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El terminar con una amistad es doloroso y puede requerir apoyo

Se puede llegar a presentar un vacío en el alma

Qué difícil es aceptar que una relación se ha fracturado, que se ha roto o que, sencillamente, se terminó.

En esta ocasión, no me refiero a la relación de pareja, sino a las amistades que nos acompañaron, sólo que, por diversas razones, ya no forman parte de las personas que consideramos allegadas a nosotros.

Cuando somos jóvenes la ruptura de amistades nos duele bastante; no obstante, siendo adultos también se puede presentar un vacío en el alma porque, en quien confiamos, nos defraudó o nosotros le defraudamos.

Pero la vida sigue y, pese a que podemos detenernos a llorar, es responsabilidad nuestra continuar el camino como, también, es encontrar a una persona con quien podamos contar cuando necesitamos ser escuchados sin ser juzgados; cuando requerimos de alguien que tenga la cualidad de la discreción y sepamos que, pese a que pueda haber una ruptura, no ventilarán lo que, en su momento, les revelamos.

Un ser humano que, aún sabiendo que tiene defectos, ha desarrollado la empatía y no nos dice, en los instantes de dolor, que nosotros nos hemos tenido la culpa; alguien en quien confiar, no para que escuche nuestras quejas una y otra vez y nos volvamos dependientes de ellas, sino con la seguridad que, tanto dicha persona como nosotros, fortificamos lazos de cariño, lealtad y respeto, pues, al fin y al cabo, por eso vivimos en una comunidad, para darnos apoyo, ayudarnos y caminar a la par en el trayecto de la maravillosa experiencia de la vida.

Sin embargo, el punto es que nos preguntemos y respondamos, con honestidad, si nosotros somos la persona que podemos brindar ese tipo de amistad.- Rosy Alcocer, Autor & Coach de Relaciones. Agenda tu cita al teléfono 9991 29 53 89.

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