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Los tipos de máquinas tragamonedas

Las máquinas tragamonedas o máquinas tragaperras son máquinas frecuentes en casinos, bares, y establecimientos por ese estilo, en las cuales, por una pequeña apuesta, se puede ganar mucho dinero, siempre dependiendo del azar. Estas, a cambio de una pequeña cantidad de dinero apostada, da un tiempo de juego programado, y eventualmente otorgan un premio en efectivo, aunque últimamente en los casinos en internet cada vez son más frecuentes las tragamonedas gratis en las cuales, y tal como su nombre nos indica, son completamente gratuitas y no es necesario apostar dinero en ellas, sino que permiten jugar sin tener que gastar dinero real.

Existen varios tipos de máquinas tragamonedas:

  • Las máquinas tragamonedas programadas: en las cuales el premio de las máquinas tragaperras depende de un programa interno de la maquinilla, de tal manera que al cabo de un número determinado de jugadas, la maquina devuelve una cantidad de dinero ya estimada por su programación. Este tipo de máquinas son las más comunes en bares, cafeterías, y en fin, en cualquier lugar donde sean permitidos estos juegos de azar
  • Las máquinas tragamonedas de azar: en estas máquinas los premios otorgados depende exclusivamente de la suerte, y tienen un porcentaje de pago que para entenderlos hay que acudir a la probabilidad, la estadística. Estas son frecuentes en casinos y salones de juego.

Las máquinas tragaperras permiten distintas apuestas. También, estas permiten jugar de forma sencilla, doble, triple, cuádruple, quíntuple, entre otras. Cuando mayor sea el dinero apostado por el jugador, mayor será la cantidad que puedes ganar. De la misma manera, en el mercado están las tragamonedas progresivas, las cuales su principal atractivo es que pueden brindarle grandes botes a los apostadores y jugadores. Cada vez que un apostador introduce dinero en una tragaperras progresiva, se va agregando cada vez más dinero al bote final. Esto es lo que le da el nombre de “progresivo”. En la actualidad, las tragaperras que hacen vida en el mercado son las llamadas digitales, las cuales sustituyen a los tradicionales rodillos por un sistema completamente automatizado y digital, como su nombre indica. Hay también máquinas tragaperras mixtas, en las cuales se combinan algunos rodillos en el interior de la máquina, con un sistema digital en la parte superior.

El nombre “tragaperras” les fue otorgado por ser una palabra compuesta entre “traga”, porque la máquina recibe, se “traga” las monedas, y “perras”, la cual es una forma coloquial de llamar a las monedas españolas pesetas, las cuales hoy en día no están en circulación. Anteriormente existían dos tipos de “perras”: la “perra chica”, que equivalía a 5 céntimos de pesetas, y la “perra gorda”, la cual tenía un valor de 10 céntimos de peseta.

Las máquinas tragaperras se dividen en varios tipos. En España las características, así como también las especificaciones de este tipo de máquinas, como su funcionamiento e instalación, vienen regidas por el Reglamento de las Máquinas Recreativas y de Azar, publicado en el BOE. Por tal razón, las máquinas tragaperras son muy famosas en el país ibérico, ya que es muy seguro jugar en ellas debido a todas las regulaciones que tienen. De la misma manera, las Comunidades Autónomas tienen prerrogativas especiales que afectan el funcionamiento y legislación de este tipo de máquinas recreativas y de azar.

El reglamento anteriormente mencionado clasifica a las tragaperras en tres tipos:

Maquinas tipo A o recreativas:

Según el BOE, este tipo de máquinas son “todas aquellas que su función es simplemente el pasatiempo o recreo, y se limitan a conceder al apostador un tiempo de juego estimado por el precio de una partida, sin que haya un premio en metálico por el mismo, sino que se conceden puntos canjeables por objetos, regalos, y en ciertos casos, por dinero. Esto quiere decir que el uso de estas tragaperras es meramente por diversión. Dentro de este tipo también se incluyen aquellas tragaperras donde el único premio existente es un tiempo extra de juego en la misma tragaperras para el jugador. Sin embargo, en ningún momento existe la posibilidad de que el jugador gane un premio en metálico, o algún tiempo de objeto canjeable por un premio en efectivo. La única motivación para los jugadores en este tipo de tragaperras es, pues, que el apostador pueda seguir jugando. En este tipo de tragaperras se incluyen las tragaperras de dardos, tragaperras de futbolín, tragamonedas de billar, entre otras similares.

Maquinas tipo B o de premio programado:

Además de ofrecer un tiempo de juego como elemento de premio, estas máquinas también ofrecen la posibilidad de ganar un premio en efectivo, bien sea un jackpot, o algún premio similar con otro nombre, que al final se pueda cambiar por dinero.

Como definición del BOE, las máquinas tragaperras de premio programado son “aquellas que, como forma de intercambio por una cantidad de dinero predeterminada, le dan al jugador un tiempo de juego, o un tiempo de uso, y de forma eventual, y según este acordado con el programa de juego, un premio en efectivo. De la misma forma, el Ministerio de Juego clasifica a las máquinas tipo B aquellas que considere oportunas bajo su criterio entre las diferentes maquinillas que incluyan características de juego, de azar o envite, o de apuesta.

Por esa razón, y devolviéndonos a los juegos de azar, las máquinas tipo B son aquellas que además de dar un tiempo de juego, ofrecen una compensación en metálico, la cual ya viene programada dentro del juego. Dependiendo del tiempo que esté el jugador apostando, el mismo obtiene un premio. Esto también depende del orden de las jugadas. Este es el tipo de máquinas más frecuentes en hoteles, cafeterías, bares, y establecimientos por el estilo.

Las máquinas tragaperras de este tipo tienen una gran cantidad de variaciones y modelos, los cuales pueden ser digitales o analógicos. La gran mayoría de las veces, este tipo de tragamonedas combinan estos dos tipos de funcionamiento, trabajando con los sistemas de aventura gráfica, y los rodillos. El éxito de estos juegos varía según la región y los modelos específicos, y, como es obvio, su rentabilidad depende que tan populares sean estas tragaperras en el mercado.

Máquinas tipo C o de azar:

El precio de cada partida dentro de las máquinas tipo C o de azar trae consigo un tiempo de juego, al igual que las máquinas tipo B. Estas máquinas tragamonedas otorgan premios en metálicos o vales canjeables por dinero. Sin embargo, estas máquinas tienen una diferencia esencial, y esta está especificada en el reglamento, en donde se señala que estas maquinillas están regidas completamente por el azar. En el reglamento está reflejado como “a los efectos de esta definición, se entiende por azar el que la combinación o resultado de cada jugada no dependa de combinaciones o resultados anteriores o posteriores”. De esta manera, el elemento diferenciador de este tipo de tragaperras es la aleatoriedad que presentan.

La historia de las máquinas tragaperras está bastante extendida. Se sabe que la primera “bandida de un brazo” salió a la luz gracias a Charles Fey, en San Francisco, California, Estados Unidos, quién ideó un mecanismo completamente automático, y que su característica principal era su simplicidad. Muchos dicen que Fey creó en ese momento un mecanismo bastante simple, pero divertido. Otros dicen que fue en 1887, mientras que hay un tercer grupo que dice que la puede haber concebido en 1895. Sea cual fuese el año en que se creó este juego, todos coinciden en que es muy divertido y adictivo, tal y como otros juegos de otros ámbitos, como los juegos en Facebook, el Fortnite, entre otros. Fey creó una máquina capaz de ejecutar pagos completamente automatizados para todas las posibles combinaciones ganadoras que se pudieran dar dentro del juego. El invento de Fey consistía en tres tambores giratorios los cuales contenían cinco símbolos, que eran una gran Campana de la Libertad, unos corazones, unas espadas, unos diamantes, y unas herraduras de caballo.

Esta máquina era más rentable para los jugadores, ya que reemplazaba las diez cartas con 5 símbolos, y utilizaba 3 tambores en vez de 5, haciendo que fuese más fácil ganar en ella y al mismo tiempo, permitía que se creara un mecanismo de pago automático.

La tragaperras “Liberty Bell” tuvo gran éxito en el mercado y entre los apostadores, y abrió el camino para el florecimiento de una industria de juegos mecánicos. Para la mala suerte de Fey, estos juegos fueron prohibidos por el estado en su pueblo natal por algunos años. Sumado a esto, Fey no pudo costear la demanda de prohibición en su estado natal años después de que su invento saliera a la luz.

La máquinas tragamonedas “Liberti Bell” fue tan famosa y exitosa, y tuvo tanto éxito, que abrió el camino para crear una nueva industria de juegos completamente automatizados y mecánicos. En 1907, el fabricante de juegos mecánicos Herbert Mills de Chicago creó una máquina tragaperras llamada Operador de la Campana, la cual tuvo una buena cuota de éxito también. En 1908, había muchas máquinas tragaperras puestas en boliches, salones, tiendas de cigarros, barberías y burdeles, principalmente, aunque también había máquinas tragaperras clandestinas. Hoy en día, la maquina Campana de la Libertad original se conserva en el “Liberty Belle Saloon & Restaurant”, el cual se ubica en Reno, Nevada. (I.S.)

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