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El dañino cláxon

Foto: Megamedia

Otorrinocomentarios

Mario Alberto del Villar Cervera(*)

Pí! (puede ser uno…), ¡pí! ¡pí! (o, quizá, dos…), o, ¡piiiiiiiií!!!!!!!! (más intenso…). ¡Claro que importa la intensidad y la duración! En cualquiera de los casos, los “claxonazos”, irresponsables e innecesarios, producto de la desesperación por llegar corriendo adónde se tiene que llegar o simplemente exigiendo que el carril que ahora es ocupado por otro delante, afectan no solo a quien se le dirigen esos aberrantes toquidos sino también a los que estamos fuera, soportando el “pitazo” que el desconsiderado conductor emite, incluso, con saña.

Una buena porción de los traumatismos sonoros al oído son producto de esto.

Claro, también podemos mencionar a las fábricas y la música alta; no obstante, los auriculares para los teléfonos celulares y el mismo mecanismo electromagnético de éstos están impactando seriamente en los oídos internos de quienes los utilizamos.

Hay un incremento notorio de “sorderas súbitas” (pérdida de la audición en forma brusca), quizá relacionado con escuchar directamente el teléfono. Es preferible utilizar el altavoz. Cuidar nuestra audición es nuestra responsabilidad, pero también, de quienes al conducir su automóvil abusan del claxon.

Otorrinolaringología. Niños y adultos. Consultorio 423 de la Star Médica. Teléfono 999-196-15-14.

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Aumenta la confusión