Temporada de pulpo 2022

Baja el precio del pulpo en Yucatán: esto cuesta el kilo en Progreso

Las congeladoras no logran vender molusco de 2021
jueves, 7 de julio de 2022 · 14:15

PROGRESO.— Debido a que los mercados están inundados de pulpo por los pescadores furtivos, al comenzar la temporada de captura del molusco, que va del 1 de agosto al 15 de diciembre, el kilo del octópodo se pagaría a $100, contra los $185 pagados en diciembre pasado, informó Ana María Pech Chacón, presidenta de Armadores Pesqueros, A.C., que agrupa a los dueños de barcos y congeladoras.

El anuncio significa que el precio del kilo de pulpo fresco será el mismo que se pagó el 1 de agosto de 2021 y el cuarto día, subió a $118 en Progreso; mientras en Río Lagartos abrió a $120, según los archivos del Diario.

De hecho, la temporada de pesca de pulpo de 2021 fue histórica en Progreso, pues batió el precio récord de $140 establecido en 2018, pues el 20 de noviembre subió de 137 a $147; el lunes 22, a $150; el 5 de diciembre, a $165; el lunes 6, a $168; el viernes 10, a $170, y cerró a $185.

Un año antes, debido a que restaurantes y la industria turística del mundo pararon actividades por la pandemia del Covid-19, el precio del kilo de pulpo en agosto fue entre $30 y $50 en Río Lagartos; a $30 (el molusco chico) y $40 (el grande) en Progreso, y a $50 en Chuburná.

Pesca furtiva en Progreso abarata el precio del pulpo

Ana Pech dijo que “la pesca furtiva es una gran amenaza para la ya cercana temporada de pulpo, pues su captura ilegal ha sido imparable desde que el molusco está en veda, los mercados están inundados con producto fresco y en las congeladoras aún hay pulpo de la temporada pasada que no se puede vender por la ilegal competencia”.

La industria pesquera se enfrenta a la imparable e inconsciente pesca furtiva, un gran grave problema que, de no pararse, acabará con las pocas especies marinas que aún quedan y representan el pilar de la economía de las costas de Yucatán.

Ante el abaratamiento del pulpo, llama a los furtivos a hacer una reflexión y darse cuenta del grave daño que están causando a la pesca, pues cuando se acabe (el pulpo) tampoco ellos tendrán ingresos, afirma.

Trabajo de limpieza del pulpo

La dirigente señala que los furtivos son personas inconscientes e irresponsables a las que les gusta obtener recursos económicos de manera ilícita, y ya acabaron con el pepino de mar, arrasaron con esa especie que apuntaba con ser una pesquería alterna durante la veda del mero, pero la acabaron.

También acabaron con el tiburón, ya no hay escualos cerca de la costa; esta pesquería daba empleo a muchos pescadores y trabajadores en los centros de proceso del seco-salado, donde se preparaban grandes cantidades de la carne para su envío al mercado nacional, pero igual se acabó, dice.

¿Desaparecería la pesca del mero en Yucatán?

Agrega que los empresarios pesqueros como Martín Velázquez Cuevas y Jesús Quiñones Galván, quienes cuando se establecieron en esta ciudad se dedicaron durante años al procesamiento de tiburón, ahora se dedican a la escama, y en el caso de Velázquez Cuevas se dedica también al pulpo.

El caracol blanco, continúa, es otra especie que ya acabaron los furtivos, a pesar que está en veda permanente durante más de 25 años, nunca se ha dejado de pescar, los buzos se dedican a esa ilícita actividad en toda la costa y ya lo acabaron, es una especie en peligro de extinción en el litoral yucateco.

Asimismo, señala que el mero, que está en veda del 1 de febrero al 31 de marzo y se pesca del 1 de abril al 31 de enero, es otra pesquería seriamente amenazada, pues los furtivos no dejaron de pescar esta especie.

Imagen ilustrativa de la pesca del mero en Yucatán

Los resultados de esa irresponsable actividad son que cada día las embarcaciones de la flota mayor se tienen que alejar mucho más de la costa a fin de obtener regular captura y ejemplares de buen tamaño, dice.

En un balance de los tres primeros meses de la pesca de mero, Ana Pech señala que la captura está desplomada, los barcos retornan con volúmenes de 500, 700 y 1,000 kilos, algunos traen 400 kilos, lo que hace incosteable la actividad y eso ha propiciado que muchas embarcaciones sean amarradas para esperar la pulpeada.

Otras embarcaciones, agrega, se tienen que alejar hasta 180 millas (333.36 km) de la costa, donde los furtivos no llegan, para capturar mero de buen tamaño, como el extraviado y el caballo, pero es un riesgo para los barcos y pescadores que están lejos del litoral trabajando a grandes profundidades, donde una caída es mortal.

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