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Las naciones pobres, las más vulnerables al cáncer

Un paciente oncológico recibe tratamiento médico en Gaza

Se enfrentan a más desafíos para prevenir y tratar

WASHINGTON (Notimex).— Pese a los avances científicos, el cáncer sigue castigando sobre todo a la población de países de ingresos medios y bajos, donde son comunes los diagnósticos tardíos y la falta de opciones de tratamiento, de acuerdo con datos recopilados por la Organización Mundial de la Salud.

El que de uno de cada cinco hombres y una de cada seis mujeres desarrollen la enfermedad, y que uno de cada ocho hombres y una de cada 11 mujeres muera a causa de ella significaría que es muy probable que algún integrante de nuestra familia presentará el mal en algún momento de su vida.

El cáncer es un término genérico para un gran grupo de enfermedades que pueden afectar cualquier parte del cuerpo. Una de sus características es la rápida aparición de células anormales que crecen más allá de sus límites habituales y que pueden propagarse a otros órganos. Este último proceso se conoce como metástasis, una de las principales condiciones para morir de cáncer.

La institución del Día Mundial contra el Cáncer fue promovida por la Organización Mundial de la Salud, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer y la Unión Internacional contra el Cáncer, a fin de aumentar la concienciación y movilizar a la sociedad para avanzar en la prevención y control de la enfermedad.

Los datos de la OMS indican que los tumores malignos de pulmón, seno y colon y recto son en conjunto responsables de un tercio de la incidencia de casos y de muertes en el mundo.

Alrededor de un tercio de los decesos se podría prevenir porque tiene relación con los cinco principales riesgos de conducta y alimentación: alto índice de masa corporal, bajo consumo de frutas y verduras, inactividad física, consumo de tabaco e ingesta de alcohol.

El consumo de tabaco es el factor de riesgo más importante y causa más del 20 por ciento de las muertes por displasia en el mundo.

Infecciones por los virus de la hepatitis B y C y del papiloma humano son responsables de hasta 25 por ciento de los casos en países de ingresos bajos y medios.

Se prevé que para 2040 la incidencia de la enfermedad crezca 63 por ciento y el número de fallecimientos alcance 71.5 por ciento.

Las repercusiones sociales y económicas en personas, familias y comunidades van a empeorar. En países de ingresos medios y bajos no hay o son insuficientes los datos esenciales para orientar la prevención y atención, lo que reduce las probabilidades de supervivencia y la calidad de vida.

 

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