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Con juego aprenden a ir al baño

Enseñar a los niños a controlar sus esfínteres requiere de los adultos una actitud paciente y considerada

Sin presiones se enseña el control de los esfínteres

Muchos adultos sufren cuando sus hijos entran en la etapa de aprender a controlar esfínteres, pero este proceso puede ser sencillo y fácil si se crea en casa un ambiente amable y se enseña como parte de un juego.

Los menores suelen resistirse al control de esfínteres como resultado del temor a desprenderse de las cosas.

El psicoterapeuta Gerardo Pineda Martínez, quien lidera el Centro de Desarrollo Humano Integral, explica que en esa etapa los niños viven un desarrollo egoísta, lo que significa que creen que todo ocurre para ellos, de ahí que no quieran ir al baño porque esto significa separarse de algo de sí.

Una propuesta para hacer frente a este miedo es enseñar al pequeño el desapego de las cosas, por ejemplo al compartir sus juguetes con otros menores o al invitarles de lo que está comiendo.

“Enseñar a desprenderse eliminaría ese miedo”, subraya el profesional, que advierte que si se ejerce presión en el menor éste reaccionará con ansiedad, por lo que no se recomienda decirle: “Te sientas y no te paras hasta que acabes…”. La angustia hará que se bloquee el sistema no verbal de desechar.

La sugerencia del psicoterapeuta es conducir al menor como en un juego. Se le puede enseñar que algo hay que hacer cuando siente necesidad de ir al baño; eso reducirá la ansiedad.

Pineda Martínez afirma que es indispensable ser creativos en el ámbito educativo, pero muchas veces se quiere imponer esa cualidad. Añade que es comprensible que los padres no dispongan de mucho tiempo, así que otra persona podría trabajar este proceso con el menor, que necesita tiempo, paciencia y actitud considerada.

Hay que ser comprensivos para que el hábito pueda adoptarse en un ambiente de creatividad, subraya.

Espacios

Otra recomendación se refiere al espacio donde van los niños al baño, que debe tener un entorno lo más amable posible. En ocasiones, dice el especialista, son lugares reducidos y muy calurosos, lo que motiva al niño a levantarse antes de terminar.

Establecer una hora para ir al baño es también una medida positiva, pues el sistema digestivo tiene sus tiempos. Un buen momento para intentar que el pequeño vaya al baño es a media mañana, cuando se debe conducirlo hasta el escusado en un entorno de juego.

Por lo común el menor dirá que no tiene ganas, pero si se crea el hábito de sentarse sin presión ni estrés llegará a conseguir el objetivo.

Momento

La edad aconsejada para comenzar a trabajar el control de esfínteres es el año y medio o apenas el niño tenga libertad de movimiento, es decir, camine y pueda sentarse solo en la bacinica.

El uso de estos artículos, con figuras de superhéroes y princesas, hace que el pequeño se sienta atraído a estar ahí y que no lo perciba como un castigo.

“Hay que crear un ambiente amable, promover el control de esfínteres como parte de un juego y enseñar al niño a desprenderse de las cosas, de esta manera enseñarlos a ir al baño será fácil”, finaliza el especialista.— Iris Ceballos Alvarado

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