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Un 10 a la salud visual

El niño que usa lentes debe someterse a revisión al menos una vez al año. En la foto

Al comenzar un nuevo ciclo escolar es recomendable la visita del niño al oftalmólogo a fin de detectar a tiempo problemas refractivos

La salud visual tiene un papel decisivo en el aprovechamiento académico, pues los ojos son las puertas principales por las cuales la información accede a los estudiantes.

Por esa razón, la revisión de la vista de niños y adolescentes es una sugerencia que los especialistas en Oftalmología hacen al comenzar el ciclo escolar.

Alfonso Dupinet Sánchez, oftalmólogo retinólogo de la Clínica Hospital Mérida del Issste, aconseja llevar al estudiante a consulta con el oftalmólogo o el optometrista para determinar si tiene algún problema de graduación, por ejemplo miopía (los objetos lejanos se ven poco claros), astigmatismo (las imágenes aparecen distorsionadas) e hipermetropía (visión borrosa de cerca). Estos defectos “no son muy frecuentes en la edad escolar, pero sí hay un 10 a 20 por ciento de niños entre 6 y 12 años que presentan un problema refractivo”, indica.

Es al llegar a la secundaria y preparatoria que “se hacen más frecuentes, sobre todo la miopía”. Con los alumnos de estos niveles “debe haber aun más énfasis en una revisión”.

Para cuidar la salud visual, el doctor Dupinet Sánchez recomienda que el alumno limite las horas de uso de pantalla. Admite que no es un consejo fácil de seguir ahora, debido al extendido empleo de esos equipos con fines académicos. Así que, “si se tiene que usar computadora o tableta para realizar tareas, se deben tomar descansos visuales: apartar la vista del monitor por espacio de cinco minutos por cada hora trabajada” y fijarla en un punto lejano.

Asimismo, sugiere mantener unos 60 centímetros de distancia entre los ojos y la pantalla. Con los libros ese espacio puede ser de 30 a 40 centímetros.

El especialista añade que se debe ajustar el brillo del equipo electrónico para que sea similar al del ambiente que rodea al estudiante en ese momento.

Si se trata de un libro, precisa, no hay problema con leerlo con ayuda de una lámpara que ilumine solamente las páginas mientras el resto de la habitación permanece a oscuras.

El doctor Dupinet Sánchez recuerda que entre los niños el problema visual más común es la miopía, seguido del astigmatismo. “En menor proporción algunos presentan hipermetropía y problemas de alineación ocular, o sea, estrabismo”.

Por lo común, los papás detectan rápidamente que no están alineados los ojos del pequeño, una condición que debe motivar la consulta inmediata con el especialista a fin de evitar la aparición de ambliopía, a la que popularmente se le conoce como “ojo flojo”.

Explica que la falta de alineación lleva a la disminución de agudeza visual en uno de los ojos. “Los niños que tienen estrabismo no ven doble, aunque tengan los ojos desviados; el cerebro aprende a ‘suprimir’ uno para que la imagen no se duplique y eso lleva al subdesarrollo de ese ojo, que nunca se recupera”.

“La ventana de oportunidad para tratarlo es hasta los siete años, después de eso ya no hay plasticidad neuronal suficiente para que se conecte la corteza visual con la retina”.

“Un papá que sospeche, así sea mínimamente, que su hijo no tiene bien alineados los ojos debe llevarlo a consulta, aunque el niño sea muy pequeño”.

En los pequeños, los problemas refractivos de la vista suelen pasarse por alto en un principio, ya que para ellos es normal la forma en que ven y solamente se enteran cuando la comparan con sus amigos.

“Hay varias situaciones con las que se dan cuenta, la más frecuente es con el pizarrón: se tienen que acercar para verlo”, señala. “A veces se da en el contexto de los deportes: no ven la pelota”.

“Normalmente las maestras saben detectar que el niño están viendo mal y mandan mensajes a los papás”. Por esa razón, se aconseja que los adultos hablen con la profesora de su hijo y le pregunten si ha tenido que cambiarlo de asiento a una fila más cercana para que copie las lecciones. Si la respuesta es sí, podría sospecharse de la existencia de un defecto refractivo.

Cuando el problema es la hipermetropía, los pequeños “hacen lo contrario, en lugar de acercarse mucho al cuaderno lo tienden a alejar”.

El doctor Dupinet Sánchez indica que una causa común de consulta oftalmológica de niños es la alergia ocular. “Hay quienes tienen rinitis o dermatitis alérgica y éstas frecuentemente se acompañan de conjuntivitis alérgica”, afirma.

Entre los signos que permiten advertirla están parpadeo constante, tallado de ojos por sensación de comezón e irritación de la piel del párpado.

Las alergias, apunta, son más comunes en niños y adolescentes y tienden a desaparecer por sí solas al llegar a la edad adulta. “Es común ver a niños con conjuntivitis alérgica porque están en la etapa de la vida en que más se presentan las alergias”.

Operación

Además de colocar anteojos, los defectos refractivos pueden corregirse con cirugía, pero este procedimiento solamente debe practicarse en personas mayores de 18 años. Los lentes de contacto tampoco son recomendables para los niños, sino para estudiantes a partir de los 12 años.

“La miopía y el astigmatismo suelen progresar. Una vez que se han prescrito lentes la recomendación es por lo menos una revisión al año”, dice el médico.

Finalmente, recuerda que los optometristas son profesionales que pueden detectar problemas refractivos y los oftalmólogos pueden diagnosticar aquéllos “y muchos otros de salud visual”.— Valentina Boeta Madera

Le deben gustar al niño

Lentes con diseño que le atraiga, clave para usarlos

Estar a gusto con el diseño y sentirse cómodo con los armazones son maneras de garantizar que el niño que requiere usar lentes graduados los utilice.

Éste es uno de los consejos que ofrecen optometristas a papás de pequeños a los que se prescriben anteojos para corregir defectos refractivos de la visión.

Otras recomendaciones tienen en cuenta posibles reacciones de la piel a las monturas, la conducta inquieta propia de los menores y la necesidad de desarrollar hábitos para el buen cuidado de los lentes.

La Asociación Canadiense de Optometristas señala que la elección de los primeros anteojos para el niño debe comenzar por considerar los gustos del pequeño, al que deben agradar el estilo y color del armazón. “Un niño estará más inclinado a usar sus lentes todos los días si está feliz con su apariencia”, señala la institución.

El siguiente paso, que los anteojos se mantengan en su lugar, requiere que las monturas estén cómodamente ajustadas. “La medición y selección del armazón necesita de la cuidadosa atención de un experto”, señala la asociación profesional.

Según explica, el puente de la nariz de los niños suele ser pequeño y plano y, ya que mucho del peso de las monturas recae en ese punto, es recomendable optar por los armazones que tienen almohadillas ajustables.

Asimismo, la piel del pequeño puede ser sensible, razón por la cual debe evitarse el contacto con amplias porciones del armazón, sobre todo si son metálicas.

En cuestión de las micas, la agrupación de optometristas subraya que la prioridad debe ser la seguridad. Materiales como el policarbonato y el Trivex son significativamente resistentes a los golpes, además de que ofrecen protección contra los rayos ultravioletas.

Se aconseja elegir micas tratadas con capas antirrayaduras y antirreflejantes de buena calidad.

Los expertos añaden que al colocarle los lentes al niño hay que asegurarse que no se resbalan con el movimiento de la cabeza ni le dejan marcas evidentes en la nariz o detrás de las orejas después de pocas horas de uso.

Asimismo, sugieren “inculcarle buenos hábitos de cuidado, como mostrarle cómo usar las manos para quitarse los lentes y cómo asentarlos correctamente, con las micas hacia arriba”.

“Deberías permitir a tu hijo que personalice su estuche de anteojos”, afirman los optometristas.

Por último, recuerdan que siempre hay un período de adaptación a los nuevos lentes. Es posible que el pequeño se resista en principio a usarlos porque no ve claramente o las cosas parecen extrañas. Con el uso continuo de los anteojos esos síntomas deben desaparecer.

Sin embargo, si los problemas persisten más allá de una o dos semanas es necesario reportarlos al especialista.— V.B.M.

Uso rudo

Los niños pueden dar un uso rudo a los lentes, por esa razón los armazones de plástico suave son mejores para ellos, señala Devin Harrison, de la Academia Estadounidense de Oftalmología.

Flexibilidad

Ese tipo de monturas son flexibles y es menos probable que lastimen al pequeño en caso de una caída. Los de titanio son recomendables para chicos de mayor edad.

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