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Corta el flujo a la alergia

La doctora Sylvia Espinosa Morales

La llegada de las lluvias es para algunas personas el inicio de la época de agudización de síntomas de rinitis, como estornudos y nariz tapada

Nariz tapada, estornudos, comezón… La llegada de la temporada de lluvias causa afectaciones en buen número de personas y no solo por lo que las precipitaciones significan para la actividad doméstica y laboral.

El incremento de la humedad en esta época es un detonante de alergias, la respuesta exagerada del sistema inmunitario a factores que en general son inocuos pero que en personas con predisposición genética son percibidos como nocivos.

La principal reacción en la temporada es la rinitis alérgica, que afecta al 40 por ciento de la población mundial y puede aparecer en cualquier etapa de la vida, explica la doctora Sylvia Espinosa Morales, presidenta del Colegio de Alergólogos e Inmunólogos de Yucatán.

“Se manifiesta como catarro constante: comezón, mocos, estornudos y nariz tapada. Es la más común de las enfermedades alérgicas”, indica.

Pero no llegaría sola, sino que podría acompañarse de sinusitis, conjuntivitis, otitis, dermatitis, alergia a alimentos e incluso asma. “La rinitis afecta la calidad de vida del paciente”, señala la especialista, que recuerda que los niños con esta afección afrontan bajo rendimiento escolar, falta de sueño —con la consiguiente ansiedad e irritabilidad— e impacto en la vida social.

La rinitis alérgica puede ser estacional o, más comúnmente, perenne, es decir, de todo el año. La humedad favorece la presencia de pólenes, mohos y ácaros que desencadenan los cuadros agudos de la enfermedad, como también lo hacen las bajas temperaturas, las fumigaciones, las quemas, el pelo de las mascotas, los insecticidas y las partículas suspendidas en el ambiente.

Se diagnostica con base en pruebas específicas de alergia, aunque se sospecha de su existencia si el paciente tiene familiares alérgicos.

“La otra enfermedad alérgica a considerar es el asma, la segunda más común”, indica la doctora Espinosa Morales.

Cambios de clima, enfriamientos, reparaciones en casa e incluso las emociones actúan como desencadenantes de la respuesta asmática, que incluye tos, silbido y falta de aire.

En quien no ha sido aún diagnosticado con asma la recurrencia de esos síntomas, no asociados a fiebre o infección, debe motivar la visita al médico para someterse a la medición de los volúmenes pulmonares.

“A veces se da un tratamiento de prueba. Si el paciente responde adecuadamente a los inhaladores eso nos habla de que podríamos estar frente a un asmático”, apunta la doctora Espinosa Morales.

La especialista destaca los beneficios de la inmunoterapia sublingual (vacunas que se administran en gotas) como tratamiento, pues es el único “que modifica la historia del paciente alérgico, que si no hace nada (para atenderse) puede llegar a tener asma en el futuro”.

Las dosis se prescriben para plazos largos y con ellas la persona “va a tener una mejoría que le va a permitir enfrentarse a los factores desencadenantes”.

La correcta alimentación, añade, es un aliado del sistema inmune. “Ahora se conoce la importancia de la microbiota (flora intestinal) para el buen funcionamiento del sistema inmune”.

“Antes se hablaba de la teoría de la higiene, que decía que las alergias se daban en las personas más limpias. Si estamos en contacto con bacterias el sistema inmune nos defiende todo el tiempo de los microorganismos. Algo parecido sucede con la microbiota”, explica.

La doctora Espinosa Morales recomienda a las personas que sienten cansadas, irritables, agitadas al correr, que necesitan respirar todo el tiempo por la boca, tienen bajo rendimiento o les duele el oído y la cabeza que acudan al especialista para que determine si son alérgicos y les prescriba un tratamiento.

“Las alergias no se curan, sino que se controlan. El control debe ser tan bueno que parezca que el paciente no tiene problemas”.— Valentina Boeta Madera

Alergias

Las temporadas de agudización de síntomas varían de acuerdo con la persona alérgica.

Detonador

La doctora Sylvia Espinosa Morales recuerda que el paso de ambientes calurosos a otros con clima artificial suele disparar la alergia. Lo mismo ocurre cuando los niños entran a la piscina después de sudar jugando.

Marcha atópica

“En la enfermedad alérgica hay una secuencia de manifestaciones. Puede iniciarse de bebé con una dermatitis o alergia a alimentos, seguir con silbidos en el pecho y en edad escolar, rinitis”.

El cambio climático es factor detonante

El calor influye en la exacerbación aguda de síntomas

La alergia es un problema de salud en cuya aparición juega un papel decisivo la carga genética y en la que el contexto social influye en la incidencia y el pronóstico.

Fenómenos como el calentamiento global, la migración y la contaminación contribuyen a detonar la hipersensibilidad, como en el caso del asma, una afección que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Alergia (WAO, por sus siglas en inglés), se concentra en la población de nivel socioeconómico bajo, que con más frecuencia está expuesta a ambientes no saludables.

En su “Libro blanco sobre la alergia”, el organismo indica que va en aumento la prevalencia, la mortalidad y el impacto financiero del asma en el mundo. “Sin embargo, el crecimiento y la carga de la enfermedad no son uniformes”, sino más pronunciados en localidades donde hay menos desarrollo social y económico.

La marginación aumenta la exposición de los grupos de población “a factores de riesgo medioambientales conocidos que contribuyen al aumento de la carga del asma”.

La contaminación del aire tanto bajo techo como exterior favorece asimismo un incremento de las alergias.

“La exposición a los contaminantes intra/extramuros se asocia con asma de reciente comienzo, a las exacerbaciones, rinitis, rinoconjuntivitis, infecciones respiratorias agudas, aumento del uso de tratamiento para el asma y a los ingresos hospitalarios por síntomas respiratorios”, indica la WAO.

“La reducción de los principales factores de riesgo para las enfermedades de las vías respiratorias, y en particular el humo de tabaco ambiental, los combustibles de biomasa intramuros y la contaminación del aire libre, logrará enormes beneficios para la salud”.

El incremento de la temperatura mundial preocupa no solamente por sus efectos en el nivel de los océanos y en la supervivencia de las especies de fauna, sino también por sus consecuencias en la salud de la gente.

“El cambio climático”, reporta la WAO, “junto con la exposición a contaminantes del aire pueden tener consecuencias adversas potencialmente graves, en especial para la salud humana en las regiones urbanas”.

“Las temperaturas del verano tienen un alto impacto en las tasas de exacerbación aguda y hospitalización para personas mayores con problemas respiratorios y pueden causar la muerte”.

Interrelación

“La alergia al polen se utiliza con frecuencia para estudiar la interrelación entre la contaminación del aire y la alergia de las vías respiratorias”, añade la WAO. “Los factores climáticos (temperatura, velocidad del viento, humedad, tormentas, etcétera) pueden afectar los componentes biológicos y químicos de esta interacción”.

“Los cambios en el clima, tales como las tormentas eléctricas durante las estaciones de polen, pueden inducir la hidratación de granos de polen y su fragmentación, que genera aerosoles atmosféricos biológicos que transportan alérgenos” y exacerban el asma.

Se espera que la incidencia de alergias se mantenga al alza conforme lo hagan a su vez la contaminación atmosférica y la temperatura ambiental. “Estos cambios afectan los recuentos de polen y la presencia de insectos y de hongos asociados a las enfermedades”.

La migración es otro fenómeno social relacionado con las alergias, porque “implica la exposición a un nuevo conjunto de contaminantes y alérgenos, así como cambios en las condiciones de alojamiento, alimentación y acceso a servicios médicos que pueden afectar la salud”, explica el organismo internacional.

“Los médicos deben ser conscientes de que los migrantes, especialmente de países en desarrollo a países más desarrollados, están en un riesgo mayor de adquirir enfermedades alérgicas y asma”.— Valentina Boeta Madera

La reducción de los principales factores de riesgo para los males respiratorios, sobre todo el humo de tabaco, los combustibles de biomasa y la contaminación, reportaría grandes beneficios a la salud

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