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Ofrece una solución

Una prueba del sistema autónomo de movilidad de la firma WHILL

Es la inteligencia artificial aliada ante la pandemia

MADRID (EFE).— La Inteligencia Artificial (IA), que antes “se veía como una amenaza, ahora es parte de la solución” de los problemas de la humanidad, el más reciente de ellos la pandemia del Covid-19, asegura el analista tecnológico Josep Lluís Micó, autor junto a Patricia Coll del libro “Hiperaceleración. La revolución industrial en la época del coronavirus”.

Se trata de un trabajo en el que Micó y Coll explican las claves del cambio digital actual, que se ha visto acelerado por la crisis sanitaria, un reto mayúsculo para la ciencia.

“Muchísimos de los planteamientos sociales, culturales, políticos, e incluso éticos, que existían antes del estallido de esta crisis tienen que cambiar”, dice Micó. “Lo que hasta entonces parecía una intromisión intolerable en la privacidad de las personas porque controlaba sus movimientos y entraba en un ámbito tan delicado como la salud, ahora sirve para rastrear la evolución de la pandemia y aplicar soluciones para entender cómo se propaga”.

“La mayoría de los países, con excepciones destacadas como China, han tenido que modificar su percepción legal y moral sobre las tecnologías obligados por el Covid-19”, asegura.

Esa hiperaceleración de la tecnología, ¿estamos realmente preparados para lidiar con ella?

Respuesta tajante: no. Creo que nadie lo estuvo en las tres anteriores revoluciones industriales. Una revolución supone una fractura súbita y a menudo traumática con respecto a la situación anterior. Como cualquier momento o época de transición eso desencadena muchos interrogantes. ¿Estamos mejor preparados que quienes vivieron las anteriores revoluciones con o sin emergencias sanitarias de este tipo? Sin duda no.

El mundo de las redes sociales y las tecnologías ha ayudado a propagar “fake news”. ¿Cómo se gestionará el dilema entre limitar estas actividades y la libertad de expresión?

Lo de las “fake news” no es algo nuevo, existe desde que prácticamente existe el periodismo como negocio o actividad económica en nuestras sociedades. Por supuesto que la limitación a la libertad de expresión da mucho miedo, genera mucho vértigo. Lo que falta en estos casos es un análisis frío y desapasionado de lo que realmente nos está sucediendo. Por una parte tenemos un sector, el de los medios, que cada vez es más precario y representa más sacrificios para el que lo ejerce y por otro la ilusión de que los medios cada vez son menos necesarios porque todo está accesible en la red. Eso es una falacia y además peligrosísimo. Cuantos más datos, más información fluya por el entorno digital, más necesaria es la profesión periodística, su protección y su fortaleza. No es lo mismo tener la capacidad de acceder a mucha información que tener la certeza de que estás accediendo a noticias, a producciones periodísticas sometidas a un tratamiento adecuado. Las limitaciones sobre quienes producen, comparten bulos, mentiras creo que son un mal menor con respecto a lo que se perdería en términos de libertad de expresión si no se protegiese como es debido el periodismo y a quienes ejercen este trabajo.

Si las máquinas aprenden las labores humanas, ¿cómo serán los trabajos del futuro?

La automatización de determinadas tareas no es un problema, sino la solución. Si hay muchas tareas que son peligrosas, repetitivas, que no aportan valor ni para la empresa ni para el trabajador, y las pueden llevar a cabo máquinas, es lo mejor que nos puede pasar. Siempre que vaya acompañado de los planes para reciclar a los trabajadores y puedan desempeñar su tarea en ámbitos donde aporten valor y se sientan más realizados. El turismo es un campo en el que todavía se ha experimentado poco en este terreno. A pesar de que tal vez parece que eso va a ir en detrimento del empleo, lo que hará es permitirnos competir en unas mejores condiciones con países que no conciban la transformación de este modo.

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