Miguel F. Vera Lima: La bajada de la Virgen de Izamal

miércoles, 24 de noviembre de 2021 · 01:30
Costumbres ancestrales Algo muy particular de Izamal es la bajada de la imagen de la Virgen. Para presidir los festejos del novenario que se celebra en honor de la imagen de la Inmaculada Concepción de la Virgen María —la Virgen de Izamal—, y cuyo día celebra la Iglesia Católica cada 8 de diciembre, se acostumbra entronizar la sagrada escultura de la Virgen en un altar especial diseñado para el caso a un lado del presbiterio, con la intención de que el pueblo devoto pueda acercarse a Ella para rezar agradeciéndole peticiones recibidas o solicitarle diversos favores. En realidad, son tres veces durante el año que la sagrada imagen de la Reina de Yucatán —“Mamá Linda”, para los izamaleños— es bajada de su camarín. En el mes de mayo, para recibir la peregrinación de los Decanatos de la Arquidiócesis encabezada por el Arzobispo que preside multitudinaria ceremonia eucarística en el atrio del convento franciscano. En agosto para conmemorar su Coronación Pontificia, la cual ocurrió el 22 de agosto de 1949. Y la bajada de ahora para presidir su fiesta anual. Había sido costumbre bajar a la Virgen cada 29 de noviembre, iniciando un novenario en su honor. Luego, al agregarse otros “gremios” y prolongarse el novenario, se le empezó a bajar desde el 27 de noviembre. Pero ahora se adelantó la bajada al pasado domingo 21, pues ya hay peregrinaciones, gremios, rosarios, etcétera, para estos días. Dicha ceremonia de la “bajada” consiste en retirarla —sacarla— de su camarín —su habitación, su recinto íntimo—, con sumo cuidado, por el grupo de Custodios de la Virgen, desde esa altura detrás del presbiterio ir bajando las escaleras sosteniendo la peana donde está fija la sagrada escultura. A pulso o sobre sus hombros. Y con cánticos marianos, la intervención de la banda de guerra de alguna escuela, el repique de campanas desde el campanario del templo parroquial, así como el tronar de voladores y aplausos, interminables aplausos y porras. Esta vez, bajando del camarín se realizó una procesión por los corredores del atrio. Al entrar al templo fue recibida con el “Himno de la Coronación” —compuesto y estrenado en 1949—, entonado por el coro San Pablo seguido por el entusiasmado y fervoroso pueblo. Luego de ser depositada en el altar recién montado para la ocasión, se inició la misa al mediodía. Al concluir los festejos en su honor, el 11 de diciembre próximo, la venerada imagen será devuelta, “subida”, al camarín de nuevo. Conviene aclarar que antes de cada “bajada” la sagrada imagen recibe un vestido nuevo pues siempre hay fieles devotos que le obsequian vestidos, mantillas, mantos e inclusive joyas, de tal manera que la Reina y Patrona de Yucatán —“Mamá Linda”— estrena vestimenta tres veces al año. Y así como son muy locales para los izamaleños las expresiones y aplicaciones de los términos de “bajada” y “subida” de la Virgen a su camarín, así también forma parte del lenguaje coloquial de los izamaleños expresar: “subí a misa” o “bajé de misa”, por la particularidad de que el templo parroquial está en alto, como es conocido el detalle histórico de que el conjunto conventual está construido sobre la base de una estructura prehispánica.— Izamal, Yucatán, noviembre de 2021. Cronista de Izamal.

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