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Víctimas del efecto nocebo

Foto: Megamedia

Pacientes sienten las “molestias” al tomar placebos

Los participantes del estudio liderado por James Howard, del cual hablamos en la portada, tenían entre 37 y 79 años, y todos han dejado de tomar estatinas en algún momento entre junio de 2016 y marzo de 2019.

Cada paciente recibió cuatro frascos de estatinas y cuatro frascos de placebo, cada uno con pastillas de aspecto idéntico, que debían consumir de manera aleatoria a lo largo de ocho meses. Entonces, los pacientes no tomaron nada durante cuatro meses.

En total, 49 pacientes completaron el ensayo de un año de duración, y anotaron los síntomas durante todo el periodo del estudio. El resultado fue que un 90% de los síntomas vinculados a las estatinas reales continuaron cuando tomaban los placebos. Calificaron la intensidad de los síntomas como casi igual de mala durante el consumo del placebo que durante el consumo de la estatina, aunque se redujo a la mitad cuando no tomaban ninguna pastilla.

“Encontramos que los pacientes se sentían bastante bien cuando no tomaban pastillas”, apuntó Howard, “pero cuando tomaban estatinas se sentían mucho peor. Sin embargo, también se sentían mal cuando tomaban el placebo. De hecho, sentían un 90% del malestar que sentían al tomar las estatinas”.

El equipo dijo que el hallazgo es un ejemplo del efecto nocebo, en que los pacientes experimentan un efecto secundario negativo a pesar del hecho de que están tomando un tratamiento falso. Pero como medida de los perturbadores que pueden ser los efectos secundarios, ya sean reales o percibidos, el equipo anotó que 24 de los 49 pacientes dejaron de tomar temporalmente toda pastilla durante al menos un mes, con 71 interrupciones en total. De las 71 interrupciones, 31 ocurrió mientras tomaban el placebo, y 40 mientras tomaban la estatina.

Aun así, Howard aclaró que el estudio no sugiere que todos los efectos secundarios de las estatinas sean imaginarios. “Todos los medicamentos provocan algún efecto secundario, aunque sea raras veces”, indica.

Pero, si esos síntomas son en gran medida imaginarios, ¿qué se puede hacer? Howard dijo que tan solo reconocer el problema puede resultar muy útil.

La investigación muestra que “si nos sentamos con nuestros pacientes y les explicamos el efecto nocebo, podemos lograr que un 50% vuelvan a tomar estos fármacos, y que puedan seguir tomándolos”, aseguró. La comunicación en sí “hizo la diferencia”, finalizó.

 

De un vistazo

Problema real

“Millones de hombres y mujeres adultos que se beneficiarían de la terapia con estatinas no toman esta terapia, que tiene un costo muy bajo y un valor muy alto, por preocupaciones sobre los efectos secundarios potenciales o la intolerancia”, afirmó el doctor Gregg Fonarow, jefe interino de la división de cardiología y director del Centro de Cardiomiopatía Ahmanson-UCLA de la Universidad de California, en Los Ángeles. “Es una preocupación muy frecuente que, lamentablemente, contribuye a eventos cardiovasculares y ACV que se hubieran podido prevenir”.

Calmar los miedos

Pero los resultados del nuevo estudio sugiere que es posible distinguir entre los que experimentan unos efectos secundarios reales y los que no. Y puede ayudar a “tranquilizar a los pacientes respecto a la seguridad y tolerabilidad de las estatinas”, agregó Fonarow.

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