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Retroceso en transparencia con el gobierno de López Obrador

Algunos sectores de la sociedad está inconformes con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. La imagen corresponde a una protesta en Ciudad de México realizada el pasado día 19 por seguidores y miembros del Frente Nacional Anti-AMLO, que pide la renuncia del Presidente (Foto de EFE)
Algunos sectores de la sociedad está inconformes con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. La imagen corresponde a una protesta en Ciudad de México realizada el pasado día 19 por seguidores y miembros del Frente Nacional Anti-AMLO, que pide la renuncia del Presidente (Foto de EFE)

La transparencia y el acceso a la información son elementos fundamentales para una democracia. En los últimos años México dio pasos hacia adelante en la materia, pero el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha incurrido en opacidad, de acuerdo con un trabajo especial de "Yo Influyo".

En el reportaje, de Fernando Arispe y titulado "La transparencia legitima la democracia", se señala que a pesar de que a diario ofrece una conferencia López Obrador se limita a decir que tiene "otros datos" cuando se le cuestiona por temas que no le favorecen.

Otro ejemplo es que de 1,813 solicitudes de información recibidas en la Oficina de Presidencia del 1 de enero al 27 de junio de 2019, 303 se convirtieron en recursos de revisión por respuestas deficientes o falta de respuesta, es decir, el 16.7%.

Esta opacidad está ocasionando que un sector de la población que respaldaba al Presidente hoy se arrepienta.

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El trabajo de "Yo Influyo" señala, en resumen, lo siguiente:

En las democracias jóvenes que aún no se desarrollan totalmente, como la mexicana, es muy importante que existan buenos mecanismos para lograr la transparencia y el acceso a la información.

Ayuda a fomentar y fortalecer una comunidad e interacción entre la ciudadanía y el gobierno, aumentando la confianza en las instituciones que son financiadas mediante recursos públicos.

Hoy en día el acceso a la información es considerado constitucionalmente como un derecho humano que permite a cualquier ciudadano consultar y solicitar al gobierno información pública, siempre y cuando no sea de acceso restringido de acuerdo con lo establecido en la ley.

Un ejemplo claro de cuando la información es restringida y protegida por la ley son los mismos datos de los ciudadanos, como es su edad, residencia, formación académica, o registros médicos y, por supuesto, los relativos a cuestiones de seguridad nacional.

Si algún funcionario o dependencia brinda este tipo de información (de los ciudadanos) estaría incurriendo en una grave falta administrativa.

Libertad de opinión y de expresión

La transparencia y el acceso a la información son parte del derecho a la libertad de opinión y de expresión instaurado en diferentes documentos y tratados internacionales, como en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Entre estas acciones se encuentra la obligación de todas las autoridades de publicar y entregar información de su gestión y desempeño a quien lo solicite.

En materia de transparencia, la situación en México cambió radicalmente para bien hace 20 años con el inicio de la transición y la llegada al poder del PAN rompiendo con 70 años de gobierno autárquico del PRI.

Avances en los últimos años

Por décadas, conseguir información de alguna institución o dependencia gubernamental era prácticamente imposible.

Legalmente ni siquiera existía la forma de obligar a las dependencias a que proporcionaran la información que era solicitada por periodistas, académicos o ciudadanos.

En los últimos años tuvieron avances importantes en materia de transparencia y acceso a la información, con los que se logró tener las bases para contar con un Estado cada vez más abierto que ofrece los medios y mecanismos para que la ciudadanía esté informada.

Mediante reformas constitucionales se establecieron principios y obligaciones para que las instituciones gubernamentales garanticen el derecho a la información.

Gobierno de opacidad

Si es verdad que en gobiernos pasados se fomentó la transparencia, a pesar de que en ocasiones la información que brindaban no los dejaba en buenos términos con la sociedad, a la administración actual se le acusa de mantener una opacidad en términos de transparencia.

A pesar de realizar una conferencia de prensa de lunes a viernes, al ser cuestionado en algún tema o cifra que no le favorece López Obrador se limita a decir que cuenta con otros datos y no da mayor explicación.

Como ejemplo de la opacidad de la cual se acusa a la actual administración podemos mencionar que de 1,813 solicitudes de información recibidas en la Oficina de la Presidencia del 1 de enero al 27 de junio del 2019, 303 se convirtieron en recursos de revisión por respuestas deficientes o falta de respuesta, es decir, el 16.7%.

Este dato, medido por el INAI como índice de recurrencia, triplica el que se tuvo el último año del expresidente Enrique Peña Nieto, de 5.7%, e incluso el promedio registrado desde 2003, cuando entró en vigor la Ley de Transparencia, de 5.9%.

Respuesta recurrente

Una de las respuestas más recurrentes de la actual administración para no entregar información solicitada es declarar la inexistencia de la misma, aun cuando sea evidente que debe estar en sus archivos.

Prueba de ello se encuentra en la solicitud con número 0210000165319 interpuesta ante el INAI, en la que se requirió “los documentos que den constancia de los gastos de las giras de trabajo del Presidente y de toda la ayudantía que lo acompaña”, la oficina declaró que no contaban con los datos para poder entregarlos.

Está claro que la administración actual no valora la confianza que fomenta un gobierno abierto y transparente.

Basado en su popularidad

El Presidente basa su actuar en este renglón, como en tantos otros, basado en una sencilla medida: su popularidad.

En su cálculo ésta es lo suficientemente elevada para continuar culpando a otros, para no asumir responsabilidad directa ni de sus acciones, y por tanto, creer que rendir cuentas está muy por debajo de su persona y es innecesario.

Considera que con su aval cualquier acción es buena, suficiente y positiva.

Pierde la confianza ciudadana

Sin embargo, podemos apreciar que un sector de la población que en un inicio respaldaba a la actual administración hoy se arrepiente y es justamente por acciones como esta.

Lo que este tipo de acciones representa es un retorno a un gobierno opaco y autocrático, el cual cree que no tiene la obligación de proporcionar o generar la información solicitada.

Lo único que crea al negar la información es un rechazo de la sociedad civil, ya que al negar la información se regresa a un antiguo modelo de gobierno cerrado y sin transparencia.

En ese caso se podrían realizar actos que atenten contra la democracia o la sociedad sin que nadie pueda hacer algo para evitarlo, debido a que la información no está disponible.

Transparencia y el futuro de la democracia

La transparencia y la democracia hoy en día van de la mano, ya que con ella se robustece y se garantiza un gobierno más legítimo.

Lo que hace imperativo para continuar con el desarrollo y la consolidación de la democracia que el gobierno garantice la existencia y autonomía de leyes e instituciones capaces de recopilar y entregar la información de la forma en la que los gobiernos realizan su labor.

No sólo sirve para que la ciudadanía juzgue al gobierno sino para que el mismo gobierno pueda autoevaluarse y corregir la forma en la que gobierna, ya que los gobiernos democráticos se regulan a través de los mecanismos de autocorrección y aprendizaje que la transparencia permite.

La sociedad hoy en día está más pendiente del actuar de la clase política, tanto para exhibirla y condenarla como para defenderla.

https://www.yoinfluyo.com/politica/126-analisis-politico/9399-la-transparencia-legitima-la-democracia

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