Vecina de Caucel relata un infierno tras perder a su esposo por Covid

sábado, 7 de agosto de 2021 · 20:00

Hace tres meses, María Liseli Euan Sonda, vecina de Caucel; se adaptaba a la extraña normalidad que ofrece la pandemia del Covid-19. Algunos días eran difíciles, pero había comida en el hogar que formaron con tres hijos, e incluso podían darse lujos como ir al cine o pagar la televisión por cable.

Entonces el virus entró en casa y se llevó a José Asunción Pech Puc, su esposo y padre de sus hijos, dejándola sola y sin certeza jurídica del hogar donde vive en esta comisaría de Mérida.

''Todo fue tan rápido...'', recuerda María Liseli

La mujer de 38 años de edad perdió a su esposo el 14 de junio pasado. Los días previos cuidó de él con la esperanza de que librara el Covid-19, una oportunidad que se desvaneció cuando tuvo que ingresarlo en una clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social ( IMSS).

Dos días después del ingreso, sonó el teléfono: su esposo había presentado baja oxigenación y fue intubado. A las 48 horas de colgar, entró una nueva llamada: José Asunción había fallecido.

Todo fue tan rápido que todavía no sé qué voy a hacer”, cuenta acompañada de su pequeña hija Itzel, de apenas cinco años. Es la más pequeña de sus hijos, que completan Julisa, de 20 años, y de Jhonatan, de 18.

El virus también le quitó el trabajo y una vida cómoda

José Asunción era mesero en un conocido restaurante de Mérida y también trabajaba en eventos sociales. Antes de la pandemia, “le iba bien, ganaba mucho dinero, no necesitábamos lo que necesitábamos, a veces hasta íbamos al cine”.

Por su parte, María Liseli trabajaba como empleada doméstica en varias casas de Mérida y también ganaba bien. Cuando informó que su esposo estaba contagiado  le pidieron que “no regresara”. Aún hoy sigue esperando que sus patrones, varios de ellos del fraccionamiento Santa Fe, en Ciudad Caucel, la llamen para volver a laborar.

“En la comisaría de Caucel, la gente tiene miedo; incluso cuando voy a la tienda se alejan de mí, saben que mi esposo murió de Covid-19 y creen que yo también estoy infectada”.

"O te mueres de Covid o te mueres de hambre" en Yucatán

Dice que entiende que la gente tiene miedo, pero ella necesita trabajo para sacar adelante a sus hijos menores, pues aunque el joven de 18 años labora como jardinero y ayuda en casa, ella aún tiene la responsabilidad de su hija de cinco.

 “O te mueres de Covid, como le pasó a José, o te mueres de hambre. Apenas tenemos pan y leche, ya que vivíamos bien, no nos faltaba nada, mi esposo estaba muy ocupado”.

Ahora su nivel socioeconómico bajó: “Somos más que pobres, apenas logramos recaudar dinero para la comida”.

María Liseli dijo que su mayor preocupación es que viven en una casa que construyó su esposo en un terreno propiedad de su suegra; pero no tiene ningún papel para proteger la propiedad.

María Liseli teme perder el pequeño patrimonio que le dejó su esposo, en un terreno que es de su suegra. Foto de El Universal

Señaló que en Ciudad Caucel y la comisaría del mismo nombre, los problemas socioeconómicos, como el de ella, no provienen de una o dos familias.

Somos muchos los que tuvimos que cubrir nuestras necesidades, hemos retrocedido a los pobres, apenas tenemos para comer”.

Como muchas otras familias, la pandemia les ha provocado la pérdida de sus puestos de trabajo y una grave falta de oportunidades que lleva a una crisis económica, ya que cada vez es más difícil pagar los alimentos y los servicios si su precio aumenta.

Dice que a pesar de buscar trabajo, como empleada domestica o “de lo que sea”, la gente no la contrata por temor a contagiarse, a pesar de que han pasado meses desde que perdió a su esposo. Reconoce que el hecho de que los caso de Covid-19 aumentaran en Yucatán causó que también le sea imposible salir a buscar donde emplearse.

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