Salud

La dificultad para amamantar, un reto compartido

lunes, 6 de junio de 2022 · 00:03

WASHINGTON (AP).— Mientras recorre Chicago buscando formula láctea para su bebé, Morgan Fabry se molesta con la gente que no entiende por qué no amamanta a su hijo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras entidades médicas generalmente recomiendan amamantar a los bebés en los primeros seis meses de vida. Sin embargo, no todas las mujeres tienen esa opción y la insinuación de que deberían hacerlo no hace sino agravar el estrés ocasionado por la escasez de fórmula en Estados Unidos.

“Sí, lo mejor es amamantar”, dice Fabry, de 34 años de edad. “Estoy hasta aquí de que me digan ‘¿por qué no amamantas?’”.

Corryn Chini desistió de buscar fórmula porque tiene para una o dos semanas en su casa y no quería hacer más grande la culpa que siente. Esa culpa proviene del hecho de que no puede solo amamantar a su bebé, algo que comprobó cuando tuvo a su primer hijo en 2018.

“Amamantar fue un drama y me sentí muy culpable al no poder hacerlo”, relata Chini. “No podía producir suficiente leche y además nos dieron un diagnóstico tardío de que el bebé tenía el frenillo lingual corto. Todo fue un desastre. Cuando tuve mi segunda hija, pensé: ‘puedo hacerlo’, pero de nuevo las cosas no funcionaron”.

Evangeline nació hace tres meses y Chini combina leche materna y fórmula.

Numerosas barreras impiden a las mujeres amamantar, incluidos factores médicos de la madre o el hijo, así como las condiciones en el trabajo y la casa.

Complejidad

La doctora Lori Feldman-Winter, de la Academia Estadounidense de Pediatría, señala que amamantar al bebé en los primeros seis meses es lo más recomendable y seguro para la mayoría de los pequeños. Pero, aclara, cubrir todas las recomendaciones “es muy complejo”.

Hay niños con un trastorno poco común llamado galactosemia clásica que no les permite metabolizar el azúcar de la leche materna y los hacen necesitar fórmula, explica la doctora Feldman-Winter. Algunos trastornos hacen que a la mujer le resulte difícil amamantar y, además, se aconseja que no lo hagan quienes tienen VIH o reciben tratamiento para cáncer. Por otro lado, con frecuencia a las mamás que trabajan les resulta imposible sacar leche materna varias veces al día.

“Las barreras”, indica la especialista, “son más grandes todavía en los barrios pobres, cuando las mujeres cobran por hora, haciendo trabajos que pagan poco. Esas mujeres suelen tener menos apoyo para sacar tiempo para amamantar”.

Asimismo, el estrés libera hormonas que hacen difícil producir leche, añade.

Cuando Isabel Ramos dio a luz en febrero, intentó solo amamantar a su hijo, pensando que sería lo mejor para su sistema inmunológico y reforzaría la conexión entre madre e hijo. Pero el bebé no se prendía de su pecho.

“Sientes que le fallas porque no puedes darle a tu bebé lo que necesita y lo que quiere”, declara Ramos, quien fue mamá por primera vez.

Por el estigma, dejó pasar varias semanas antes de decirle a sus amigas que no amamantaba al bebé.

Ahora escucha a cada rato, de familiares y extraños, en las redes sociales, que debería tratar de amamantar por la escasez de fórmula.

“Muchos hombres opinan al respecto. Lo siento, pero ¿trataron de amamantar? ¿No? Entonces no se metan conmigo”, declara.

Sin apoyo

Ana Rodney, quien dirige MOMCares, organización de Baltimore que ofrece insumos y apoyo a nuevas madres de la comunidad afroestadounidense, revela que las familias de esa zona resienten mucho la escasez de fórmula. Las mujeres de raza negra tienden a usar fórmula, generalmente porque no tienen apoyo de la comunidad médica blanca.

Amamantar requiere tiempo, “poder sentarte con tu bebé, poder entablar una relación con él y disponer de suficiente leche materna, lo que a menudo implica no ir a trabajar”, recuerda Rodney. “Eso no es posible para algunas de nosotras”.

Hazel, la hija de Callie Salymeh, tenía un par de semanas cuando su madre encontró sangre en sus pañales y la llevó a la sala de emergencia de un hospital de Chicago. La pequeña no toleraba algunas de las proteínas de la leche materna y un cambio en la dieta de la madre no cambió las cosas. Se recomendó a Hazel una fórmula especial para niños con problemas gastrointestinales.

 

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