Salud

Vacunarían contra el cáncer

Desarrollan más aplicaciones del ARN mensajero
3/8/2022 · 01:30

MADRID (EFE).— Las vacunas basadas en ARN mensajero ayudaron a detener la propagación del Covid-19. Esta tecnología, sin embargo, fue concebida inicialmente para desarrollar biológicos contra el cáncer, fértil campo de investigación gracias al mejor conocimiento del sistema inmune y los desarrollos científicos.

Luis Paz-Ares, jefe de la unidad de investigación clínica de cáncer de pulmón H120 del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, y Puri Fortes Alonso, del Centro de Investigación Médica Aplicada de la Universidad de Navarra, indican que por ahora las vacunas de ARN mensajero contra el cáncer se encuentran en una fase experimental.

Por el contrario, sí se utilizan normalmente las que sirven para prevenir infecciones que a largo plazo pueden resultar en cáncer, como las causadas por los virus del papiloma humano y de la hepatitis B.

Sin embargo, en los últimos años ha habido avances en el conocimiento de los mecanismos de los que se valen los tumores para evadir el sistema inmunitario, lo que ha facilitado el desarrollo de estrategias de inmunoterapia, precisa Paz-Ares, jefe del servicio de oncología del Hospital 12 de Octubre de Madrid.

Entre esas estrategias está el desarrollo de vacunas basadas en ARN, que funcionan también en otros contextos, como la infección de Covid-19, y el mejoramiento de tecnologías de predicción sobre “qué antígenos pueden ser importantes para configurar estrategias de vacunas”.

Los estudios actuales se centran en vacunas terapéuticas, cuando el tumor ya existe, y forman parte de las llamadas inmunoterapias, que buscan potenciar el sistema inmune para que destruya al cáncer.

Las vacunas ayudan al sistema inmune a atacar agentes extraños, ya sea un virus o el cáncer, “todo depende de cómo se construyan”. Para ello hay que “diseñar una vacuna que le muestre al sistema inmune qué es lo extraño, decirle contra qué tiene que ir”, dice Fortes.

En general, las vacunas se dirigen contra un antígeno, una molécula extraña que no existe en los tejidos sanos. “En el caso del coronavirus es la proteína Spike, que está en la envoltura del virus y es totalmente ajena a nuestro organismo. En el cáncer, lo ideal es que sea algo propio solo del tumor o preferentemente de éste”, señala.

En el cáncer hay dos tipos de proteínas extrañas contra las que se pueden dirigir las vacunas, agrega la investigadora. Las primeras son proteínas que solo se producen en una fase de la vida, por ejemplo en la etapa embrionaria y que en muchos tumores vuelven a generarse. Son los antígenos oncofetales contra los que se enfocaría la vacuna.

Las segundas son los neoantígenos, proteínas nuevas que se producen cuando aparecen mutaciones en el ADN de un tumor y no existen en el resto del cuerpo.

Predicción

“Ahora somos capaces de predecir mejor cuáles son las mutaciones dentro de ese tumor que tienen más posibilidades de ser inmunogénicas y que es más fácil que den lugar a una respuesta inmune adecuada, lo que teóricamente nos ayuda a seleccionar mejor la producción de una vacuna más personalizada para un paciente”, apunta Paz-Ares.

Se trata de Medicina individualizada, pero la tendencia ahora en investigación es identificar neoantígenos que sean no solo propios del tumor de un individuo, sino que se produzcan en varios pacientes y en diferentes tipos de cáncer, por ejemplo colon y seno.

La vacuna incluye así diversos tipos de neoantígenos que se considera van a ser comunes, con lo que podría funcionar contra un tipo concreto de cáncer.

Al día de hoy no se sabe cuál de las dos estrategias va a funcionar mejor: las vacunas individualizadas o las que sirven a más personas. “A lo mejor, para el cáncer de colon funciona mejor una y para el melanoma la otra, las dos posibilidades son buenas”, indica Paz-Ares, presidente de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer.

La investigación difiere en qué tipo de vacuna se formula. Algunas se hacen con un virus modificado para expresar un antígeno; también se puede inocular directamente el antígeno, lo que constituye los biológicos de proteínas o péptidos, y ahora se estudian las basadas en ARN, de las que también hay varios tipos.

Ambos investigadores coinciden en destacar la importancia de que las vacunas se pueden combinar con otras estrategias de inmunoterapia para combatir los mecanismos de inmunosupresión o de evasión del sistema inmune, que ya se aplican a los pacientes.

 

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