Salud

Ansiedad climática causa furia y miedo

Jóvenes sienten frustración por actos de mayores
martes, 5 de julio de 2022 · 01:30

Poner el foco sobre la ansiedad climática —que se menciona en nuestra nota de portada— no es para la psiquiatra Lise Van Susteren un ejercicio de frivolidad diagnóstica, sino un paso previo necesario para “cambiar el futuro”.

La terapeuta responde así a las críticas de activistas y organizaciones medioambientales que defienden que la ansiedad climática no es algo que se deba combatir, sino fomentar.

Lise Van Susteren explica que, a veces, se ha visto envuelta en discusiones con sus compañeros, que creen que sus pacientes deberían pasar más tiempo en la fase de aceptación: “Muy bien, pero que se aseguren de que es solo una fase”, señala.

Para la experta, dentro de todos los sentimientos asociados a la ansiedad climática —la furia, la tristeza, el miedo, el abandono— hay una “enorme energía” que se debe aprovechar.

Y aunque la terapeuta se resiste un poco a dar datos sobre sus pacientes, admite que la mayoría es gente joven que siente una gran frustración por el camino que ven tomar a sus mayores.

Nadie encarna mejor esa idea que Rebecca Spring, una activista de 16 años que se unió a la rama de Washington de Extinction Rebellion como respuesta a sus propios sentimientos de ansiedad por el medio ambiente.

Para Rebecca, la ansiedad es una respuesta “inevitable” a lo que se prevé un futuro desolador para el planeta, especialmente si la humanidad no es capaz de limitar el calentamiento global a dos grados centígrados por encima de los niveles preindustriales, como exige el Acuerdo de París.

Muchos científicos asumen ya que no será posible limitarlo a 1.5 grados, un umbral a partir del cual se estima que los efectos devastadores del aumento global de las temperaturas se vuelvan, en muchos casos, irreversibles -para conseguirlo habría que reducir a la mitad todas las emisiones contaminantes antes de 2030.

Aun así, la joven no está dispuesta a instalarse en la desesperación: “La gente tiene que actuar, y eso es algo que fomenta la esperanza. Es algo que, personalmente, me ha transformado”, explica.

Por eso intenta poner en marcha iniciativas para que se sumen sus compañeros de instituto.

Ella lo tiene claro: organizarse y buscar grupos que compartan la preocupación por el medio ambiente es la mejor manera de enfrentarse a los sentimientos de ansiedad que causa el cambio climático. “Ese es mi consejo para la gente joven”, concluye.

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