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En el filo de la adicción

Foto: Megamedia

Aislarse de la familia y los amigos, y no desprenderse de los dispositivos móviles para llevar su videojuego donde vaya podría ser señal de alerta

Se pasa horas frente a la pantalla con el control en la mano. No hace caso si se le llama a comer, bañarse o ir al cine. Su videojuego favorito y superar nuevos niveles es la prioridad.

La adicciones sin sustancias, como es el caso de los videojuegos, los juegos de azar en los casinos y a las compras, entre otras cosas, es algo que en los últimos años está teniendo un fuerte impacto en la sociedad, advierte el doctor Carlos David Carrillo Trujillo, coordinador del cuerpo académico de procesos psicosociales y praxis de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).

En el caso específico de la adicción a los videojuegos es de particular importancia debido a que comienza desde temprana edad, subraya Carrillo Trujillo al hablar de esta adicción que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considerará una enfermedad a partir de 2022.

La conducta adictiva normalmente comienza, en la mayoría de los casos, a temprana edad, advierte el doctor Carrillo, quien ha realizado investigaciones sobre adicciones en casinos y sin sustancias, como a los videojuegos y los teléfonos celulares.

“Los niños necesitan estímulos y diversas sensaciones de bienestar que les trae estar jugando. Eso hace que se vuelvan o pudiesen volverse adictos a temprana edad”, explica.

Los videojuegos están en toda la tecnología y no solo en las consolas, recuerda, como es el caso de los teléfonos celulares y tabletas, donde pueden acceder a estos y hasta jugar en línea y con personas de otros países.

“Eso les da la sensación de sentirse acompañados y emociones agradables que los hace mantenerse ahí y no desprenderse del momento”, dice el doctor en psicología.

Al referirse al papel que tienen los papás comenta que “es medular”, ya que serían los encargados primeramente en darse cuenta de que los menores pasan demasiado tiempo jugando.

“Normalmente comienzan a aislarse, no quieren apartarse de las pantallas e incluso pasan de un dispositivo a otro para no interrumpir su juego”, detalla.

“Eso trae como consecuencia que pierdan interés en otras actividades que normalmente practicaban, como ya no salir de casa y convivir con la familia o los amigos, creciendo el distanciamiento y comunicación social con los demás”, continúa.

“Pueden haber problemas para conciliar el sueño, para concentrarse en el estudio y hasta comienzan a bajar sus calificaciones en la escuela”, enumera.

El doctor Carrillo explica que las señales de alarma de la adicción a los videojuegos son el desinterés por otras actividades, estar absorto, enajenarse del espacio físico y distanciamiento de la familia y amigos.

“Puede ser que salga de casa, pero no lo hace sin su teléfono celular o tableta, y es como si no estuviera viviendo”, comenta.

“Los videojuegos suponen cierta amenaza, en tanto la dependencia y el uso o abuso que se pueda ejercer con ellos vaya en aumento en la persona que los usa”, plantea el profesional.

Al hablar del tiempo en que un niño o adolescente puede volverse adicto a los videojuegos es desde que entra en contacto con los mismos.

“Existen pocos estudios científicos en el país que hablan al respecto, y los que hay dicen que la persona tiene que presentar los síntomas antes enumerados cuando menos durante seis meses”, afirma.

El doctor en psicología recomienda poner horarios muy específicos sobre el uso de los dispositivos electrónicos como televisión, teléfono celular, consolas de videojuegos o tabletas, que no debe ser mayor a cuatro horas antes de los 10 años de edad, y seis después de los 10 años, incluso en adultos.

“En resumen, lo más sano es no estar más de dos horas usando un videojuego”, subraya.

También es importante el tema del tipo de videojuegos que usarán y evitar los que tienen violencia. “Los videojuegos no son malos por sí mismos, el problema es que no tienen acompañamiento y supervisión responsable. Los padres no están pendientes de qué es lo que juega su hijo, que puede contener violencia y traspasar la vida real”, recalca.

Algunos juegos afectan también la percepción de las cosas y realidad, porque muchos de ellos son fantasía pero los niños más pequeños que no se han desarrollado cognitivamente pueden no distinguir entre lo que es real y es fantasía.

El doctor Carrillo lamenta que los niños tengan acceso a estos dispositivos las 24 horas, muchas veces porque se ubican en la misma habitación de los niños. “Eso es un peligro”.

También lamenta que los padres de familia usen los videojuegos como una niñera, como una manera sencilla y poco costosa de mantener a los niños “entretenidos” y para que no molesten o se aburran.

“Eso es muy peligroso, porque nosotros les estamos proporcionando el medio para que ellos se vuelvan adictos”, afirma.

Subraya que hay ciertas personalidades que son más propensas a las adicciones, pero en los niños no se puede detectar con exactitud, por lo tanto son suceptibles de volverse adictos a temprana edad.

“Por eso hay que tener normas claras sobre el uso de los dispositivos, principalmente en temporada de vacaciones”, destaca el profesional. “No se debe utilizar los videojuegos como premio, eso es incorrecto”.

Al hablar de casos y atención de esta adicción en el estado detalla que “hay casos relacionados con los videojuegos, pero no podría hablar de casos exclusivos a videojuegos”.

Destaca que la adicción a los videojuegos se puede superar con la supervisión de los padres y profesores, creando una comunicación más estrecha con los niños y adolescentes.

“Si creo que mi hijo está teniendo problemas con los videojuegos porque ya no duerme, se aisla y todo se relaciona con esta actividad, necesita una atención psicológica”, asegura.— Claudia Sierra Medina

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