguía a nuestra ciudad. Entre construcciones y remodelaciones contemporáneas y las demoliciones de las antiguas viviendas se pierde parte importante del patrimonio histórico y cultural de Quintana Roo y de la Península", advierte.

Una antigua casa de madera, en la avenida Miguel Hidalgo de Chetumal, que según decreto del gobierno estatal es patrimonio cultural de Quintana Roo.- Foto de Fabián Herrera

Sobre el por qué no hay una demarcación de un Centro Histórico en Chetumal, que podría favorecer la preservación de ese valor arquitectónico, como en ciudades como Campeche, Mérida o Querétaro, Herrera Manzanilla dice que pese a que no hay un decreto que así lo estipule se considera que el primer cuadro de la capital es ese núcleo urbano original, el corazón de los habitantes de la otrora Payo Obispo.

"Sí tenemos un Centro Histórico que constituye el entorno donde se gesta y evoluciona lo que hoy es Chetumal. Aunque no hay un decreto que lo consigne, si se toma en cuenta el concepto del sitio donde se desarrolla la trama de la ciudad, y los principales hechos y acontecimientos sí tenemos esa esencia urbana, pero muy diferente al de otras urbes del país o la Península", aclara el licenciado.

Otros usos

El escritor chetumaleño aprecia que no hay voluntad política para llevar al cabo un programa integral de rescate de todas las casas de madera que aún subsisten en Chetumal, incluso las protegidas como patrimonio cultural de Quintana Roo, pero hay una luz de esperanza en el reciente interés que las edificaciones despiertan en algunos habitantes de la ciudad y otros inversionistas nacionales y extranjeros.

La llamada antigua cantina de los aduaneros, en la avenida Othón P. Blanco, entre las avenidas Hidalgo y Reforma, se rehabilta y ahora se ofrece como una vivienda para rentar por días o semanas en una plataforma digital.- Foto de Facebook

"El atractivo para inversionistas nacionales y foráneos son precisamente las casas de madera. Las compran, rescatan y remodelan o reconstruyen y les dan otros usos aparte del habitacional. Algunas de las casonas son ahora comercios, oficinas, restaurantes, cafés, hostales y viviendas que se rentan por días o semanas, lo que abre un camino para su adecuada preservación y conservación", expresa Herrera Manzanilla.

"Y como muestras está la llamada Casa voladora, ahora propiedad de chetumaleños que la convirtieron en el restaurante 'Don Queque', y debe su epíteto a que durante el huracán 'Janet' la estructura, sobre la calzada Veracruz, se desplaza 500 metros de su ubicación original con 20 personas en su interior".

"También la Casa de la Crónica “Ignacio A. Herrera Muñoz”, que se traslada al Parque los caimanes, en la avenida Hidalgo. En esa misma vía está el restaurante 'San Remo'. Hay otras que se ofrecen en renta y las demás son todavía el hogar de antiguas familias de Chetumal", apunta el cronista vitalicio de la capital de Quintana Roo.

Consideración arquitectónica

El arquitecto Ojeda Godoy, secretario general del Sindicato Nacional de Arquitectos Conservadores del Patrimonio Cultural de la Secretaría de Cultura-INAH, comparte algunas reflexiones sobre las peculiaridades arquitectónicas y significativas de las casas tradicionales de la capital de Quintana Roo.

"Las edificaciones de madera que caracterizan aún parte de la imagen urbana y de la memoria histórica de Chetumal, representan en términos arquitectónicos una etapa en cuanto al uso de determinados materiales y procedimientos constructivos no sólo para la urbe, sino también para Quintana Roo y la Península".

"Refieren la etapa fundacional y de consolidación de la ciudad en el proceso de incorporación del oriente peninsular a la administración del gobierno federal al concluir la Guerra de Castas en 1901", evoca.

En términos arquitectónicos, prosigue, las casas de madera representan una solución para el clima y las condiciones locales, tomando como referencia la tipología de vivienda que existía en los asentamientos británicos en el territorio de Belice y aprovechando los abundantes recursos madereros de la época en esa región de la Península.

Elementos decorativos

"Se deben citar para su identificación, el desplante en muchos casos de estas construcciones sobre el nivel de la superficie para resguardarlas en lo posible de la humedad, así como la presencia de elementos, como los corredores para propiciar ventilación y sombra; los muros machihembrados, los travesaños, las columnas, los barandales, las celosías y desde luego, las techumbres con solución constructiva a dos aguas, elaboradas con láminas de zinc, adquiridas por lo general de la antigua colonia inglesa, a donde llegaban de la Gran Bretaña", puntualiza Luis.

El maestro en Arquitectura también destaca que los elementos ornamentales de las históricas viviendas, el tipo de madera y el grosor de las tablas permitían reconocer la periodicidad del inmueble, tanto por la calidad de la mano de obra para su elaboración, como por el hecho de que denotan la existencia o abundancia de determinado tipo de madera y su uso, que se privilegia con respecto a otras consideradas como de menor calidad, que después también se emplearon para la elaboración de esas edificaciones.

"Es importante mencionar una pieza que permitió acumular agua de lluvia para el consumo doméstico, conocido como curvato, un tonel de madera al que desciende el líquido por medio de un canalón de zinc desde la techumbre de dos aguas. Esas piezas todavía permanecen en algunos de los patios de las construcciones de madera de la pretérita ciudad de Chetumal", expone.

El curvato, o especie de tonel, que formaba parte de la estructura de las añejas casas de madera de Chetumal, se aprecia en un modelo a escala de un inmueble de la región quintanarroense.- Foto de chetumalenmadera.blogspot.com

Réplicas en la Península

El coordinador de la sección de Monumentos Históricos en el Centro INAH Quintana Roo apunta que hay otros sitios de esa entidad donde todavía permanece una elevada presencia de construcciones de madera, como en Isla Mujeres y Cozumel, algunas incluso por su periodicidad y valor están registradas por el INAH en el Catálogo de Monumentos Históricos de Quintana Roo.

"En Bacalar se tiene la anotación de dos de esas construcciones en su tipología original. Para la arquitectura histórica quintanarroense es fundamental identificar, registrar y emprender acciones que permitan conservar este tipo de edificaciones en su modelo original, tarea que debe involucrar a los representantes de los diversos niveles de gobierno".

Ejemplo de una antigua casa de madera de estilo anglocaribeño en Isla Mujeres, Quintana Roo, considerado Pueblo Mágico, a partir de 2015.- Foto de traviare.com

"Es importante recordar que, en su momento, ese tipo de estructuras de madera, principalmente para uso habitacional, caracterizó contextos de Mérida que surgieron y se desarrollaron entre los siglos XIX y XX, como fueron los casos en Chuminópolis, la avenida Reforma, Itzimná y la colonia García Ginerés", precisa Luis.

Riqueza forestal

El arquitecto Ojeda Godoy hace un último análisis sobre las casas de madera que aún son signo distintivo en Chetumal, y afirma que ese tipo de construcciones como muchas otras que se desarrollaron en etapas previas al siglo XX -templos, conventos, viviendas, haciendas-, relatan la existencia de una enorme riqueza forestal en el sur y el oriente de la Península.

Arquitecto Luis Ojeda Godoy, experto del Centro INAH Quintana Roo.- Foto cortesía

"Una exuberancia que propicia en parte las diferencias en cuanto a la apropiación y explotación de ese recurso natural, que desembocaron en la Guerra de Castas".

"No hay que olvidar que Gran Bretaña usa el suministro de armas a los 'cruzoob' (mayas insurrectos) para presionar a las autoridades mexicanas con la finalidad de que reconociera a Belice -desde donde se procuraba el suministro de madera- como territorio inglés".

"El hecho de que ahora no se tenga la existencia de esa riqueza forestal, refleja el cambio en el ecosistema de la región, propiciado para favorecer en el siglo XX otras actividades económicas, como la agricultura y la ganadería".

"Y también para la identificación de los componentes arquitectónicos, como la abundancia de recursos madereros que permitieron con las herramientas y técnicas constructivas de una época dar origen a una ciudad, Chetumal, a partir de la cual se forma la presencia de México en el extremo suroriente de la Península", concluye el especialista del INAH.

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