Yucatán

Bancos del Bienestar, aún sin funcionar en Valladolid

Continúan como elefantes blancos en Valladolid
lunes, 25 de abril de 2022 · 00:24

VALLADOLID.— Los dos edificios del banco de Bienestar continúan como elefantes blancos, pese a que las obras concluyeron desde hace varios meses.

Actualmente siguen cerrados, así que los ciudadanos que tienen apoyos del gobierno federal siguen cobrando en los cajeros de los bancos del Centro.

Como parte del plan nacional de construcción de bancos de Bienestar, en esta ciudad se edificaron dos, uno en un terreno del fraccionamiento Puesta del Sol y el segundo en San Isidro II.

En ambas obras se utilizaron terrenos que constructoras donaron al Ayuntamiento.

Los terrenos donados iban a servir para áreas públicas como parques, centros de salud y escuelas, pero en la pasada administración municipal, que encabezó el morenista Enrique Ayora Sosa, se utilizaron parte de los lotes donde hay parques, de modo que esas superficies disminuyeron con las construcciones.

El objetivo de los bancos de Bienestar es facilitar los pago a las personas que reciben apoyos federales, como las becas a los estudiantes, Pensión para el Bienestar de los Adultos Mayores (de 65 años y más), Jóvenes Construyendo el Futuro y apoyos al campo, entre otros.

Sin embargo, los beneficiaros aún cobran las ayudas en los cajeros céntricos.

Por cierto, en los bancos del centro de la ciudad la mayoría de los campesinos que acude a cobrar es auxiliada por voluntarios.

Incluso, al no poder ellos hacer las operaciones en los cajeros, algunos otorgan propinas al personal de las mismas instituciones que los ayudan a retirar dinero.

Las obras se concluyeron desde hace varios meses, pero todavía no entran en función, al parecer porque están en espera de la llegada del presidente del país, Andrés Manuel López Obrador, para inaugurarlas.

Mientras tanto, permanecen como elefantes blancos.

Vecinos que viven en los alrededores de los bancos de Bienestar manifestaron que desde finales del año pasado concluyeron las edificaciones y desde entonces permanecen abandonados.

De hecho, en los patios ha crecido la maleza y de alguna manera eso afecta a las familias que viven cerca.— Juan Antonio Osorio Osorno