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Sargazo y contaminación ponen en grave peligro al mar Caribe

Vista general de una playa invadida por sargazo en marzo de 2019, en Quintana Roo. El mar Caribe afronta una encrucijada definitiva por la contaminación, los efectos de la crisis climática, las enfermedades y el sargazo (Foto de EFE)
Vista general de una playa invadida por sargazo en marzo de 2019, en Quintana Roo. El mar Caribe afronta una encrucijada definitiva por la contaminación, los efectos de la crisis climática, las enfermedades y el sargazo (Foto de EFE)

CIUDAD DE MÉXICO.— El mar Caribe, un tesoro natural que según el Banco Mundial sirve de sustento para más de un centenar de millones de personas, afronta una encrucijada definitiva por la contaminación, efectos de la crisis climática y enfermedades, además del sargazo.

La doctora Briggita Van Tussenbroek, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, señala que la contaminación es el principal problema de esas aguas, que bañan la costa de 16 países, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

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El Caribe, explica Briggita Van Tussenbroek, es un mar bajo en nutrientes y sus ecosistemas, en consonancia, están acostumbrados a vivir gracias a un ahorro muy eficiente.

“Por eso es muy dañino que los desarrollos costeros de la región, incluido el turismo, estén vertiendo al mar líquidos con muchos nutrientes”.

“Esos vertidos —efluentes cloacales, aguas residuales agrícolas, petróleo y otros químicos— suponen una amenaza para organismos como los corales”.

“Por el contrario, funcionan como fuente de alimento para especies más agresivas, como las algas, capaces de aprovecharlos con más rapidez”.

La amenaza de los plásticos

Además existe el problema del plástico, que según el informe del Banco Mundial titulado “Ni un minuto que perder”, publicado en mayo pasado, representa el 80% de la polución en el Caribe.

Por el momento, de acuerdo con datos del Programa para el Medio Ambiente de Naciones Unidas, 18 territorios de la zona prohibieron los plásticos de un solo uso o los productos de espuma de poliestireno, mientras en 3 países se introdujeron prohibiciones a nivel local.

No todo es culpa del cambio climático

Amparo Martínez, directora del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (Inecc) de México, señala la contaminación como punto clave para entender la situación de las aguas caribeñas.

“No podemos echarle la culpa de todo al cambio climático”.

”Toda la cuenca del Caribe tiene problemas históricos de contaminación que hay que atajar de manera coordinada por todos los países implicados”.

Sin los resultados esperados

De momento, afirma Briggita Van Tussenbroek, las medidas adoptadas para revertir la situación no han funcionado.

Lamenta el grave daño que supone el bajo índice de población que dispone de agua corriente en la zona.

“Si el 50% o 60% de la gente no está conectada a una red tiene que usar fosas sépticas”.

“Y si el agua va a una fosa, los nutrientes se van sin tratar a un acuífero, con lo que llegan directamente al mar. Corregir eso requiere inversión”.

Impacto ambiental del turismo

Además, continúa, el impacto ambiental del turismo, que según el Banco Mundial reporta 15 % del Producto Interno Bruto (PIB) de la región, es otro de los grandes conflictos a abordar.

Desde el Inecc, asegura Amparo Martínez, se cree que es posible conseguir un turismo totalmente sostenible.

Sin embargo, insiste en que ese debe ser un trabajo común de todos los países caribeños.

El síndrome blanco

Junto a la contaminación, la crisis climática contribuye de manera decisiva a la degradación del mar Caribe, tanto por la mayor cantidad de CO2 que supone como por el aumento de la temperatura y la variación que provoca en el pH del agua, su grado de acidez.

Briggita Van Tussenbroek cuenta que se registra un descenso en los niveles de pH, lo que hace más difícil la calcificación y la mayoría de los corales y organismos del Caribe necesitan calcificar.

Además de esos problemas, el mal estado de las aguas ayuda a la proliferación de bacterias y enfermedades en el ecosistema marino.

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Esto tiene implicaciones tan importantes como el desarrollo del síndrome blanco, una patología que afecta principalmente a los corales.

“El síndrome blanco es una enfermedad, pero no se conoce el patógeno que la causa todavía”.

“Algunas especies de coral están más afectadas que otras. Pese a pruebas incluso con antibióticos, desde el verano pasado a hoy ya murió entre 30% y 50% del coral que estaba vivo en México”, alerta la científica de la UNAM.

La plaga del sargazo

A los conflictos mencionados se le suma otro en los últimos años y es tan grave como para que Briggita Van Tussenbroek lo considere “el golpe final al ecosistema”: la invasión del sargazo.

Esta macroalga de color marrón crea islas flotantes sobre el agua —en 2018 se registró una mancha de 2,800 kilómetros cuadrados— y afecta todo el ecosistema hasta transformarlo.

“Tapa el sol y reduce tanto los niveles de luz como los de oxígeno, algo altamente perjudicial para peces, pastos marinos y corales”, advirtió.

Reclaman soluciones al problema del sargazo

El sargazo, advierte, aportó al mar Caribe el año pasado 20% más de nutrientes que las aguas de los ríos contaminados.

Frente a la invasión de sargazo, la doctora de la UNAM reclama soluciones para atajarlo a tiempo y poder evitar que toque tierra.

“Tenemos que recoger el sargazo en el mar y no permitir que llegue a la costa. Si llega y se recoge allí el mal al ecosistema ya está hecho”, advirtió.

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