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Juegos de casino: la historia de los slots

El primer “slot de un brazo” fue inventado por Charles Fey en San Francisco, California, Estados Unidos. Este hombre inventó un mecanismo automatizado de gran simpleza. Muchas personas dan fe de que esta máquina de azar se inventó en 1887, mientras que otras personas sostienen que fue concebida en 1895. No existe consenso acerca de este punto; cada grupo de historiadores tiene su teoría. Como es de suponerse, las tragaperras han venido evolucionando a través del tiempo: transformándose desde máquinas simples, con temática clásica, hasta slots de última generación los cuales son concebidas con tintes futuristas, ambientadas en épocas postmodernas y grandes premios a repartir.

La máquina creada por Fey tenía tres ruedas que giraban al mismo tiempo, cada una a su ritmo. Cada una de estas ruedas tenía 5 símbolos diferentes, los cuales eran una herradura de caballo, el diamante, las espadas, los corazones, y una Campana de la Libertad, la cual, gracias a ella, fue nombrada esta máquina. Lo peculiar y más llamativo para la época de los slots era que tenían un mecanismo de pago automatizado, algo completamente novedoso en los juegos de casinos para cuando fue creada. Tres campanas alineadas producían la mayor cantidad de ganancias, la cual eran 10 monedas de 5 centavos, una cantidad nada despreciable para la época.

El slot Liberty Bell fue un rotundo éxito en su momento, y abrió el camino para la creación de un nuevo nicho en los juegos de casinos: los juegos completamente mecánicos, Sin embargo, no todo eran buenas noticias para las tragaperras, ya que estas fueron prohibidas en algunos años en California, lo que supuso un duro golpe para Fey.

Charles Fey no pudo costear la demanda para fabricar este juego en otros lados, por lo que su juego fue copiado, debido a su gran popularidad, y a las ganancias que le dejaban a sus dueños. Muchos fabricantes recrearon el mecanismo del slot creado por Fey.

Liberty Bell supuso un gran éxito para sus dueños en la época, convirtiéndose rápidamente en uno de los juegos favoritos de los apostadores de juegos de casino mecánicos. Sin embargo, y para empañar un poco la historia de los slots, este juego fue prohibido en el estado natal de Fey, California, durante algunos años. Sumado a eso, Fey no pudo costear la demanda de fabricación para este juego en otros estados de Estados Unidos.

Sin embargo, este juego no perdió popularidad, sino todo lo contrario: fue copiado por otros fabricantes de juegos de casino. En 1907, el fabricante de juegos de casino Herbert Mills, procedente de Chicago, produjo una maquinilla similar, llamada Operador de la Campana o “Operator Bell”. Más tarde, en 1908, muchos de estos aparatos fueron instalados en una gran cantidad de lugares, los cuales incluían burdeles, barberías, boliches, salones, tiendas de cigarros, etc. Sin embargo, y para los nostálgicos, la maquina “Campana de la Libertad” original puede ser observada en el “Liberty Belle Saloon & Restaurant”, el cual se ubica en Reino, Nevada.

En 1891, Sittman y Pitt, provenientes de Brooklyn, Nueva York, Estados Unidos, crearon una máquina de apuestas en el año de 1891, la cual fue una de las precursoras de los slots de hoy en día. Esta estaba conformada por 5 tambores y 50 cartas, notándose claramente que estaba inspirada en el póker. Esta máquina gozó de un éxito inmediato, y muchos bares y locales nocturnos tenían al menos una, debido a lo populares que eran entre el público, y a las buenas ganancias que dejaban.

El mecanismo era muy simple: los apostadores introducían una moneda de cinco centavos de dólar, y halaban una palanca, la cual hacía que los tambores giraran, junto a las cartas que venían contenidas en estos tambores. Luego de esto, el jugador solo tenía que esperar recibir una buena mano en el “póker” que era jugado aquí. No había un método de paga directo, sino que si, por ejemplo,  el jugador sacaba una pareja de reyes, podía obtener una cerveza de parte de la casa. Si lograba una flor imperial, podría ser premiado con cigarrillos o bebidas alcohólicas.

Los premios eran determinados según el criterio del local. Para que la casa tuviera siempre las de ganar, dos cartas eran sacadas de la baraja, lo cual doblaba las posibilidades negativas de obtener una flor imperial. De la misma manera, los tambores eran ordenados de forma tal que reducían las posibilidades de que el jugador se hiciera con un premio, por lo que la casa siempre llevaba la delantera.

Había también máquinas tragaperras que ofrecían premios en forma de chicles, gomas de mascar que venían con los sabores que eran reflejados en las ruedas de la máquina tragaperras. Los símbolos que juego que incluso hoy en día son populares, como lo son el de la cereza y el melón, derivan directamente de este juego. El símbolo BAR, el cual aparece hoy en día en gran cantidad de tragamonedas, provino de estas máquinas, ya que anteriormente este era el logo de la empresa “Bell-Fruit Gum Company”.

El pago de recompensas en forma de comida fue una manera utilizada por los establecimientos que ofrecían tragaperras para evadir las leyes en contra de las apuestas y los slots que regían algunos estados de Estados Unidos. Esto hizo, al mismo tiempo, que un importante número de máquinas expendedoras de dulces, chicles, y otras chucherías, fueran miradas con malos ojos por parte de las cortes. Se llegó al punto de que los casos del Estado contra Striggles y el Estado contra Ellis fueron utilizados en casos de derecho penal y criminalística la cual es una rama que apoya al derecho penal. Esto para mostrar el concepto de confianza en la autoridad donde se relacionaban con el axioma que reza que “el desconocimiento de la ley no es excusa”.

Incluso hubo un caso de una máquina expendedora de chicles que fue mostrada como un dispositivo de apuestas similar a las tragamonedas en el cual había la posibilidad de que el siguiente usuario de la máquina ganara un número de fichas que eran intercambiables por más caramelos. Estas máquinas hacían un llamamiento a los jugadores para que tuviera la propensión a jugar, y a hacer una especia de apuestas, como en los slots, por lo que fueron declaradas “enviciantes”.

En el año de 1963, Bally Technologies creó una máquina tragamonedas electromecánica llamada “Money Honey”, aunque ya había máquinas tragaperras que tenían ligeros acercamientos a principios electromecánicos como la High Hand, una máquina de póker de Bally. Esta transformación electromecánica en la década de 1960 de los slots permitió que la Money Honey fuera la primera máquina tragaperras con una tolva en su fondo, la cual otorgaba un pago automático de hasta 500 monedas, sin la necesidad de intervención humana de ningún tipo.

La popularidad de esta máquina en específico hizo que los videojuegos de casinos se incrementaran, y la palanca lateral en los slots se volvió indispensable, un elemento vital en este tipo de juegos de casino. Años más tarde, saldrían al mercado las tragamonedas completamente electrónicas, la cual permitían ampliar las posibilidades de juegos y premios a ofrecer.

Por otro lado, la primera máquina tragamonedas en ofrecer una segunda pantalla de juegos fue llamada “Reel ‘Em In”, la cual fue creada por WMS Industries Inc en 1996. En este slot, la pantalla podía cambiar para proveer rondas de juegos donde había pagos adicionales disponibles para acumular y ganar.

Las máquinas tragaperras de hoy son, la mayoría, en línea, y se están transformando y ganando gran popularidad en el público apostador debido a que los usuarios pueden jugar apostando, o jugar de forma completamente gratuita, incluso sin la necesidad de salir de su hogar u oficina. Muchos sitios en internet disponen de estos juegos para el disfrute de los apostadores.

Estas máquinas tragamonedas o slots poseen una complejidad asombrosa en su mecánica, la cual se compara a la de muchos juegos completamente electrónicos disponibles hoy en día. Cuando se le comparan estos slots con sus predecesoras, sale a relucir que tienen una gran cantidad de sistemas trabajando al mismo tiempo, junto a partes móviles y piezas funcionando coordinadamente.

Los slots físicos tienen el siguiente sistema de funcionamiento: cuando se tira de la palanca, se hace que se ponga en tensión un muelle en forma de espiral el cual, luego de unos segundos, se libera y hace que los carretes giren.

La misma palanca fija una tensión en cada carrete para darle un tiempo aleatorio de giro a cada uno, luego del cual, se detendrá. Las pequeñas ranuras en cada carrete hacen que la máquina enseñe el símbolo en el que el carrete se ha detenido, y por eso se rige la cantidad a pagarle al apostador. En el caso de las tragaperras en línea, el sistema es ligeramente diferente, pero al final del día, llega a ser lo mismo: cuando se pulsa el botón “girar”, la máquina tragamonedas hace que un número aleatorio fije cuanto tiempo tendrá cada carrete de movimiento.

Las máquinas tragaperras en línea resultan ser más fáciles de programar para saber que símbolos han aparecido en cada tambor, y tienen la ventaja de que le ofrecen al jugador múltiples sistemas de pago, juegos laterales, bonos especiales, y más. Esta es la razón por la que las máquinas tragaperras se han vuelto tan populares hoy en día, ganándole gran parte del terreno a las tradicionales. (I.S.)

Slots de última generación

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