Editorial

El 10 de mayo es un día especial para recordar: Día de la Madre y Día Mundial del Lupus Eritematoso, situación con extraordinario significado para las pacientes con lupus en la etapa reproductiva de la vida.

Esto adquiere particular relevancia por el deseo de la mujer de lograr el embarazo, pero si este ocurre en una etapa de actividad de la enfermedad puede agravar el lupus con riesgos para la madre y el bebé. A esto se añade la medicación empleada para controlar la enfermedad.

El lupus eritematoso sistémico (LES) es una enfermedad autoinmune (desorden en que la desregulación del sistema inmune afecta la capacidad de reconocer lo propio de lo extraño), más frecuente en mujeres jóvenes en la etapa reproductiva de la vida. Por lo general el lupus no afecta la fertilidad, pero sí el riesgo de complicaciones comparado con mujeres sanas.

El embarazo en estas pacientes debe planearse con mucho cuidado cuando la enfermedad esté controlada (no activa) y con un tratamiento que no afecte la salud del bebé. La desregulación inmune da lugar a la producción de una variedad de anticuerpos, entre ellos los SSA (anti-Ro), que pueden cruzar la barrera placentaria, causando una enfermedad conocida como lupus neonatal. Este riesgo es muy bajo pero debe tomarse en cuenta para vigilar posibles complicaciones.

Hasta el 40% de las mujeres con lupus tiene anticuerpos antifosfolípidos, estos pueden ser marcadores de aumento en el riesgo de abortos, preeclampsia, pérdidas fetales y bajo peso al nacer. Esta situación es tratable con la participación del reumatólogo, el gineco-obstetra y, en el momento del parto, el pediatra neonatólogo.

Las pacientes con lupus no deben embarazarse si la enfermedad se encuentra activa, se recomienda que exista un período de quietud de la enfermedad de por lo menos 6 a 12 meses antes de buscar el embarazo. Algunos medicamentos empleados tardan semanas o meses en ser eliminados, son capaces de afectar al bebé, por lo que deben ser retirados por el reumatólogo o sustituidos por otros que no representen riesgo. Medicamentos contraindicados previo o durante el embarazo son metrotexate, micofenolato de mofetilo, leflunomida, ciclofosfamida, rituximab, antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno, naproxeno, diclofenaco).

Medicamentos permitidos son hidroxicloroquina, aspirina en caso necesario, glucocorticoides y azatioprina bajo estricta vigilancia del médico. Es obligado el empleo del ácido fólico previo y durante el embarazo para evitar malformaciones.

En estas pacientes se recomienda la primera visita al ginecólogo a las seis semanas de gestación o antes si se detectan anticuerpos anti-Ro o antifosfolípidos. Después de la primera visita, las citas deben ser cada cuatro semanas hasta la semana 28 y luego cada dos semanas hasta la 36 y cada semana hasta el parto. El seguimiento con ultrasonido obstétrico es fundamental (primer trimestre, semanas 11 a 14), semana 20 a 22 para evaluar malformaciones, semana 28 control de crecimiento y luego cada cuatro semanas.

Algunos medicamentos pueden interferir en la lactancia, disminuyendo la cantidad de producción de la leche materna o pasar a través de la misma. Deben evitarse methotrexate, micofenolato, ciclofosfamida , leflunomida y rituximab.

Recuerda: el embarazo en lupus es posible en una etapa de estabilidad (quietud) de la enfermedad.

Reumatólogo. Miembro del Colegio Mexicano de Reumatología, Academia Nacional de Medicina. Correo electrónico: drjosea.cetinam@gmail.com.

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