Salud

La clasificación de la viruela del mono, a debate

lunes, 1 de agosto de 2022 · 00:05

NUEVA YORK (AP).— Durante la mayor parte de las seis décadas en que se sabe que la viruela del mono ha infectado a seres humanos, no se le conocía como enfermedad de transmisión sexual. Eso ya cambió.

El brote actual es, por mucho, el más amplio del virus y se le ha designado emergencia global. Hasta ahora, según las autoridades, la evidencia indica que la enfermedad se propaga principalmente en redes de hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres.

“Claramente se está propagando como una ETS (enfermedad de transmisión sexual) en este momento”, dice Tom Inglesby, director del Centro Johns Hopkins para Seguridad Sanitaria.

Para proteger a las personas en mayor riesgo mientras se intenta contener la propagación, las agencias de salud pública centran su atención en esos hombres y en combatir el virus según su comportamiento actual.

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, recomendó a los hombres en riesgo que evalúen la posibilidad de reducir sus parejas sexuales “por el momento”.

Pero éste es un brote complicado que podría cambiar su forma de propagación y a los grupos demográficos más afectados. También hay un debate sobre si debería considerarse una ETS. Algunos críticos se quejan de que el término deja un estigma y podría ser utilizado para agraviar a los hombres homosexuales y bisexuales.

La viruela símica se puede transmitir de otras maneras y no serían suficientes las medidas comunes de prevención de males de transmisión sexual, aseguran el doctor Inglesby y otros expertos.

Una enfermedad de transmisión sexual se define comúnmente como una que se propaga sobre todo mediante el contacto sexual. Pero algunas de ellas también se pueden contagiar de otra forma. El VIH se puede transmitir por agujas compartidas. La sífilis se puede contagiar con besos. Una infección común causada por parásitos, la tricomoniasis, puede difundirse al compartir objetos húmedos, como toallas y esponjas.

La viruela símica no suele transmitirse entre seres humanos y los expertos aún intentan comprender la manera exacta en que pasa de una persona a otra. En África, donde pequeños brotes han sido comunes durante años, las infecciones se deben a mordeduras de roedores o animales pequeños.

Pero en mayo comenzaron a surgir casos en Europa, Estados Unidos y otras partes del mundo que mostraban un patrón claro de contagio mediante contacto íntimo con un infectado.

Los trabajadores de salud que responden a los brotes tienen un papel protagónico en la percepción pública. Mucho del trabajo en torno a la viruela símica lo han realizado profesionales que operan clínicas de salud sexual o se especializan en males de transmisión sexual.

De hecho, la respuesta del gobierno necesita estar a cargo de personas con ese tipo de conocimientos, afirma David C. Harvey, director ejecutivo de la Coalición Nacional de Directores de ETS. “El campo de las ETS tiene un amplio conocimiento y especialización en estas áreas, desarrollado a lo largo de décadas de combatir distintos brotes y enfermedades que afectan a las mismas comunidades que hoy se ven asediadas por la viruela símica”, manifiesta.

Funcionarios de la OMS precisan que el 99% de todos los casos de viruela símica fuera de África corresponden a hombres y, de ellos, el 98% son hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres. Los expertos sospechan que los brotes de viruela del mono en Europa y Norteamérica se dispararon por contactos íntimos en fiestas en Bélgica y España.

Las estadísticas son las mismas para casos reportados en Estados Unidos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). Al igual que en Europa, también se han registrado casos en otros grupos demográficos, incluyendo al menos 13 personas que eran mujeres al nacer y en al menos dos niños.

Aunque hay amplio consenso entre las autoridades sanitarias de que la viruela del mono se está transmitiendo en encuentros sexuales, expertos debaten si debe ser llamada una ETS. Les preocupa que el término estigmatice a los contagiados y socave los esfuerzos para identificar los casos.

Idea equivocada

Cuando una enfermedad es definida como infección de transmisión sexual que afecta principalmente a hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, muchas personas empiezan a pensar en ella como “una enfermedad de gays” sin riesgo para ellas, advierte Jason Farley, epidemiólogo de la Facultad de Enfermería Johns Hopkins.

Eso fue lo que pasó en los primeros días de la epidemia del sida en la década de 1980, lo que contribuyó a la propagación del VIH a otros grupos, señala Farley. “No aprendemos nada de nuestra historia”, lamenta.

La recomendación de la OMS de limitar el número de parejas sexuales es un consejo de salud pública sensato, añade. Pero también amplifica “el mensaje de que esta es una enfermedad de homosexuales”, asegura.

“Es la delgada línea entre tener una postura de salud pública que se centra en la epidemiología actual y la posibilidad del surgimiento de nuevas infecciones” en la comunidad general, añade.

“La viruela símica no es una enfermedad de transmisión sexual. Es una infección que puede transmitirse por contacto sexual”.

Un estudio en España halló ADN del virus en el semen de algunos infectados, así como en su saliva y otros fluidos corporales. Pero el trabajo no respondió si el patógeno puede en realidad propagarse a través del semen.

Resolver eso podría afectar el entendimiento no solo de la manera en que los hombres transmiten la infección, sino de cuánto tiempo podrían ser contagiosos. También se ha hallado evidencia de algunos otros virus, como ébola y zika, en el semen de algunos hombres meses después de que pensaran que estaban recuperados por completo.

En tanto, los científicos creen que la principal vía de contagio en el brote actual es el contacto piel a piel durante encuentros sexuales con una persona con síntomas. En ese sentido, es similar al herpes, señalan expertos.

El virus también podría propagarse mediante la saliva y las gotículas que se liberan durante la respiración, en contactos prolongados cara a cara, como besos y abrazos, un tipo de transmisión que no requiere contacto sexual.

Los investigadores analizan qué tan a menudo y en qué situaciones podría ocurrir ese tipo de contagio, explica Christopher Mores, profesor de Salud Global en la Universidad George Washington. “No nos haríamos ningún bien excluyendo alguna posibilidad en este momento”, apunta.

Los funcionarios también afirman que las personas pueden enfermar de viruela del mono al tocar alguna cosa que estuvo previamente en contacto con las llagas o los fluidos corporales de un infectado, como toallas o sábanas. Se cree que esto explicaría los casos en niños en Estados Unidos.

 

Otras Noticias