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Azote del ciclón “Delta” fue menor de lo que se temía

Sobre estas líneas

TIZIMÍN.— La destrucción más grave que dejó el huracán “Delta” en el municipio se observó al norte de la ciudad, frente al Cobay donde apenas hace un par de días maestros y empleados se habían dado a la tarea de limpiar los árboles que derribó “Gamma”.

En medio de la calle cayeron postes de electricidad y los cables quedaron atravesados sobre la vía, al igual que frondosos árboles.

Ese fue el primer punto que visitó personal del gobierno estatal para preparar el escenario para la visita del gobernador Mauricio Vila Dosal quien regresó para valorar los daños causado por el huracán.

Ahí lo esperaron el alcalde Mario González González, el titular de la Secretaría de Desarrollo Rural, Jorge Díaz Loeza, directores de escuelas, altos mandos del Ejército Mexicano y decenas de fotógrafos de diversos medios.

Los trabajos para despejar calles por parte de la policía se suspendieron momentáneamente en espera del Ejecutivo estatal y el convoy de patrullas se trasladó a la zona donde llegaría.

Los árboles quedaron atravesados en las calles para que el gobernador constatase los daños que ocasionó “Delta”.

Aunque no hubo indicaciones, tras el azote de “Delta”, varias tiendas de abarrotes comenzaron abrir pasado el mediodía, la gente salió en vehículos, motos, bicicletas y hasta caminando para tomar fotografías de lo ocurrido.

Las personas que fueron desalojadas fueron trasladados en los diversos albergues y refugios temporales y pasaron sin complicaciones el paso del meteoro, pero ya querían regresar a sus hogares luego que se enteraron que el fenómeno ya se había alejado de la península.

Aunque las autoridades habían previsto proporcionar alimentos durante la estancia de los albergados, hubo quienes desde un día antes luego de llegar a Tizimín compraron insumos para pasarla en familia.

En las aulas de las escuelas se distribuyeron a las familias con sus respectivas colchonetas, a los que son de la cabecera Municipal y que viven en condiciones vulnerables se les dio ropa, calzado así como pañales y leche para los bebés.

Tras el paso del ciclón, muchos de los reubicados de puertos ya se querían regresar, pero los choferes no tenían indicaciones de partir, pues según alegaban debían esperar que les digan si el camino está en condiciones y si no hay riesgos por inundaciones.

Vecinos de las coloradas como Eustaquio Chan Marfil indicaron que estaban agradecidos con el apoyo recibido, pero que necesitaban volver pues si ya no había peligro no sabía por qué los retenían en las escuelas, pues necesitaban ver sus casas y sus embarcaciones.

Los de Tizimín desde la tarde comenzaron a dejar los refugios, y según el alcalde Mario González González fueron 201 albergados de la cabecera y del puerto de El Cuyo a los que recibieron.

Incluso indicó que tras el paso del huracán los visitó para decirles que el peligro había pasado y que en el momento que deseen podían regresar.

El primer edil dijo que hubo saldo blanco y que a pesar de los problemas con la electricidad poco a poco se iba a estar restableciendo.

Pese a los daños registrados, dijo, el Ayuntamiento estará al pendiente de los habitantes y de los pobladores de comisarías para subsanar los daños, si los hubiese.

Por otro lado, los que dejaron sus casas en el fraccionamiento Los Aguacates y en Jacinto Canek para refugiarse con familiares y en lugares seguros, esta vez no tuvieron graves inundaciones en sus hogares como con la tormenta “Gamma”.

Incluso el pozo que se hizo en Jacinto Canek cumplió su función pues en poco tiempo la vía estaba sin agua acumulada.

Donde sí hubo una ligera inundación fue en Los Aguacates, pues el señalamiento que pusieron en medio del pozo desapareció.

Ahí ninguna familia se quedó, pues con lo ocurrido el fin de semana todos desalojaron sus hogares una noche antes tras aseguras sus viviendas.

En Valladolid, donde las afectaciones a causa del meteoro fueron mínimas, casi imperceptibles, una vez que pasaron los efectos, la gente comenzó a salir de la calle, incluso turistas acudieron a los expendios de comida.

El puerto de Sisal, comisaría de Hunucmá, prácticamente se inundó, igual que la única vía de entrada del puerto.

En Progreso, el meteoro se sintió ayer como un norte intenso, y paralizó casi todas las actividades entre ellas la pesquería y la portuaria.— Wendy Ucán Chan / Megamedia

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