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El acoso encoge áreas del cerebro

Foto: Megamedia

Afecta la ansiedad al volumen de dos estructuras clave

NUEVA YORK (HealthDay News).— Los adolescentes que son víctimas frecuentes de acoso podrían presentar un encogimiento en partes clave del cerebro, lo que aumenta el riesgo de enfermedad mental, informan investigadores europeos.

Al final ese encogimiento parece producir una creciente sensación de ansiedad, incluso tras tomar en cuenta el inicio posible de otros problemas de salud mental, como estrés y depresión.

“No sabemos cuán tan temprano en la vida comienzan estos cambios en el cerebro”, señala la autora de la investigación, Erin Burke Quinlan. “Pero mientras más pronto se identifique el acoso, y se afronte lo más pronto posible, mejor”.

Su equipo analizó los escáneres cerebrales de 700 jóvenes de 14 a 19 años en Inglaterra, Irlanda, Francia y Alemania. Los adolescentes formaban parte de un proyecto a largo plazo llamado Imagen que está estudiando el desarrollo cerebral y la salud mental durante la adolescencia.

“Encontramos que la relación entre la victimización paritaria crónica (término general que incluye al acoso) se relaciona con el desarrollo de ansiedad en parte a través de cambios en el volumen de las estructuras cerebrales”, dice la doctora Quinlan.

Ella es coordinadora del proyecto Imagen en el Centro de Neurociencia de la Población y Medicina de Precisión del Colegio del Rey de Londres.

Los investigadores no están seguros sobre si el encogimiento cerebral de los adolescentes víctimas de acoso es permanente o si podría ser reversible.

“Tendríamos que seguir a los adolescentes hasta la adultez para comenzar a responder esa pregunta”, apunta la doctora Quinlan. “En este estudio no observamos los cambios en la actividad cerebral, que podría ser un mecanismo mediante el cual los efectos del acoso en la salud mental podrían persistir incluso si los cambios estructurales paran o se revierten”.

Y eso, asegura, significa que el foco debería ser la prevención del acoso en primer lugar. “O al menos detener el acoso desde que se identifique. Si bien la prevención conlleva recursos y educación, es probable que sea más fácil que intentar revertir los cambios en el cerebro años más tarde”.

Los participantes completaron encuestas a los 14, 16 y 19 años de edad para medir su exposición al acoso. Se realizaron escáneres cerebrales a los 14 y 19 años. Se determinó que 36 estudiantes (un 5%) eran víctimas de acoso crónico.

A los 19 años esos adolescentes tenían un tamaño reducido en dos regiones claves del cerebro en comparación con los 14 años. Las dos regiones afectadas, el caudado y el putamen, están implicadas en la regulación de la motivación, la atención y el procesamiento emocional.

La doctora Quinlan sugirió que los padres que sospechan que está ocurriendo acoso hablen con el director o el maestro de su hijo al respecto. Pero advirtió que con frecuencia las víctimas se muestran renuentes a decirle lo que está sucediendo a alguien.

“A veces, un niño no admite verbalmente que está siendo acosado, de forma que los padres pueden estar atentos a las pistas no verbales o a cambios en la conducta o las actitudes respecto a la escuela de sus hijos”, plantea. “Un profesional de la salud mental podría ser útil para ayudar a un niño a desarrollar herramientas para gestionar el hecho de ser víctima de acoso”.

Stephen Russell, profesor de Desarrollo Infantil en la Universidad de Texas en Austin, afirma que los hallazgos sugieren “un vínculo obvio entre el acoso, el estrés y la salud a largo plazo”, y cataloga el estudio como importante.

“Con algo de suerte, éstos serán datos adicionales que ayudarán a cambiar la opinión de las personas que creen que el acoso es natural o una parte normal del crecimiento”, añade Russell.

Dice que la investigación debe subrayar la importancia de los esfuerzos por reducir el acoso a nivel individual y escolar. Russell apunta que se ha probado que varias estrategias son útiles.

“Muchísimos jóvenes experimentan acoso y al crecer se convierten en adultos exitosos. Aunque el acoso podría (afectar) incluso a la estructura de nuestros cerebros, eso no significa que no tengamos la capacidad de afrontarlo y compensar. Y las mismas cosas que el acoso podría cambiar, como la atención o la sensibilidad, podrían ser las cosas que las personas aprenden a utilizar a su favor”.

Hostigamiento

Encuentran un vínculo obvio entre el acoso, el estrés y la salud a largo plazo.

Problema común

La doctora Erin Burke Quinlan precisa que hasta tres de cada 10 adolescentes son afectados por el acoso y algunos casos la situación se presenta casi a diario.

Guardan silencio

Con frecuencia las víctimas no denuncian este problema.

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