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Varios países ya prohibieron el uso del bisfenol A

Desde 2010

Tiene efecto a largo plazo

En el estudio del Institut Pasteur (IP) de Montevideo, del cual hablamos en la nota de portada, a raíz de la exposición al bisfenol A, una vez adultos los ratones trangénicos mostraban ya un bajo recuento espermático, un resultado que, presume con base en los experimentos, no se recompondría ni compensaría a lo largo de la vida, por lo cual el BPA afectaría permanentemente la fertilidad.

La autora del estudio, Romina Pagotto, enfatiza que aún restan otros aspectos por estudiar, como si el efecto del bisfenol A se mantiene desde el nacimiento o hay otros factores que inciden en el camino a la adultez.

“No podríamos estar seguras con los datos que tenemos si es un efecto que se arrastra desde esa etapa temprana (...) por eso hay que continuar con los estudios pero (la investigación) es un paso más que suma a todos los que hay”, subraya.

En los humanos

Por otro lado, el trabajo no permite determinar si lo mismo ocurre en el caso de los seres humanos, aunque, como acota Mariela Bollati, otros estudios están analizando si la sustancia, así como los pesticidas, puede ser factor causante tanto de infertilidad como de patologías como el hipospadias o la pubertad precoz.

Entre esos estudios se encuentra el realizado por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) en 2011 que demuestra que el BPA altera “gravemente” el desarrollo de los oocitos y los futuros óvulos, posiblemente disminuyendo la fertilidad de la descendencia de la mujer expuesta.

Un aspecto clave, para Pagotto, es que los perturbadores endocrinos no son más nocivos a mayor dosis como otras sustancias tóxicas sino que tienen la característica de que pueden no tener un efecto a altas dosis pero sí a bajas dosis y eso, estima, “hace que se dificulte mucho saber a qué nivel va a tener un efecto negativo”.

Uso ilegal

En cuanto a la regulación, Pagotto indicó que se destaca el caso de Canadá, que en 2010 hizo ilegal el uso de BPA en biberones y productos infantiles y monitorea la exposición al compuesto, mientras la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) de Estados Unidos reconoce la preocupación pero reitera la necesidad de más evidencia para prohibirlo.

“Canadá lo que hizo (...) fue decir no, a mí no me importa si todavía no está recontra demostrado, yo voy a ser precavido y, como es un compuesto que se puede acumular no solo en el ambiente sino dentro de un organismo en la grasa, porque es liposoluble, adoptó estas medidas más estrictas”, apunta la investigadora.

Similar al de Canadá es el caso de Uruguay, que en 2012 prohibió la importación de biberones con BPA y cuenta ya con una línea libre del compuesto o “BPA Free”.

A su vez, en enero de este año la Agencia europea de los productos químicos (ECHA) puso en efecto una regulación que restringe una concentración mayor a 0,02 % de BPA en papel térmico, a raíz de una iniciativa que impulsó Francia en 2014 en la Comisión Europea.

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