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Una cena tardía te engorda

Evita el picoteo nocturno

Durante el sueño el metabolismo se hace más lento

NUEVA YORK (HealthDay News).— Si cenas tarde y luego te vas a la cama, ten cuidado: podrías aumentar de peso mientras duermes, sugiere un estudio reciente.

Lo más probable es que se deba a que el metabolismo se ralentiza, aumentando el azúcar en la sangre y otros compuestos que contribuyen al aumento de peso y la aparición de diabetes tipo 2.

“No es solo lo que comes, sino el momento en que lo comes, lo que podría ser un elemento en el fomento de afecciones como la obesidad”, advierte el autor del estudio, Jonathan Jun, profesor asociado de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore. “Quizá consumes el mismo número de calorías en un período de 24 horas, pero el cuerpo gestiona esas calorías de forma distinta dependiendo del momento en que las comes”.

En el estudio se pidió a 20 voluntarios sanos que ingirieran la misma cena a las 6 o las 10 p.m. Ambos grupos se fueron a la cama a las 11 p.m. y se levantaron a las 7 a.m.

La conclusión: los que cenaban tarde tenían azúcar en sangre más alto y quemaban menos grasa. Los efectos podrían ser incluso más contundentes en personas obesas o con diabetes.

Lo que no está claro es si el intervalo entre la hora de comer y la de acostarse explica la diferencia. Por ejemplo, si se cena a las 10 p.m. y se acuesta a las 3 a.m., ¿es equivalente a cenar a las 6 p.m. y acostarse a las 11?

Y, apunta Jun, los efectos de comer y dormir podrían ser distintos para cada persona, según su metabolismo o reloj corporal personal.

“En lugar de obsesionarse con qué hora es tarde o qué hora marca el reloj para comenzar o dejar de comer, debemos reconocer que depende mucho del individuo”, subraya.

El doctor Jun dice que esperan aprender más en estudios futuros.

Samantha Heller, nutricionista clínica principal de Langone Health de la NYU, en la ciudad de Nueva York, revisó los hallazgos. “Tiene sentido que comer cerca de la hora de acostarse altere el metabolismo de la glucosa y de la grasa, porque uno está durmiendo y no está físicamente activo”.

Añade que el sueño tiene sus propios procesos que implican mecanismos celulares y moleculares para ayudar al cuerpo a mantenerse sano.

Con frecuencia, las personas caen en una rutina de comer antes de la cena, cenar y luego tomar refrigerios hasta la hora de acostarse, lo que significa que quizá pasen varias horas comiendo.

“Es una forma fácil de engordar”, expresa. “Comemos de noche por varios motivos, que incluyen el estrés, el aburrimiento, la soledad y la rabia”.

Para ayudar a gestionar el picoteo nocturno, sugiere planear un refrigerio para la tarde, por ejemplo humus y zanahorias, de forma que no se esté muerto de hambre a la hora de cenar, y entonces disfrutar de una cena equilibrada con más alimentos de origen vegetal. Luego, cerrar la cocina.

“Planea actividades para esos momentos en que sientes el intenso deseo de comer un refrigerio. Es poco probable que tengas hambre, porque ya cenaste”, aclara. “Analiza qué desencadena esa visita a la cocina, y haz un plan para gestionarlo”.

Algunas estrategias incluyen tomar un vaso de agua o infusión de hierbas, o hacer otra actividad, por ejemplo leer, dar un paseo o escuchar música o un audiolibro.

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