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El insomnio sería crónico

El problema del insomnio se volvió más frecuente en la pandemia

Se relaciona con las enfermedades cardiovasculares

Las personas con insomnio tienen un riego aumentado de 45% de padecer enfermedades cardiovasculares como hipertensión e infarto cerebral, problema de salud que desde que comenzó la pandemia aumentó del 30% al 75%.

Así lo indican el psiquiatra Alejandro Jiménez Genchi, presidente de la Academia Mexicana de Medicina del Sueño, y el cardiólogo clínico e intervencionista Ernesto Díaz, secretario general de la Asociación Médica del Hospital de Cardiología CMN SXXI (Amehcardio), quienes señalan que esta relación entre insomnio y enfermedades cardiovasculares ya se estudió y comprobó.

El doctor Jiménez Genchi indica que el problema del insomnio se volvió más frecuente durante la pandemia, pues antes de la contingencia los datos reflejaban que en México un 19% de la población sufría de ese trastorno (calificado como tal, cuando dura al menos tres meses), pero en una reciente encuesta con colegas clínicos se registró un incremento del 30% al 75%.

La citada encuesta se efectuó al inicio de la pandemia, cuando se puso en marcha el distanciamiento social.

La pandemia, la amenaza de contagio, la incertidumbre, la preocupación por la salud en general, por la económica, las medidas de distanciamiento social y la limitación en cuanto a actividades placenteras son un panorama propicio para la aparición de problemas de insomnio, que en su forma aguda puede durar días o semanas, y si se extiende por más tiempo se trata como un problema crónico.

Jiménez Genchi detalla que el insomnio se define como la insatisfacción con la calidad y cantidad de sueño, asociada con problemas para empezar a dormir, a mantenerse dormido o despertar antes de completar las horas de descanso.

El insomnio afecta de igual manera durante el día, las consecuencias de ello son cansancio, dificultad para concentrarse e irritabilidad, entre otros.

El doctor Díaz resalta la relación entre el insomnio y el riesgo cardiovascular, por lo que recuerda que la enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte, y la alta prevalencia de hipertensión y diabetes entre la población.

Describe que en un metaanálisis efectuado en 2014 se vio la relación entre los pacientes con insomnio y un riesgo aumentado del 45% de tener enfermedades cardiovasculares como hipertensión e infarto cerebral.

De manera que el insomnio cobra gran relevancia, pues si ya se tenía una alta prevalencia de hipertensión, ahora hay un riesgo aumentado en los pacientes que sufren de insomnio, que puede generar, como se ha visto, enfermedades graves.

Más vulnerables

Los pacientes que ya padecen hipertensión y comienzan a sufrir de insomnio son los más vulnerables, pues en la etapa de sueño RAM (de movimientos oculares rápidos) es cuando la frecuencia cardiaca puede variar, y la inestabilidad en el sueño puede desencadenar un desequilibrio del flujo del oxígeno o la sangre en los órganos.

En los enfermos coronarios una debacle en el flujo de sangre puede ocasionar un infarto cerebral.

Enfatiza que por ello es importante un automonitoreo de la presión arterial y si se encuentra un registro no apropiado hay que consultar al médico, lo cual en estos momentos se puede hacer mediante la telemedicina, para que el galeno ajuste las dosis de medicamentos. Una alternativa es la reddemedicosespecialistas.com.

Respecto a las medidas para evitar el insomnio, Alejandro Jiménez precisa que son acciones cognitivoconductuales, que involucran lo que se llama la higiene del sueño, es decir, hacer todo para cuidar el sueño, lo cual deberían hacer todos en general, pero en particular los que sufren insomnio.

Algunas medidas son tener horarios fijos para acostarse y levantarse, utilizar la cama solo para dormir o tener actividad sexual, pues se debe evitar su uso para ver la televisión, platicar, trabajar, usar el celular o cualquier otra actividad.

Se debe evitar el consumo de estimulantes como la cafeína, nicotina y alcohol, este último porque si bien tiene sustancias que pueden ayudar a iniciar el sueño, luego lo fragmentan y acostumbrarse a beber alcohol para dormir se convierte en un problema adicional.

Ejercitarse

También se debe practicar ejercicio, preferentemente por la mañana, y seguir un ritual de comportamiento de manera rutinaria antes de dormir, como todas las noches lavarse los dientes, ponerse la pijama, rezar, leer o cualquier otro que acostumbre, y que le indique que ya viene la hora de dormir.

Otros aspectos son restringir la exposición a pantallas de celulares o computadoras que emiten una luz en el rango de los azules que estimulan el cerebro e inhiben la producción de melatonina que regula los ritmos de los cuerpos.

La restricción en esos aparatos se indica de igual manera para no sobreexponerse a tantas noticias negativas, sino que la sugerencia es usar esos aparatos para cosas positivas como comunicarse con la familia y seres queridos.

Una estrategia conductual es acostarse y pensar que se tienen 20 minutos para dormirse, sin estar revisando el reloj, y si no se logra conciliar el sueño, se debe ir a otra habitación con una luz tenue a sentarse, y regresar a la cama un rato después, la idea es conectar la cama con el acto de dormir, como una forma de condicionamiento clásico.

El uso de fármacos es otra estrategia útil, pero estos deben ser prescritos por el médico después de una evaluación clínica.— IRIS MARGARITA CEBALLOS ALVARADO

 

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