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Inevitables contraseñas

Contar con claves seguras es algo esencial, pues es una forma de estar protegido ante los múltiples “hackeos” de los que se puede ser objeto.

La persona que logra obtener una contraseña, por ejemplo, de un correo de gmail de un teléfono android puede tener el control completo de la vida de su propietario, pues podrá acceder a su ubicación, fotos, chats, puede copiar información, bloquear el teléfono, y tendrá acceso a toda la información bancaria del usuario, lo que implica que puede vaciar su cuenta o compras.

Y en el tema de las redes sociales entra el juego de la identidad, ya que se puede destruir la vida de una persona si se publican cosas negativas en Facebook, y generar problemas familiares o con la misma empresa donde labora.

Por eso contar con contraseñas seguras es algo esencial, pues es una forma de estar protegido ante los múltiples “hackeos” de los que se puede ser objeto, lo cual implica también tener sentido común para no compartir las contraseñas con ninguna persona y tener como rutina cambiar las claves cada tres meses.

Así lo sugiere Daniel Canto Bonilla, especialista en seguridad informática y colaborador de Grupo Megamedia, quien afirma que se deben crear contraseñas complejas para que sea más difícil “hackearlas”.

Recomendaciones

La recomendación es crear contraseñas de ocho a diez caracteres como mínimo, que incluyan letras mayúsculas y minúsculas, números y caracteres especiales como son el signo de arroba, punto, coma o los de exclamación o pregunta.

El especialista subraya que el signo de arroba es uno de los caracteres más difíciles de descifrar, que incluso puede llevar hasta un año poder descifrar u na clave con ese signo, de manera que siempre se debería incluir.

Apunta que hay páginas que no dejan poner algunos signos como parte de la clave, pero generalmente el arroba sí es aceptado, justamente porque se sabe que aporta mayor seguridad a las claves.

También comparte que no se deben usar las primeras letras del teclado, “qwerty” o números correlativos del 1 al 9, que es algo común que hacen las personas, al igual que el uso de palabras comunes como dios, plátano o saliva, algo que los hackers saben, y tampoco el nombre de los hijos, el perro o las fechas de nacimiento, pues son fáciles de averiguar e incluso en ocasiones se ponen como pregunta de seguridad, de manera que si ya tienen la respuesta pueden robar la contraseña.

Existen diccionarios de datos que los hackers usan con las claves comunes que las personas utilizan.

Parte de las recomendaciones para no complicarse tanto con la creación de una contraseña segura es suplir las vocales por números, por ejemplo, la letra i por el número uno, o la letra o por el cero, de forma tal que se tendrán números y letras en la clave, y se puede poner la primera letra en mayúscula, con lo cual ya se contemplaría varios de los requerimientos de una contraseña segura.

Usar una clave sencilla, indica Daniel Canto, enfrenta a la persona al peligro de que los hackers puedan obtener información de manera fácil, tal como en el ejemplo del correo de gmail, pues si el correo se maneja en un teléfono android, el usurpador tendrá acceso a toda la información del usuario y puede hacer mucho daño al disponer a su antojo la información que tiene en su poder.

Lo mismo puede ocurrir si se deja abierta la sesión en una computadora o cuando no se le pone clave, lo cual empeora la situación, pues muchas veces las personas dejan abierta la sesión y alguien puede entrar y cambiar las claves, acceder y robar la información y datos y cambiar las contraseñas, con lo que el propietario ya no podrá tener acceso a la computadora y perderá toda la información que tenía resguardada.

Además, el tener una clave de acceso a la computadora es un seguro para los programas, ya que cuando se quiere instalar algo, la computadora pregunta cuál es la clave, que es como una firma que autorizar la instalación del programa, si la persona no tiene clave, un virus se puede auto-ejecutar, pues no pedirá ningún tipo de confirmación y se instalara como si nada.

Esto significa que la clave es también una medida de control, un bloqueo más a la hora de instalar cualquier programa.

Reitera que las claves se deben cambiar de manera constante, al menos cada tres meses, sobre todo las de bancos, correos, redes, porque es común que las páginas web donde almacenan las contraseñas sean “hackeadas” y aunque la clave sea sofisticada la obtienen.

Hay un nuevo programa que salió hace menos de un mes, monitor.firefox.com, en el que se puede escribir un correo para saber si éste ya está en alguna base de datos publicada donde estén las claves y contraseñas, y avisa de dónde vino la filtración, si de Dropbox, Linkedin, Facebook u otra red, para que se cambie la clave, pues la que se tiene ya está expuesta.

Google y gmail son difíciles de “hackear”, considera, pero hay otras más susceptibles a ataques. como Dropbox y taringa, por ejemplo.— IRIS Margarita CEBALLOS ALVARADO

El arroba es uno de los caracteres más difíciles de descifrar, pues puede llevar hasta un año poder descifrar una clave con ese signo, de manera que debería incluirse

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