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Conoce el interior del órgano tubular de la catedral de Mérida

La catedral de Mérida, la primera catedral americana construida en tierra firme, guarda en su interior una voz potente que por años ha retumbado con solemnidad entre los muros y bóvedas de ese imponente recinto sacro, llenando el ambiente de un misticismo indescriptible.

Esa voz fantástica no solo invita a los devotos a elevar sus plegarias al cielo, sino  que también obliga a muchos a levantar la mirada y buscar la procedencia de ese sonido tan peculiar que sólo puede surgir de un instrumento musical tan ligado a la iglesia como lo es el órgano tubular, en este caso, el de la catedral de san Ildefonso en la capital yucateca.

Kermit Alfredo Pacho Hoil y Fidel Alejandro Pereira Pech son los organistas encargados de mantener viva esta voz en la actualidad y a pesar de ser jóvenes, se han preocupado por saber más acerca de este icono del máximo templo católico del estado de Yucatán. Ellos mismos compartieron sus conocimientos acerca del tema en una entrevista para yucatan.com.mx y Diario de Yucatán.

Historia del instrumento

A lo largo de su historia, la catedral de Mérida ha contado con algunos órganos de diferentes tamaños pero Fidel Alejandro Pereira Pech nos comenta que el que se puede apreciar en la actualidad tiene su primer antecedente en un instrumento tubular de gran tamaño que fue instalado en 1902 por la casa alemana Walcker, la cual hizo otros órganos en diferentes estados del país.

Este aparato musical no tuvo un buen desenlace ya que el 24 de septiembre de 1915, Salvador Alvarado y sus tropas irrumpieron en la catedral, saqueando y destruyendo el arte sacro que ahí se encontraba. Debido a este lamentable suceso se perdieron valiosos objetos litúrgicos, el retablo principal (en su lugar se encuentra ahora el Cristo de la Unidad), lápidas, imágenes y por supuesto, una buena parte del órgano tubular: la fachada quedó deteriorada y la consola, inservible.

No fue sino hasta 1938 que se hizo una reconstrucción a cargo del Ing. Alfredo Wolburg, quien recuperó parte de lo hecho en 1902. Estos trabajos fueron inaugurados el 30 de septiembre del mismo año. Posteriormente, en 1985, se realizaron nuevas reparaciones que incluyeron la colocación de una nueva consola y dos conjuntos de flautas agregadas a cada lado del cuerpo del órgano de 1938.

El resultado es un instrumento electro-neumático que cuenta con alrededor de 1226 flautas, algunas de las cuales llegan a medir hasta 5 metros de altura.

En cuanto a los antecedentes del coro en el que se encuentra el actual órgano tubular, existen registros que indican la existencia en 1662 de un coro primitivo que se ubicaba en la nave central y del que ya no se aprecia vestigio alguno. Posteriormente, en 1731 se construyó otro coro en el tercer tramo de columnas. Consistía en un coro bajo y uno alto con dos órganos y paso volado al presbiterio.

El coro alto que podemos apreciar actualmente fue construido a principios del  siglo XX  (1903) por el Ing. Manuel de Arrigunaga y el arquitecto Emilio Dondé.

Al interior del órgano

La consola

En esta parte del instrumento se encuentran los pedales y teclados. Kermit Alfredo Pacho Hoil uno de los dos organistas titulares de la S.I. Catedral, señala que la consola que se utiliza en la actualidad fue instalada en 1985 por manos estadounidenses, esta vez separada de la fachada (las primeras estaban pegadas al cuerpo del órgano). 

Cuenta con tres teclados, cada uno de los cuales tiene un nombre según su función musical: el que se encuentra en la parte superior se llama recitativo, el de en medio recibe el nombre de el gran órgano y el de abajo es el positivo. Pacho Hoil comenta que este último está prácticamente enmudecido ya que el órgano quedó inconcluso. A pesar de todo, el teclado positivo cuenta con dos registros que corresponden a la trompetería.

La consola cuenta con 65 registros y en su parte inferior se hallan los pedales cuyos registros son 14 pero solamente funcionan 13.

Dicha consola funciona gracias a  una computadora que envía sus señales a la caja de las flautas o tubos.

La caja de tubos

La caja de los tubos es la parte más llamativa del instrumento, consta de dos niveles en su interior: en la parte inferior se encuentra el llamado centralino que es otra computadora, la cual activa unos electroimanes que, a su vez, controlan el paso del aire a través de las válvulas de las flautas.

El aire necesario para la emisión de los sonidos es bombeado por dos fuelles que funcionan con ayuda de un motor situado en la parte trasera del órgano dentro de una vitrina cuya altura ronda los dos metros. El personal de la catedral ignora la fecha en la que fue instalado este motor de manufactura alemana pero los organistas mencionan que antes había otro que fue instalado en el 38.

En la parte superior de la caja de tubos se encuentran las  flautas divididas en dos secciones: una al sur y otra al norte. En el lado sur se ubican las flautas correspondientes al gran órgano. Ahí se puede apreciar la trompetería y detrás el llamado pedalier, mientras que al sur se encuentran las flautas correspondientes al recitativo  que sirve para acompañar la estrofa o el solo del cantor y para hacer diferencia en los matices de las piezas escritas para órgano.

En cuanto a la fachada, no todas sus flautas suenan; tres de ellas correspondientes al pedal, están colocadas solamente como adorno así como tres más que incluso, fueron hechas de madera y pintadas de color plateado para que el frente no luzca incompleto.

Deterioro

El órgano de la catedral de San Ildefonso luce majestuoso si se contempla desde la nave central del templo, sin embargo, luego de tantos años al servicio de la liturgia cristiana, se encuentra ya en condiciones que requieren una intervención urgente.

Los dos organistas de la catedral señalan que el encargado del mantenimiento ha recomendado reemplazar por completo la consola y por dentro, donde se encuentran las flautas, la madera luce agrietada a causa de las termitas, sin mencionar que el sistema eléctrico y la “computadora” son ya obsoletos. Solamente algunas piezas han sido cambiadas en el período comprendido entre el año 2008 y el 2016.

Muchas de estas modificaciones no se han hecho con el cuidado debido, haciendo más difícil el mantenimiento del órgano pues “es como un Frankenstein” según comenta Kermit Pacho y el encargado tiene que ser ingenioso a la hora de efectuar las reparaciones.- CARLOS ALMEIDA

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