Salud

Yucatán, vulnerable al cáncer; destaca en padecimiento de hígado graso

8/6/2022 · 01:30

Yucatán es uno de los estados del país en el que la población tiene mayor riesgo de padecer cáncer de hígado e hígado graso, asociado a los altos índices de obesidad y diabetes, así como a causa de otras padecimientos del síndrome metabólico, como la dislipidemia —niveles excesivamente elevados de colesterol o grasas (lípidos) en la sangre— y la hipertensión.

Se considera que el hígado graso es una epidemia en el mundo, pues se está convirtiendo en la primera causa de daño hepático. Pese a ello la población desconoce esta enfermedad, y México no es ajeno a ello, a pesar de que se ocupa el segundo lugar en obesidad en el mundo y el primer lugar en obesidad infantil, un problema estrechamente relacionado con el hígado graso.

Una enfermedad silenciosa

La doctora Laura Cisneros Garza, presidenta de la Asociación Mexicana de Hepatología, manifiesta que se estima que el 55% de la población tiene hígado graso y no lo sabe, porque el padecimiento no da síntomas hasta que se complica y se desarrolla en cirrosis o cáncer de hígado.

De ahí la importancia de alertar a la población, que sepa que si tiene problemas de salud como diabetes, hipertensión, obesidad o dislipidemia, tiene un alto riesgo de padecerla.

Apunta que los factores genéticos se asocian al hígado graso, pues hay un gen —PLA3— que se vincula en el 73% de los mexicanos que tienen esta enfermedad, por ello, a pesar de que Estados Unidos tienen el más alto índice de obesidad, no hay tantos enfermos de hígado graso como en México.

Aunado a ello, Laura Cisneros precisa que hay estudios que señalan que hay 23 genes que se asocian a estos padecimientos, por lo que el futuro de la medicina será a la carta, con estudios genómicos y de otra índole que permitirán tratamientos dirigidos.

¿El cáncer es solo genético?

La doctora resalta los aspectos ambientales que influyen en la aparición de hígado graso, como el síndrome metabólico, que agrupa enfermedades como la diabetes, la hipertensión, la dislipidemia (colesterol y triglicéridos) y el tener un índice de masa corporal mayor a 30, entre otros.

También influye la mala alimentación, el alto consumo de comida chatarra y bebidas azucaradas y la falta de ejercicio.

Indica que hay un estudio realizado por el médico español Manuel Gómez, que puntualiza que cuando una persona con sobrepeso pierde el 5% de su peso corporal baja grasa, si pierde el 7% reduce la inflamación y si pierde el 10% baja la fibrosis, lo que refleja la importancia del estilo de vida para padecer o no esta enfermedad, en la que el ejercicio y la dieta son fundamentales.

La especialista señala que el hígado graso es frecuente en todo el país, pero cuando se ve por regiones, las que más se marcan son el centro y el sureste del país, y particularmente Yucatán.

La doctora Margarita Dehesa Violante, miembro del comité científico de Fundhepa, apunta que se pensaba que el hígado graso era un padecimiento benigno, pero ahora se sabe que se convertirá en la primera causa de daño hepático, y es una enfermedad progresiva que puede causar cirrosis y cáncer de hígado.

Precisa que suele pasar que en una familia hay varios casos, por la forma en la que la genética incide en el padecimiento.

La nutrióloga del Instituto Nacional de Nutrición “Salvador Zubirán”, Astrid Ruiz Margáin destaca que al ser el padecimiento progresivo, es importante incidir en el tratamiento en etapas tempranas.

No hay ningún medicamento, hasta ahora, para tratar la enfermedad, el único tratamiento aprobado y demostrado en múltiples publicaciones es llevar una dieta baja en grasa y reducida en carbohidratos, buscar la disminución de peso del paciente con la dieta y el ejercicio, con lo que incluso se han logrado revertir hasta los estadios de fibrosis.

Sin remedios mágicos

Enfatiza que no existen remedios mágicos, y los que se ofrecen fuera de la medicina suelen incluso ser tóxicas para el hígado, por lo que los pacientes que los consumen llegan en peores condiciones al médico.

En ese mismo sentido, la hepatóloga del Instituto Nacional de Nutrición “Salvador Zubirán”, Nayelli Cointa Flores se refirió al té verde, que algunas personas consumen para combatir el hígado graso, y otros los toman de manera frecuente como parte de alguna dieta o método de desintoxicación.

Afirma que el té verde no ayuda y sí ha sido reportado como riesgo hepatotóxico, es decir, tiene una alta toxicidad que puede dañar al hígado y al riñón, y si se consume como extracto es peor.

Apunta que hay más de 100 artículos que hablan de caso de toxicidad a causa del elevado consumo de ese té.

La invitación es a cuidarse, a llevar una dieta saludable y hacer ejercicio de manera rutinaria.

Las expertas ofrecieron la charla con motivo del Día Mundial de Concientización del Hígado Graso que se conmemora el 12 de junio. También participó la Dra. Fátima Higuera de la Tijera, vocera de la Asociación Mexicana de Gastroenterología.

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