in

Vivir para los pobres

El sábado 28 de noviembre pasado

Admirador declarado de la historia y la cultura de los yucatecos, el nuevo cardenal mexicano Felipe Arizmendi Esquivel es un férreo luchador a favor de las causas de los pobres y un promotor de la vida sacerdotal, temas que, entre otros, aborda con el Diario

Cardenal Felipe Arizmendi Esquivel

¿Qué significa para México en estos momentos su nombramiento como cardenal?

Aunque no me puedo considerar intérprete de todos los mexicanos, ciertamente ha sido motivo de gozo para mi familia, mi pueblo y mis amigos. Para las diócesis de Tenancingo, Toluca, Tapachula y San Cristóbal de Las Casas, donde he desarrollado mi vida, ha significado un espaldarazo a la pastoral que, juntos, hemos tratado de desarrollar. Para muchos obispos, sacerdotes, religiosas y laicos de América Latina, con quienes he compartido actividades pastorales, sobre todo en la formación sacerdotal y en la pastoral indígena, ha significado un aliento para seguir encarnándonos en las realidades de nuestros pueblos. Sin embargo, para la mayoría de los mexicanos, este nombramiento ha pasado inadvertido.

¿Cuáles son en su opinión los tres principales retos de la Iglesia mexicana?

a) Estar más cerca del pueblo en sus dolores y esperanzas.

b) Ser amorosamente creativos, para acercar el amor de Dios a tantas personas que sufren, que se sienten solas y sin esperanza.

c) Incrementar nuestra cercanía con el Señor, para ser contemplativos y así tener algo —y Alguien— que compartir con nuestro pueblo.

¿Cuáles son las prioridades de las nuevas tareas que emprenderá como cardenal mexicano?

Mi vida, en general, no cambia, pues, siendo mayor de 80 años, no se nos dan otras encomiendas más que las normales. Yo dedico mi tiempo a orar, a escribir, a escuchar a las personas que deseen platicar sobre su vida, a confesar, a compartir pláticas y ejercicios espirituales con sacerdotes y otras personas, a dar asesoría espiritual en una universidad privada no confesional. Hasta ahora, ésta sigue siendo mi normalidad.

¿Qué mensaje le daría a las autoridades civiles en su relación con los ciudadanos?

Lo que Jesús nos dice a todos los que tenemos alguna responsabilidad social: Desgastarnos en el servicio generoso y desinteresado a la comunidad.

Durante su ministerio ha tenido relevancia su labor con los seminaristas en México y en general en América Latina. ¿Qué le diría a quienes en estos momentos se encuentran en los seminarios como aspirantes al sacerdocio?

a) Que no olviden sus raíces, de dónde proceden, a ejemplo de Jesús, que siempre fue el nazareno, habitante de una región marginada. El no hablaba hebreo, el idioma más importante en Israel, sino el arameo, que era considerado como uno de los idiomas indígenas de hoy. Tampoco hablaba latín o griego. Si rompemos nuestras raíces, nos secamos.

b) Que pidan mucho al Espíritu Santo que les conceda la gracia de encontrarse personal y vitalmente con el Señor Jesús, pues de ello dependerá su vida y su ministerio, aunque no lleguen a ser sacerdotes.

c) Que, a partir del encuentro vivo con Jesús, se apasionen por su Cuerpo, que es la Iglesia, por su Pueblo, por quien El se encarnó y por quien dio la vida hasta la cruz.

¿Considera que hay una crisis por la falta de sacerdotes?

Faltan sacerdotes porque faltan hijos en las familias. Hoy muchos jóvenes no quieren casarse, sino disfrutar lo más posible y ser libres, sin compromisos; tener hijos es un gran compromiso.

Faltan sacerdotes porque nosotros no siempre damos buen testimonio; nuestra forma de vida no es atractiva para la juventud.

Faltan sacerdotes porque al mundo actual le importa más la economía que la vida espiritual.

Pero Dios no deja a su Pueblo y nos sigue regalando seminaristas y religiosas, así como diáconos permanentes y catequistas, que trabajan intensamente por el Reino de Dios.

¿Qué debe hacer la Iglesia para garantizar que los futuros sacerdotes no incurran en lo que el papa Francisco llamó hace poco "tantas clases de corrupción en la vida sacerdotal"?

En primer lugar, que cardenales, obispos y sacerdotes demos ejemplo de vida sencilla, sin opulencias y vanidades mundanas, para no dejarnos corromper por el estilo de vida mundano que pudiera invadirnos.

En segundo lugar, que los seminaristas no se aburguesen en una vida cómoda en los Seminarios, sino que salgan a los barrios, a las periferias, a las comunidades indígenas, campesinas y marginadas, para que vivan lo que viven nuestros pueblos, a los cuales nos debemos.

En tercer lugar, que debería ser el primero, asumir el estilo de vida de Jesús, desde su nacimiento en un pesebre, su vida austera en Nazaret, su cercanía a las multitudes empobrecidas y su muerte en cruz. Si queremos ser discípulos de Jesús, no podemos llevar otro estilo de vida.

¿Cuáles fueron sus sensaciones durante la ceremonia el sábado 28 de noviembre, en el Vaticano, en que el Papa le entregó el anillo cardenalicio?

Fueron sensaciones variadas. Por una parte, de indignidad: ¿por qué estoy aquí? En segundo lugar, de gratitud: a Dios y a la Iglesia. En tercer lugar, después de recibir el anillo y el birrete cardenalicios, llegaron a mi mente y a mi corazón mis padres y mi abuela, junto con mi Seminario y mi Diócesis de origen: Toluca, pues son mis raíces.

¿Cuál sería su mensaje a los pobres de México, a quienes ha dedicado buena parte de su vida pastoral?

Yo nací en una familia pobre, en un pueblo marginado. Durante mis estudios en el Seminario, y sobre todo en la Universidad en Salamanca, España, viví tiempos de muchas limitaciones. Siendo vicario parroquial en Zacualpan, me tocó compartir una pobreza extrema que vivía la población. Cuando fui párroco en una comunidad indígena, San Andrés Cuexcontitlán, eran tiempos de muchas carencias en el pueblo. Siendo Rector en el Seminario de Toluca, había días en que tenía que pedir dinero prestado a mis compañeros sacerdotes, hasta para comprar gasolina, pues lo poquito que tenía había que compartirlo con seminaristas cuyas familias pasaban graves limitaciones económicas. Siendo obispo en Chiapas, sobre todo con las comunidades indígenas, tan marginadas, la pobreza era parte de mi vida.

¿Qué decir a los pobres de México? Que son los preferidos de Dios y de la Virgen de Guadalupe. Que hay que luchar por lograr unas mejores condiciones de vida para sí y para la familia, pero sin perder la dignidad de las raíces y sin destruir la propia familia. Mis padres nunca me enseñaron a robar, para salir adelante, sino a trabajar. Dios da de comer hasta a los pajarillos, pero no en el nido; éstos tienen que salir a buscar la comida y no se mueren de hambre. No basta con lamentarse y culpar de todo al gobierno, sin negar esta su responsabilidad, pero educando a los hijos a colaborar en el quehacer del hogar y no acostumbrarlos a que sólo pidan y exijan.

¿Cómo y desde cuándo comenzó a escribir sus artículos para Diario de Yucatán?

Comparto mis escritos como un servicio, no como una forma de adquirir dividendos económicos. Agradezco al Diario de Yucatán su apertura y disponibilidad para publicar mis artículos; nunca los han alterado o mutilado. Cada quien, desde nuestra trinchera, luchamos por el bien de nuestros pueblos. No recuerdo cuándo se empezaron a publicar mis escritos; no hablé con los directivos, ni ellos conmigo. Con el tiempo, algunos sacerdotes yucatecos me comentaban que los leían en el Diario, y por ellos me enteré. Fue hasta hace poco que me conectaron con personas designadas por la dirección del Diario.

¿Algún mensaje a los yucatecos, quienes durante años han leído en las páginas del Diario sus artículos bajo el esquema de tres palabras claves: Ver, Pensar y Actuar?

Aprecio mucho su historia, el amor a su cultura, su tenacidad para salir adelante, su capacidad para integrarse al proceso de la humanidad. Que el Espíritu Santo, con ayuda de la Virgen María, nos ayuden a construir la fraternidad, sobre cimientos de justicia, de paz y de solidaridad. Muchas gracias.

Faltan sacerdotes porque nosotros no siempre damos buen testimonio; nuestra forma de vida no es atractiva para la juventud

Más empleo por el tren

En una planta de Olive Branch preparan las cajas con las vacunas de Moderna contra el Covid-19 para distribuir en Estados Unidos (Foto de EFE)

Empieza la distribución de la vacuna de Moderna en EE.UU.