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Instagram es “gran mentira”

De acuerdo con un experto

Promueve una autoestima que se basa en lo irreal

MOSCÚ (Notimex/Sputnik).— Instagram tiene enorme popularidad como herramienta para que algunas personas se ganen la vida y otras eleven su autoestima.

Porque, como indica Arantxa Pérez, fundadora de la agencia Influgency, “hay diferentes maneras de monetizar Instagram”.

“Los influencers ganan dinero a través de sus promociones, pero ésta no suele ser la única forma de obtener ingresos”, señala.

“Muchos tienen trabajos aparte o empresas que generan ingresos gracias a su popularidad y las inversiones de lo que ganan en redes. La publicidad en Instagram representa solo una parte de sus beneficios”.

“Los pagos por promociones varían en cuanto al número de seguidores, pero están más ligados a los impactos que tienen las publicaciones que al volumen de seguidores. Por otra parte, cada vez es más común la promoción en Stories y no tanto en el Feed”.

Arantxa revela que “los sectores más preciados son los de la belleza”.

“Los viajeros suelen costearse el viaje a cambio de promoción. Por ejemplo, ponen el foco en los looks o cremas que usan en el viaje. Los instagramers son autónomos o deberían serlo y pagar sus impuestos como actividad laboral”.

La industria funciona de la misma manera en todo el mundo, pero lo que los influencers están dispuestos a hacer por las marcas sí varía de acuerdo con el país.

Por ejemplo, los alemanes son más estrictos que otros en negociaciones de precio y productos. “Miran mucho más lo que promocionan y cómo. Este enfoque es mejor. En España la gente suele ser más laxa y acepta cualquier cosa”, admite.

“Los usuarios ya distinguen perfectamente el contenido patrocinado del que se publica sin ánimo de lucro. Es normal que cobres si estás dando visibilidad a una marca, pero, por lo menos, que los seguidores no sientan que ya nada es real sino que tu sugerencia, aunque sea pagada, la usas en algún momento de tu vida y lo que cuentas es cierto”.

La ley es distinta en cada país, por lo tanto cada marca actúa según su criterio. En muchos casos son las propias firmas las que impiden que se diga que se trata de un mensaje patrocinado.

“La cantidad de seguidores que un influencer tiene determina si la publicación se paga y en qué cantidad, o si solo se realiza a cambio del producto. Cada vez más los microinfluencers son un sector en el que se fijan las marcas por la falta de pretensiones económicas y cercanía a su círculo”.

“A las marcas los microinfluencers les resultan cada vez más rentables, ya que éstos suelen trabajar solo por (recibir el) producto”.

Arantxa añade que para obtener seguidores leales “un instagramer tiene que vivir en la red social como vive en la vida real”.

Asimismo, se debe ser “fiel a ti mismo y a tus convicciones de vida constantemente: esto crea un vínculo, tal y como si forjas una amistad fuera de Instagram”.

Por su parte, el psicólogo Nacho Coller afirma que la popularidad en Instagram se relaciona con el afán de reconocimiento. “Los instagramers desean ser alguien en el mundo y conseguir los ansiados ‘me gusta’. El objetivo de muchos jóvenes es agradar”.

“También es cierto que muchos chicos y chicas buscan cómo conseguir el éxito económico y reconocimiento social sin trabajar y sin una educación”.

“Instagram es toda una gran mentira. Realmente su vida no tiene nada que ver con lo que es habitual. Esto pasa a menudo en las parejas. Una pareja puede parecer idílica, que le va muy bien, pero luego, cuando los ves en la cara oculta, en muchas ocasiones son relaciones tormentosas”.

“No he visto ningún vídeo de un chico o una chica sudando. Es decir, muestran una vida irreal. Lo ideal no es real, lo ideal es lo imaginario que a nosotros nos gustaría”, expone.

El profesional alerta que esto ejerce mucha presión sobre los jóvenes. “Es una parte importante de cualquier ser humano que se quiera asumiendo sus errores e imperfecciones”.

“Los influencers relacionan el número de likes con el éxito. Si tengo muchos ‘me gusta’, valgo; si no, no valgo. Es un ejemplo del tipo de sociedad que tenemos. Fomentar la autoestima sobre los likes puede desembocar en una psicopatología”.

“Esto puede acarrear todo tipo de problemas, desde adicciones y presión hasta suicidios. O algo tan básico como la insatisfacción, porque jamás van a obtener lo que quieren”.

“Con el cine sabes que es cine, pero con Instagram te crees que es real. Los modelos de Instagram o de YouTube son más dañinos que el cine. Estos modelos de ahora generan una realidad distorsionada”.

 

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