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Efectos secundarios imaginarios

Foto: Megamedia

Predisposición ante las estatinas causa malestares

NUEVA YORK (HealthDay News).— La mayoría de los efectos secundarios de los que comúnmente se culpa a las estatinas, medicamentos para reducir el colesterol, podrían ser producto de la imaginación de los pacientes, afirma una nueva investigación británica.

Los hallazgos provienen de un estudio con 60 pacientes que habían tomado estatinas pero que las abandonaron porque reportaron dolores musculares, cansancio y/o dolores en articulaciones.

Pero tras dar a los pacientes dotaciones para ocho meses de pastillas de estatinas o falsas (cuatro frascos de cada una), los investigadores encontraron que un 90 por ciento de los síntomas que reportaron cuando tomaban el medicamento real persistieron incluso cuando los pacientes tomaban una pastilla falsa (un placebo).

“La enfermedad cardiovascular es la mayor causa de muerte en todo el mundo, y las estatinas son uno de los mejores medicamentos que tenemos para reducir el riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular (ACV)”, explica el autor del estudio, James Howard.

“Pero un problema de las estatinas es que los pacientes las toleran muy mal. Algunos estudios han encontrado que hasta un 50 por ciento de las personas paran las estatinas en un plazo de dos años tras comenzar a tomarlas”.

Howard explica que los investigadores “notaron que en los ensayos antiguos de las estatinas, cuando la mitad de los pacientes tomó estatinas y la otra mitad tomó un placebo, los efectos secundarios fueron casi idénticos en ambos grupos. Esto no tenía sentido, si los efectos secundarios de las estatinas eran tan comunes”.

La nueva investigación revela que “las pastillas de estatinas sí provocan efectos secundarios, pero la mayoría de esos síntomas parecen ser ocasionados por el acto de tomar las pastillas, no por la estatina en sí que contienen”, señala el experto.

Howard es investigador clínico del Colegio Imperial de Londres, y cardiólogo de Imperial College Healthcare NHS Trust, en Londres. Él y sus colaboradores publicaron sus hallazgos en la edición del 15 de noviembre de la revista “New England Journal of Medicine”. El estudio no recibió financiamiento de la industria farmacológica.

El resultado fue que un 90 por ciento de los síntomas vinculados a las estatinas reales continuaron cuando los pacientes tomaban los placebos. Calificaron la intensidad de los síntomas como casi igual de mala durante el consumo del placebo que durante el consumo de la estatina, aunque se redujo a la mitad cuando no tomaban ninguna pastilla.

“Encontramos que los pacientes se sentían bastante bien cuando no tomaban pastillas”, dice Howard, “pero cuando tomaban estatinas se sentían mucho peor. Sin embargo, también se sentían peor cuando tomaban el placebo. De hecho, sentían un 90 por ciento del malestar que sentían cuando tomaban las estatinas”.

El equipo afirma que el hallazgo es un ejemplo del “efecto nocebo”, en que los pacientes experimentan un efecto secundario negativo a pesar del hecho de que están tomando un tratamiento falso. Pero como medida de los perturbadores que pueden ser los efectos secundarios, ya sean reales o percibidos, el equipo anotó que 24 de los 49 pacientes dejaron de tomar temporalmente toda pastilla durante al menos un mes, con 71 interrupciones en total. De las 71 interrupciones, 31 ocurrieron mientras tomaban el placebo, y 40 mientras tomaban la estatina.

La investigación muestra que “si nos sentamos con nuestros pacientes y les explicamos el efecto nocebo, podemos lograr que un 50 por ciento vuelva a tomar estos fármacos, y que pueda seguir tomándolos”, asegura. La comunicación en sí “hizo la diferencia”, añade Howard.

El tema de la tolerancia a las estatinas es un problema real, advierte el doctor Gregg Fonarow, jefe interino de la división de cardiología y director del Centro de Cardiomiopatía Ahmanson-UCLA de la Universidad de California, en Los Ángeles.

“Millones de hombres y mujeres adultos que se beneficiarían de la terapia con estatinas no toman esta terapia, que tiene un costo muy bajo y un valor muy alto, por preocupaciones sobre los efectos secundarios potenciales o la intolerancia”, señala Fonarow. “Es una preocupación muy frecuente que, lamentablemente, contribuye a eventos cardiovasculares y ACV que se hubieran podido prevenir”.

Pero este último hallazgo sugiere que es posible distinguir entre los que experimentan unos efectos secundarios reales y los que no. Y puede ayudar a “tranquilizar a los pacientes respecto a la seguridad y tolerabilidad de las estatinas”.

¿Mental? Efecto nocebo

El estudio no sugiere que todos los efectos secundarios de las estatinas sean mentales.

Se predisponen

El equipo dice que el hallazgo es un ejemplo del “efecto nocebo”, en que los pacientes experimentan un efecto secundario negativo aunque estén tomando un tratamiento falso. Ante lo perturbadores que pueden ser los efectos secundarios, los dejan de tomar.

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