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Misa de unción de los enfermos y representación

VALLADOLID.— En el marco de las actividades de Semana Santa, ayer por la mañana se realizó la misa de unción de los enfermos en el exconvento de San Bernardino de Siena y en la parroquia de San Servacio.

Cientos de personas que padecen alguna enfermedad y adultos mayores acudieron a recibir la bendición y el Óleo de los Enfermos.

Desde anteanoche ambas parroquias recibieron los Santos Óleos, que ese mismo día fueron bendecidos en la Catedral de Mérida.

En San Servacio, los grupos apostólicos custodiaron durante una procesión los Santos Óleos. Los asistentes rezaron y cantaron alabanzas desde el Centro Guadalupano hasta la parroquia del Centro, donde entregaron los Santos Óleos al párroco Armín Rivero Castillo.

Mientras tanto, después de una misa oficiada en el exconvento de Sisal, se llevó al cabo una representación de la venta de Jesús y la traición de Judas, en la que participaron jóvenes de las dinámicas juveniles.

Durante la actuación, los actores estaban vestidos con largas túnicas cafés y accesorios que caracterizaban a sus personajes.

“Te entregaré a Jesús, al Mesías, al precio de cualquier esclavo. Tú lo tendrás, tienes mi palabra”, expresó con voz fuerte Víctor Manuel Álvarez, quien representó a Judas Iscariote.

La mañana de ayer más de 1,000 enfermos y adultos mayores acudieron a las parroquias a recibir el sacramento de la unción, que está hecho con aceite de oliva y un bálsamo especial.

“Señor, unge a los afligidos, a los enfermos y a los que te necesiten, cobíjalos con tu manto santo”, dijo al comienzo de la misa en San Bernardino el párroco Ernesto Navarrete Yam.

Después de unas oraciones y cánticos, el padre y el vicario Rubén Castillo ungieron las manos y la frente de los enfermos. Personas en sillas de ruedas, ciegos, sordos, diabéticos y enfermos de cáncer, entre otras enfermedades, ofrecieron su sufrimiento a Cristo.

“Yo sé que ya me voy a morir, que no hay nada que hacer, pero quiero irme con Dios. Quiero irme en paz con él”, dijo María Faustina Yam Noh, quien padece de cáncer en los riñones.

“Cuando el santo aceite toca mi piel siento fuerza, como si algo me empujara para seguir luchando junto a Dios”, expresó Álvaro Joaquín Kinil May.

Al término de la unción, los participantes también recibieron la Eucaristía y oraron por sus enfermedades.— ZACIL PÉREZ BALAM

 

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