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Una costosa interrupción

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Tras la pandemia, el sector de salud mental es crítico

GINEBRA (EFE).— La interrupción de los servicios de salud mental en 93% de los países del mundo puede costarles muy caro porque la pandemia ha multiplicado las necesidades en este campo y los desordenes psicológicos tienen un impacto muy negativo en la productividad de las economías.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) difundió ayer el resultado de una evaluación en 130 países sobre los efectos del Covid-19 en el acceso a los servicios de salud mental que confirma que las consecuencias han sido graves.

Los encierros obligados (en algunos países por varios meses) y el consecuente aislamiento, el miedo que el coronavirus ha generado en la población, en particular entre los grupos de mayor riesgo, la muerte de un ser querido y la pérdida de ingresos son situaciones que han agravado la carga emocional de la pandemia.

La OMS recuerda que desde hace mucho la salud mental es el ámbito que menos recursos recibe de los presupuestos destinados a la sanidad, con una media por debajo del 2%, a pesar de que las necesidades no hacen más que aumentar.

Antes del Covid-19, la pérdida de productividad debido a la depresión y ansiedad entre los trabajadores se estimaba en un billón de dólares anuales.

La evaluación de la OMS revela que en el 60% de los países se interrumpió la atención en salud mental para la gente vulnerable, niños, adolescentes, personas mayores, y embarazadas o mujeres en periodo posparto.

En un mayor porcentaje (67 por ciento) hubo una parálisis en los servicios de terapia y psicoterapia, y en el 65 por ciento dejaron de funcionar los programas para el tratamiento de la dependencia de los opiáceos.

En un tercio de casos los países detuvieron las intervenciones de emergencia, incluidas las destinadas a personas con convulsiones prolongadas, delirios o con síndromes de abstinencia.

Para atenuar esta situación, muchos países optaron por la telemedicina y la teleterapia también en los servicios de salud mental, pero esta medida fue más amplia en los países desarrollados (ocho de cada 10), mientras que apenas la mitad de los países de bajos ingresos consiguió hacerlo.

 

De un vistazo

Sin fondos adicionales

En la actual crisis prácticamente todos los países manifestaron a la Organización Mundial de la Salud (OMS) su voluntad de dar apoyo al área mental, pero en realidad menos del 17% le destinó fondos adicionales.

Compensación

Datos vigentes indican que por cada dólar que un gobierno destina a los servicios de salud mental se tiene un retorno de 5 dólares.

Más susceptibles

La OMS recuerda que esta área de la medicina es crítica y que las personas que ya sufrían enfermedades mentales, neurológicas o dependencia antes de la pandemia son más susceptibles a infectarse con el nuevo coronavirus.

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