Qué es el Jéets Méek’, la ceremonia maya del inicio de la vida

MÉRIDA.- Una de las ceremonias mayas más antiguas es el  Jéets Méek’ (hetzmek o jetzmek), en el cual se materializan aspectos simbólicos de la cosmovisión maya y transmite a los más pequeños de la familia los valores y normas de esta cultura.

Esta ceremonia doméstica tiene la función de fomentar el desarrollo físico,  intelectual y social de los niños mayas desde sus primeros meses de vida. Comúnmente es considerada como una especie de bautismo maya, pero fuera de presentarle a las deidades al infante, su importancia reside en marcar el inicio del ciclo de la vida.

Recibe su nombre por la forma en que se abraza al bebé por primera vez. Se le coloca a horcajadas sobre la cadera izquierda de los adultos que han sido previamente invitados para ser padrino y/o madrina. Jéets quiere decir “aligerar”, “aliviar la carga”, y méek se traduce como “abrazar”.

Se realiza para indicar que el bebé se encuentra apto para constituirse como miembro de la comunidad. Deberá ser tratado y socializado según su sexo y se le enseñará a comportarse de acuerdo con las normas y costumbres de su comunidad.

¿Cuál es su origen?, ¿Qué simboliza?, ¿Cómo y cuándo se lleva a cabo? y ¿Cuáles son sus elementos más importantes? Son algunas de las preguntas que responderemos.

La información de esta nota está basada en la investigación “Rituales de Hetzmek en Yucatánrealizada por Nancy Beatriz Villanueva Villanueva y Virginia Noemí Prieto, académicas de la Universidad Autónoma de Yucatán. Puedes leer el artículo completo aquí.

El Jéets Méek’, ¿de origen prehispánico?

Por muchos años investigadores del tema asumieron que el Jéets Méek’ tiene sus orígenes desde antes de la llegada de los españoles.

Indicaron que este ritual es una variante contemporánea de un rito prehispánico: el ka’put zihil, el cual describe Diego de Landa en su texto "Relación de las cosas de Yucatán", con el cual comparte rasgos estructurales muy similares.

¿Qué significa Jéets Méek’?

Según el Diccionario Maya Cordemex, el término Ka’put zihil se traduce de igual modo que Jéets Méek’, y ambos marcan el inicio de los niños en las actividades y responsabilidades como futuros adultos.

Sin embargo, según la descripción de Landa, el Ka’put zihil era practicado al inicio de la adolescencia. En este sentido, ambos ritos son de iniciación a otra etapa de la vida pero llevados a cabo en diferentes momentos del desarrollo del individuo.

Sacerdotes mayas han comentado que en la época antigua, el bebé era llevado ante un adivino o sacerdote del calendario, el ah-k’in o los chilames, para que, de acuerdo con el día y hora de su nacimiento en el calendario ritual o tzolk’in, asignara el nombre que llevaría en la infancia y adivinara el destino que le correspondería y se le asignaba el oficio que ejercería en la sociedad.

A pesar de esta supuesta práctica, aun cuando el ritual del Jéets Méek’ también expresa concepciones del mundo de los mayas yucatecos prehispánicos, no puede deducirse de esto su existencia prehispánica. En realidad se trataría de una invención posterior, como producto de la adopción de creencias y modos de comportamiento ajenos a la cultura maya, recreados a partir de ésta.

Ritos mayas mezclados con cultura española

Investigaciones más recientes ponen en tela de juicio que el Jéets Méek sea una ceremonia prehispánica. Afirman que no se cuenta con materiales arqueológicos, iconográficos o documentos coloniales que lo fundamenten, como en el caso de otros ritos mayas. Se trata más bien de un ritual que se ha conservado por la tradición oral.

La propuesta es que los mayas actuales son producto de la mezcla de dos culturas, la maya y la española del siglo XVI, así como de su progresivo desarrollo a partir de entonces, además de las influencias culturales posteriores, como la contemporánea, que ha adoptado algunas costumbres y valores de la cultura norteamericana.

Por lo tanto, desde los años transcurridos desde la conquista española, las manifestaciones culturales actuales no son copia exacta del patrón prehispánico, ni de las formas de vida europeas sino que son híbridas.

¿Cuándo se realiza Jéets Méek’?

Tradicionalmente debe realizarse cuando las niñas cumplen tres meses de edad y los niños, cuatro. Sin embargo, esto no siempre es así; abundan casos en los que se celebra cuando los bebés ya tienen cinco meses de edad.

Esta ceremonia se puede realizar antes del bautizo de la criatura, el mismo día del bautizo o en fechas posteriores a esa celebración católica.

Se reportan algunos casos en los cuales se elige el día de la ceremonia considerando la fase lunar; tres días antes de que llegue la luna llena, el día de luna llena, o tres días después de la misma, pero no se explica la razón de esto.

Los padrinos generalmente deben ser dos, un hombre y una mujer, pero también puede ser solo uno. En el último caso, el sexo del adulto debe corresponder con el sexo del bebé; de modo que las niñas tienen madrina y los niños, padrino. Usualmente son parientes de la familia o personas muy allegadas de la comunidad, con quienes se refuerzan los vínculos de compadrazgo.

¿Qué se usa en la ceremonia de Jéets Méek’?

Ya sea en el interior de la casa o en el solar, se coloca una mesa con mantel y sobre ésta una o más velas, un recipiente con flores, y  platos y jícaras con la comida que se le dará a probar al bebé durante la ceremonia. En algunos casos se coloca sobre la mesa alguna imagen católica, como la de San Martín de Porres, la Santa Cruz verde o la Virgen de Guadalupe.

La comida que se coloca sobre la mesa consiste fundamentalmente en pinole, huevo y pepita gruesa de calabaza. En algunos casos se pone además chaya, hervida y escurrida, y sal. Con los alimentos que la madrina o el padrino le dan a probar al infante durante la ceremonia, se intenta contribuir al desarrollo de sus habilidades mentales, tanto para memorizar como para razonar, para abrir el entendimiento y para tener discernimiento.

También se colocan sobre la mesa ciertos instrumentos de trabajo, los cuales varían dependiendo del sexo del bebé. Estos le serán puestos en la mano durante el transcurso de la ceremonia.

 Si se trata de un niño, los objetos más comunes son machete, coa, jícara, sabucán y hacha;  si se trata de una niña agujas, tijera, ollas y comal. Para ambos se colocan libretas, libros, lápices y plumas. Más recientemente se han empezado a utilizar juguetes que imitan ser teléfonos celulares, computadoras portátiles, y otros.

El ritual maya para niñas

Los padrinos llegan a la casa de los padres del bebé con algunos regalos para realizar el ritual. En algunas descripciones se menciona que cuando se trata de una niña, la madrina comienza vistiéndola con la ropa que le han regalado los padrinos.

Cuando ya está vestida, sus padres la llevan al lugar donde se realizará la ceremonia. La madre la entrega a la madrina, quien por primera vez le hará Jéets Méek. Una vez en esta posición, la madrina procede a dar nueve vueltas alrededor de la mesa en dirección contraria de las agujas del reloj.

Ceremonia de Jéets Méek’ de Xereny Un Echeverría en septiembre de 2020 en Tiholop, Yucatán.- Foto del Archivo Megateca

Al finalizar esta primera serie de vueltas la madrina entrega la niña al padrino, quien también dará otras nueve vueltas, pero esta vez en sentido inverso. Dichas vueltas idealmente son contadas por la persona que dirige el ritual, quienes tradicionalmente suelen ser los abuelos o abuelas paternas o los propios padrinos.

También es común que alguna persona cercana a la familia, aunque no necesariamente quien dirige el ritual, contabilice las vueltas dadas. Para la contabilización se utilizan granos de maíz. Tmbién se mencionan casos en los que se utilizan hojas de chaya cruda o granos de cacao.

Durante esta primera serie de vueltas la madrina va colocando en las manos de la bebé algunos de los instrumentos de trabajo que fueron colocados en la mesa, mientras le habla de su utilización en el trabajo que desempeñará en el futuro. Existen reportes en los que se menciona, por ejemplo, que la madrina conduce a su ahijada a la cocina y allí le muestra y explica la utilidad de los utensilios. Luego la lleva al lavadero y procede de la misma manera.

El ritual maya para niños

Cuando es un niño quien será objeto de este ritual, el padre lo entrega al padrino. Esto sucede en el momento en que el dirigente del ritual así lo indica. Por lo general éste es algún miembro anciano de la familia, que conoce mejor las fases del ritual. En pocos relatos se menciona al J’men como el dirigente de la ceremonia.

De igual manera, se  le hace Jéets Méek’ y una vez en esta posición se procede a dar vueltas en la mesa, con la única diferencia de que las dos series constan de trece vueltas.

En el transcurso de las vueltas, tanto la madrina como el padrino le dan a probar al niño los alimentos que fueron colocados en platos o jícaras sobre la mesa principal.

Existen descripciones que narran que el padrino lleva a su ahijado al campo. Allí le coloca en manos del infante instrumentos tales como la coa, el machete, una jícara. Toma la mano del niño y hace los ademanes del chapeo y el corte de leña.

Al finalizar las vueltas, el bebé es entregado a sus padres, quienes agradecen a los padrinos el haber hecho Jéets Méek’ al hijo. Finalmente se reparten entre los asistentes, parientes y vecinos invitados, los alimentos principales de la ceremonia. En algunos casos se sirve una comida especialmente preparada para ellos.

¿Qué significan los elementos?

El número de vueltas no es casualidad. Esta correlación obedece a que en la cosmovisión maya el inframundo (la tierra) se asocia con la mujer y las características femeninas, y tiene nueve capas; el supramundo (el cielo) corresponde al hombre y todo lo masculino, y tiene trece capas.

Respecto a las direcciones inversas en las que se realizan las dos series de vueltas, primero en sentido contrario a las manecillas del reloj y posteriormente siguiendo el sentido de éstas, tienen el propósito de delimitar el espacio ritual y abrir un camino entre la tierra y las direcciones del cosmos para establecer un espacio de comunicación con las entidades sobrenaturales que ahí residen.

Se dice que el sentido del primer recorrido reproduce el recorrido solar en la bóveda celeste porque inicia en el Este, desde donde se dirige hacia el Norte y, después de recorrer todos los puntos cardinales “finaliza en el centro”.

Algunos investigadores sostiene que este ritual evoca la génesis maya porque, según el mito de creación del mundo, los “Creadores” hicieron al hombre con maíz blanco y amarillo, y este alimento está presente en el Jéets Méek’ para recordarle al niño su responsabilidad de recordar, invocar y alimentar a los creadores

El valor simbólico del Jéets Méek’

El Jéets Méek’ constituye un rito de paso y de iniciación a otra etapa de la vida de los infantes. Simultáneamente es la presentación formal y la introducción simbólica del niño a la sociedad a la que pertenecen sus padres.

Los padres que les han realizado esta ritual a sus bebés afirman que lo que buscan es incentivar y favorecer, el desarrollo de las habilidades físicas e intelectuales de sus hijos. Se cree que la apertura de las piernas durante la ceremonia, y desde entonces a partir de ella, hace que los niños lleguen a ser buenos caminantes.

Consideran que la simple transmisión cultural será insuficiente si no lo preparan anímica, física y mentalmente para adquirir los conocimientos y las habilidades. Posiblemente, con estos actos traten de conjuntar las fuerzas y condiciones favorecedoras de ese proceso.

El Jéets Méek’ es interpretado como especie de investidura; una ceremonia en la que se comunica a los presentes que el sujeto presentado es un niño o una niña, y que en el futuro deberá ser tratado por los demás como tal; que en términos de su género le corresponderá desempeñar la actividad económica asignada a ese género en la sociedad a la que pertenecen.- Daniela Carrillo Bracamonte, estudiante de Comunicación Social de la Uady

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