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Activas “rutas del alcohol”

Uno de los establecimientos de venta de cerveza que se ubica a la salida de la vía Valladolid-Cancún

La tolerancia a beber en los taxis golpea a familias

VALLADOLID.— Muchos de los trabajadores que cada semana van y vienen de Quintana Roo, además de enfrentar el consumo de drogas, beben mucha cerveza, lo que dio origen a dos “rutas del alcohol”, tanto en la carretera que va y viene de Cancún y de la Riviera Maya, pasando por Tulum, Cobá y Chemax, hasta llegar a esta ciudad y luego a sus comunidades donde continúan la parranda y se olvidan de sus familias, a quienes dejan sin sustento.

La primera “ruta del alcohol”, se detectó hace más de 15 años, cuando se creó la terminal foránea de taxis en Cancún, ubicada entre las avenidas López Portillo y Nichupté, donde se estacionan todos los taxis que llegan a ese destino turístico de los diversos municipios del interior del Estado, que llevan y traen a trabajadores.

La fiesta de los trabajadores empieza desde el mediodía de todos los sábados, sobre todo de obreros de la construcción, que al salir de su trabajo, acuden a la terminal foránea en busca de su taxi para volver a su pueblo.

El movimiento en ese lugar se prolonga hasta por la noche con la salida de trabajadores que se dirigen a visitar a sus familias en comunidades de Yucatán, en su mayoría del oriente. En ese lugar, se ponen de acuerdo con sus compañeros de viaje o de pueblo y compran las primeras canastillas de cervezas en un local que está justo enfrente de la terminal foránea, que por cierto antes era otro negocio, pero los dueños al percatarse de lo lucrativo que sería vender cervezas cambiaron el giro.

Ahí empieza la “ruta de la cerveza” o del alcohol. Se suben al taxi y ya están bebiendo; antes de salir de Cancún se detienen en lo que antes era un depósito y actualmente ya está convertido en una tienda de conveniencia, donde compran más cerveza, “la tanda” de otro compañero de viaje.

El viaje continúa y en Leona Vicario hacen otra parada para hacer sus necesidades fisiológicas y para comprar más cerveza. A lo largo de los 160 kilómetros que separa esta ciudad de Cancún, en cada pueblo, a un lado de la vía siempre hay agencias, de tal forma que hacen su compra mínimo en cuatro ocasiones de dos canastillas, lo que quiere decir que cada viajero se gasta alrededor de $160 solo en cervezas, más los $200 que paga por su viaje ya son $360 y si compra alguna botana y comida puede gastar mínimo $400 .

Un trabajador, albañil, pintor, carpintero plomero o electricista, entre otros oficios, puede ganar en Quintana Roo alrededor de 2,500 a la semana, pero antes de quitarse de su trabajo, quizá se gaste los primeros $500 en el pago de su comida que le dan en la obra, lo cual piden durante la semana para pagar el sábado, lo que quiere decir que al llegar a esta ciudad o en su comunidad ya se habría gastado los primeros $1,000.

Siguen la parranda

Taxistas que llevan y traen a los trabajadores señalan que al llegar a su comunidad, un gran número de ellos sigue la parranda, incluso en Tesoco se creó un establecimiento en la entrada del pueblo donde los bajan y siguen embriagándose, hasta gastar todo su dinero.

En otras comunidades como en Kanxoc, Tixhualactún Ticuch o Popolá, es común que el domingo se pueda ver a algunos de ellos tirados en la calle, sin dinero en la bolsa, sobre todo cuando se organiza algún baile popular el sábado por la noche en su comunidad.

Amas de casa de Chichimilá, dicen que sus esposos cuando llegan a su casa ya no tienen dinero, pues todo lo gasta en su borrachera, de modo que el domingo o el lunes cuando tienen que volver tienen que prestar para su pasaje y a ellas no les dejan nada.

Por fortuna, según señalan las mujeres campesinas, saben trabajar y muchas se dedica al urdido de hamacas y al bordado de prendas durante la semana, lo cual venden y obtienen un poco de dinero, con lo que pueden sacar a sus hijos adelante.

No se tiene un número exacto de personas que viajan a Quintana Roo a trabajar, pero se habla de que cuando menos un 50% de ellos está incurriendo en esa anomalía, según datos de algunos taxistas, pues ellos son los que palpan el problema cada semana, incluso varios de ellos los contratan de manera exclusiva, para ir a buscarlos en las obras en la que están trabajando.

El mismo problema, ocurre en la ruta que viene de Playa del Carmen, por la Riviera Maya, incluso en la glorieta que divide las carreteras entre Cobá, Tulum y Chemax, ya funciona un establecimiento de venta de cervezas, en donde se pueden abastecer los trabajadores.— Juan Antonio Osorio

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