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Reparación del daño no llega tras el ''culiacanazo''

Ovidio Guzmán López

Siguen esperando

 

CULIACÁN (El Universal).— El titular de la Comisión Estatal de Atención Integral a Víctimas, Oscar Fidel González Mendívil, informó que los daños patrimoniales ocasionados a ciudadanos de Culiacán durante el “jueves negro” de hace un año ascienden a 945 mil pesos.

A casi un año del operativo en el que las fuerzas federales capturaron y liberaron a Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, ese monto no ha sido pagado.

González Mendívil explicó que, aunque el Congreso local asignó 10 millones de pesos al Fondo de Ayuda, Asistencia y Reparación Integral en el Presupuesto de Egresos de 2019, el gobierno del estado no ha entregado el recurso del año pasado ni de 2020.

El funcionario aseveró que ya solicitó al Ejecutivo estatal que haga entrega del fondo.

Por su parte, el gobernador Quirino Ordaz Coppel justificó el martes pasado que su administración sigue gestionando que el gobierno federal asuma el pago de los daños.

Luego recordó que la Fiscalía General de la República (FGR) tiene a su cargo las carpetas de investigación que se abrieron con los sucesos derivados del fallido intento de captura de Ovidio Guzmán y que es necesario buscar mecanismos ágiles que permitan la reparación rápida de los daños que ocasionó.

En tanto, González Mendívil precisó que el cálculo de los daños patrimoniales causados por el llamado “culiacanazo” corresponden a vehículos robados o dañados sólo de las víctimas que presentaron denuncias y se hizo con base en los avalúos periciales practicados por personal de la Fiscalía General del Estado y los deducibles establecidos por las compañías de aseguradoras.

El titular de la Comisión Estatal de Atención a Víctimas señaló que los impactos de la violencia desplegada ese día por la delincuencia organizada no han sido reconocidos ni estudiados.

A un año del denomimado como “jueves negro”, observó que aún permea entre la población la sensación de intranquilidad cuando los rumores o balaceras interrumpen otra vez la vida cotidiana.

También calificó el evento de un hecho disruptivo que rompió el nivel de violencia experimentado y sembró un miedo latente en esta ciudad de Sinaloa.

 

 

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