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Siempre protegidos del sol

Es importante cuidar a los menores de edad del sol poniéndoles protector solar

Limite el daño en la piel durante estas vacaciones

Las molestias de los cuadros agudos después de exponerse al sol comienzan a disminuir después de 72 horas, pero los marcadores subclínicos —el daño causado a la piel— tardarán en desaparecer de dos a tres meses, aunque no se noten ni se traduzcan en enrojecimiento y ardor.

Además, se incrementa el riesgo de cáncer.

Exponerse al sol sin artículos que cubran ni cremas protectoras es una mala idea, pero sí ya lo hizo hay que estar atento a las consecuencias y tratar de ayudar a la piel a recuperarse.

María José Cervantes González, dermatóloga, destaca que la prevención es fundamental, es decir, no exponerse al sol en las horas en las que está más alta la radiación, esto es, entre las 10 y las 16 horas. En caso de realizarse alguna actividad al aire libre en ese horario es importante utilizar ropa de manga larga de telas con UPF, o sea, con factor de protección solar; usar sombrero o sombrilla, y aplicarse un protector solar.

Respecto a la ropa, añade que no es tan importante el color, aunque es cierto que algunas tonalidades dispersan la luz y otras la absorben. Lo importante es que el tejido de la tela sea cerrado, no se transparente a contraluz, pues eso significa que si no deja pasar la luz tampoco dejará pasar los rayos solares.

La aplicación del protector solar debe ser 20 minutos antes de salir al sol. Debe reaplicarse cada hora si se está sudando o si realiza actividades en el agua, sin importar si el producto se anuncia como resistente al líquido, pues esto significa una resistencia de 40 a 80 minutos, de ahí que se necesite ponerse más.

Se debe elegir un producto que proteja tanto contra rayos UVA como UVV y luz visible de un Factor de Protección Solar (FPS) de 50 +.

También se debe tomar en cuenta el tipo de piel, pues en el caso de las sensibles o con tendencia al acné es mejor que el dermatólogo recomiende el producto a utilizar.

En cuanto a los bebés, la doctora Cervantes González enfatiza que los menores de seis meses no deben ser expuestos al sol, por lo que si estarán al aire libre deben usar ropa de manga larga, sombrero, sombrilla y utilizar todos los medios disponibles para cubrirlo.

Después de los seis meses de edad se pueden usar protectores solares minerales y, a partir de los dos años, un producto similar al de la familia. La exposición al sol en la infancia y adolescencia incrementa el riesgo de cáncer de piel en 60%.

Si a pesar de todas las recomendaciones se expuso al sol y se quemó la piel, la especialista indica que es importante humectarla con cualquier crema hidratante sencilla y blanca y aplicarla varias veces al día.

No se recomienda utilizar remedios caseros (mayonesa, plantas, entre otros) que en lugar de ayudar pueden irritar la piel y causar una sobreinfección.

Baños con agua tibia, no caliente, y el uso de jabones suaves no muy secantes y sin tallar la piel son otras de las sugerencias.

Se debe evitar el uso de cremas con anestesia que algunos pacientes usan para tratar de mitigar el ardor en la piel y que pueden generar una alergia a los anestésicos.

De igual manera hay que hidratarse bien, pues al quemarse la piel se pierde la barrera de protección cutánea y puede haber pérdida de agua por esa zona.

Dos a tres meses después de asolearse en exceso la respuesta inflamatoria persiste en la piel.

Aunado a que aumenta el riesgo de cáncer, se tienen efectos fotobiológicos, como la aparición de señales de envejecimiento, la degradación de fibras elásticas y la disminución de la calidad de la piel, y hay inducción de pigmentación, lo que ocasiona todo tipo de manchas como una defensa de la piel a la exposición al sol.

Asimismo, aumenta el riesgo de enfermedades por la sensibilidad a la luz, lo que se conocen como fotoalergias y fotodermatosis.— Iris Margarita Ceballos Alvarado

Signos de alarma

Hay signos de alarma por los que se debe acudir al médico, como la aparición de ampollas, fiebre, deshidratación y sobreinfecciones. Esto último se refiere a que por la radiación disminuye la respuesta inmune de la piel, por lo que puede existir reactivación de herpes e infecciones bacterianas, entre otros, que se detectan con la aparición de fogajes alrededor de la boca y costras amarillentas donde hubo ampollas, por ejemplo.

Menos exposición

Hay que limitar el tiempo de exposición al sol, pues a mayor permanencia más afectación.

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