Salud

Presta atención a “achaques”: no subestimes los malestares de los adultos mayores

2/8/2022 · 01:30

CIUDAD DE MÉXICO.— “Son los achaques de la edad”. Esta expresión es una de las más comunes de discriminación por edad. Desde el punto de vista geriátrico, los achaques son un microviejismo, es decir, una manera de descalificar las manifestaciones de malestar de las personas mayores.

Para el doctor Luis Miguel Gutiérrez Robledo, académico de la UNAM que se desempeña como director general del Instituto Nacional de Geriatría, “achaques” es un término que debe desaparecer del vocabulario médico y el lenguaje común.

Además de banalizar la expresión de la enfermedad, es discriminatorio porque refuerza un estereotipo de las personas mayores: “Alguien enfermo y quejumbroso”.

Señalar como achaques los malestares, insiste Gutiérrez Robledo, contribuye a ensombrecer los desenlaces de salud en las personas mayores al descalificar sus quejas y, a veces, soslayar la presencia de enfermedades clínicamente significativas.

Las molestias comúnmente llamadas achaques tienen que interpretarse como posibles indicadores de enfermedad, apunta el académico, citado por UNAM Global.

Según indica, al descalificar y subestimar se dejan pasar indicios de males graves, que en las personas de la tercera edad pueden manifestarse de una forma distinta a como se observan en el adulto de mediana edad.

Una persona mayor que se queja de una dolencia física debe ser reconocida y evaluada seriamente para determinar el verdadero origen de ese malestar, subraya.

Por ejemplo, agrega Gutiérrez Robledo, la insuficiencia cardíaca presenta signos típicos: hinchazón, cansancio, debilidad, disnea de esfuerzo y, eventualmente, congestión pulmonar.

En personas de 30 a 40 años de edad no cuesta trabajo identificar esos síntomas; sin embargo, en un adulto mayor algunos de esos signos pueden pasarse por alto: si se queja de fatiga y se le hinchan las piernas, se le dice solo “ponte unas medias”.

Consecuencias de los achaques

En realidad es muy necesario prestar atención a esas señales, pues “si no las examinamos con detenimiento (el adulto mayor) puede estar hospitalizado o muerto en dos semanas”.

Además, en ese segmento de población se presenta multimorbilidad, es decir, muchas patologías concomitantes, cuya sintomatología es más difícil de interpretar.

Es por esa razón, reitera Gutiérrez Robledo, que se debe prestar atención a los malestares del adulto mayor y someterlo a un cuidadoso examen físico y darle seguimiento médico cercano para entender lo que sucede.

Algunos movimientos involuntarios (en la boca) y sonidos que emiten las personas de la tercera edad “son inherentes a ciertas enfermedades neurodegenerativas (mal de Parkinson, por ejemplo); genéricamente llamamos síndromes extrapiramidales a enfermedades que tienen este tipo de expresiones, que no tienen que ver con edad”.

Estas molestias las padece más quien tiene multimorbilidad. “La edad no es más que un número. Lo que importa es el cúmulo de enfermedades que el sujeto ha venido desarrollando a lo largo de la vida y en qué medida están o no controladas”.

Recomendaciones para los achaques

En tiempos en que la esperanza de vida de la población en general ha aumentado, el doctor Gutiérrez Robledo tiene algunas recomendaciones para hacer frente a la tercera edad.

“Tenemos que ser muy cuidadosos en el diario vivir, observar si hay alteraciones en la capacidad para bastarse a sí mismo o llevar al cabo un esfuerzo que la semana pasada se pudo desempeñar sin mayor problema”.

“Cuando observamos esas variaciones a la baja de la capacidad funcional y de la capacidad para hacerse cargo de uno mismo, ahí hay un problema”, advierte.

“También son signos de problema la confusión mental que sobreviene sin razón o la pérdida del control postural: cuando hay caídas repetidas en una persona que se movía normalmente en días precedentes”.

“Presentar uno o varios malestares con frecuencia puede causar síndromes depresivos, los cuales requieren tratamiento aparte, y conducir al aislamiento social. Además, el propio aislamiento contribuye a profundizar el deterioro”.

“Todos estos signos, síntomas o molestias son marcadores de alerta que nos obligan a llevar al cabo una evaluación cuidadosa”.

Por último, el doctor Gutiérrez Robledo enfatiza que las alusiones a los achaques como expresión de microviejismo contribuyen a agravar el deterioro de la salud de personas mayores.

 

Otras Noticias