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No es impedimento

Perla Ernest impartiendo un taller para aprender a controlar la tartamudez

Solicitan empatía y paciencia ante la tartamudez

“Que la tartamudez no los defina como personas” es el consejo principal que dan varios jóvenes participantes en el Proyecto Ernest a quienes tienen esta condición, y hacen un llamado a los profesores a “ser empáticos y pacientes” con los alumnos con este trastorno del habla y a “ser una vía para ayudarlos a empoderarse”.

La clases virtuales han evidenciado un poco más los problemas que afrontan los alumnos con tartamudez y la falta de paciencia de los maestros ante estos casos.

El Proyecto Ernest, creado por Perla Ernest Hernández, brinda herramientas a las personas con tartamudez para superar esta condición, y las entrena para que la transformen en una fortaleza, a sabiendas de los dones y talentos que tienen para expresar a la humanidad.

Perla señaló que las personas con tartamudez deben darse cuenta que ninguna condición es impedimento para lograr los sueños.

Deyssi Payco, una de las alumnas del Proyecto Ernest, compartió que la mayoría de los estudiantes con disfluencia o tartamudez temen hablar en público (presentar exámenes orales, hacer exposiciones y lecturas en público y dar una opinión o hacer un comentario) y a la voz autoritaria del maestro, situaciones que pueden desatar la ansiedad.

Reveló que lo que ella hacía para enfrentarse a su condición era grabarse y al exponer solo se enfocaba en dar el mensaje que ya tenía impreso en un papel, porque no quería que los demás se dieran cuenta de su uso de muletillas o que le costaba desenvolverse ante la clase. Aun así sentía ansiedad, porque al limitarse a decir lo que había preparado no era capaz de expresar todo el conocimiento que tenía.

Gracias al entrenamiento de Proyecto Ernest ahora habla de manera más libre, utilizando la técnica y el ciclo estructural para transmitir un mensaje más claro.

Laura Díaz, otra alumna, destacó que actualmente se vive una época en la que hay que ser inclusivos, no solo en las empresas, sino desde preescolar, pues el hecho de que una persona tenga la condición de tartamudez no le impide crecer y en el futuro encontrar un buen trabajo.

Afirmó que esta condición no los debe definir, ya que tienen fortalezas para destacar en cualquier ámbito.

Otros alumnos de Proyecto Ernest también compartieron sus puntos de vista.

Néstor Duarte invitó a los profesores a que sean empáticos con las personas que tienen tartamudez, y a entender que no es una enfermedad sino una condición, que no son diferentes, sino seres humanos pensantes y pueden salir adelante.

Maritza Vargas expresó que muchas veces se sufre la burla de los compañeros de clase, pero lo más importante es saber que la condición que tienen no los define, que deben ser perseverantes y no les debe importar lo que los demás opinen, mientras cada uno sepa quién es y sea valiente para afrontar este trastorno del habla.

José Pablo Godínez dijo que vencer el miedo a la participación en público se logra enfocándose, no en cómo evitar las burlas, sino en cómo dar un mensaje más claro de lo que piensan y quieren transmitir.

Iñaki Intriago aconsejó a quienes tienen tartamudez y están en la escuela a no pensar en las críticas, sino a creer en sí mismos, tener la mentalidad del sí se puede y darse cuenta que pueden ser tan competentes como cualquier otra persona: “Quítense de la cabeza que por ser tartamudos somos inferiores”.

También pidió solidaridad y empatía a los profesores, pues cuando no las hay causan perjuicios emocionales.

Jesús Aguilar manifestó que todas las personas deben ser tratadas por igual, ya que no por tener esta condición son distintas a otras, incluso muchas veces son más inteligentes que personas que no son tartamudas.

Enfatizó que hay que alzar la voz para que quienes tienen tartamudez reciban ayuda adecuada, y desarrollen la confianza que necesitan para crecer y desenvolverse como cualquier otro.

Para conocer más sobre el tema de la tartamudez y las herramientas para superarla se puede acceder a www.proyectoernest. com.— Iris Ceballos Alvarado

Percepción

Javier Fernández, alumno de Proyecto Ernest, siente que las personas con tartamudez se perciben a sí mismas como anormales, lo que les genera tensión con los demás: “Lo que proyectamos hacia nosotros mismos es lo que proyectamos a la sociedad, por lo que hay que comenzar por verse a uno mismo como lo que somos: personas normales como cualquier otra”.

Hace la diferencia

Fernández indicó que los profesores deben ayudar a empoderar a los alumnos con tartamudez, a inspirarlos a superarse, a escucharlos con paciencia, ya que eso marca la diferencia para toda su vida.

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