Salud

Yeusvi Flores: Ser empáticos y donar órganos

miércoles, 27 de abril de 2022 · 01:30

Recientemente el mundo entero se sorprendió, los titulares de revistas, periódicos y redes sociales se volcaron sobre lo que posiblemente sería la noticia del siglo: se trasplantó el corazón de un cerdo a un humano.

Si bien este suceso marca un hito en la medicina y en materia de trasplantes, la grandeza del acto nos exige reflexionar nuestro papel como sociedad.

Como seres humanos poseemos esa maravillosa facilidad de sorprendernos, escuchamos historias como esta y la imaginación vuela e intuimos un futuro plagado de posibilidades; sin embargo, la realidad no puede ser más opuesta.

Según las cifras reportadas en enero de 2022 por el Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra), 17,299 personas esperan un riñón, 5,259 una córnea, 238 un hígado y 54 un corazón.

Lo que verdaderamente esperan es la bondad de otro ser humano, la grandeza de corazón que permita entender la ausencia física y que sea la fortaleza que los impulse a regalarle vida a muchas personas; esperan que empaticemos con una calidad de sobrevivencia cuya posibilidad de cambio radica en la decisión de amor puro hacia un desconocido, pero semejante; esperan que entendamos que su vida se puso en pausa, que son luchadores constantes por sobrellevar un estado patológico que dista mucho de llamarse vida y que la decisión de donar de alguien es ese atisbo de energía capaz de reiniciar toda su existencia.

No dejemos de maravillarnos por los avances tecnológicos, pero reflexionemos lo que hicimos para llegar a ellos. El poco amor que le profesamos muchas veces a nuestro propio cuerpo y a su cuidado, incrementa el riesgo de falla de nuestros órganos, y aunque estoy segura de que no es de una manera intencional, todos estamos inmersos en la vorágine de acciones que nos llevan a autonombrarnos como habitantes de un mundo globalizado en el cual la calidad de vida merma a cada segundo.

Cómo podremos entonces pensar en mirar al otro, entender su dolor y extender una mano amiga cuando es más fácil aferrarnos a medidas tecnológicas, genéticas y científicas destinadas a resolver la problemática. ¿No valdría la pena pensar si la bondad de nuestros corazones se nulificó tanto que tenemos que recurrir a la nobleza de otros seres vivos?

Utópicamente me obligo a creer que se está creando un mundo con tecnología de primera para humanos de primera, que la calidad y el amor de la donación nunca se verán opacadas por un hito que suma y no solamente deslumbra, mientras se reserva para el pequeño porcentaje de personas que tendrá acceso, dentro de un corto y mediano plazo, y que la bondad del corazón humano materializada a través de la donación, jamás estará por debajo de un corazón de cerdo.

Facebook, YouTube, Instagram y Twitter @DraYeusviFlores. drayeusviflores@gmail.com Página web: www.drayeus.com.

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