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México es su hogar

Con 18 años de residencia, piden ser mexicanos

Refugiados guatemaltecos quieren reunirse con Rigoberta Menchú Tum

PROGRESO.— Tras llegar hace 18 años a este puerto, una familia de refugiados guatemaltecos dice que le gustaría reunirse con su paisana Rigoberta Menchú Tum, quien participará en la Cumbre de los Premios Nobel de la Paz.

La familia recuerda que llegó a esta ciudad en 2001, con el apoyo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) y de Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz en 1992, quien ya confirmó su asistencia a la mencionada cumbre.

También contó con la protección del presbítero Lorenzo Mex Jiménez, entonces párroco de esta ciudad.

Los refugiados afirman que quieren ser ciudadanos mexicanos, ya no quieren regresar a Guatemala.

Por revancha

Gilberto Gómez Limón, jefe de la familia oriunda de Antigua, Guatemala, relata que en 1998, hace 21 años, por venganza y calumnias lo apresaron y acusaron de robo.

En aquella época estaba la guerrilla, operaban grupos paramilitares.

Recuerda que el 26 de abril de 1998, día que asesinaron al obispo Juan José Gerardi, él se encontraba en la cárcel de Antigua y lo único que vio fue lo que transmitieron en la televisión y solamente por eso lo consideraban testigo de ese crimen.

Amenazado de muerte

Así que estaba preso y, además, amenazado de muerte porque lo consideraban un testigo del asesinato.

En el año 2000, estando preso, se enteró que fue acribillada a balazos la casa donde vivía su familia, integrada por esposa, hijos y papás, en el poblado de Santa María de Jesús, ubicado al pie del Volcán de Agua.

Por fortuna nadie de sus familiares salió herido.

Sin embargo, fue un aviso de la amenaza de muerte que pendía sobre él y sus parientes, pero poco podía hacer tras las rejas donde se encontraba. Únicamente le quedaba rezar.

Fue en el año 2001 cuando fiscales del gobierno de Guatemala le avisaron a la familia de Gómez Limón, que vivía atemorizada, que en calidad de refugiados serían enviados a México.

En ese mismo año Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz de 1992, se comunicó por teléfono con el padre Mex Jiménez, entonces párroco de La Purísima Concepción y San José en el centro de esta ciudad, y le pidió que apoye a la familia de su paisano Gómez Limón, que en calidad de refugiada era enviada a México.

En aquel entonces el padre Mex Jiménez formaba parte de Pastoral Social de Yucatán y de México; ya lo habían contactado representantes del Acnur para que dé protección y ayuda a la familia de Gómez Limón, que era enviada por Chiapas.

Debido a la cercanía de Chiapas con la frontera con Guatemala, el Acnur, con la intervención de Rigoberta Menchú, decidió que el lugar ideal para la familia de refugiados era Progreso y seleccionó como apoyo al presbítero Mex Jiménez, de la Pastoral Social local y nacional.

La esposa y siete hijos

En 2001 llegaron Mercedes Hernández Marroquín, esposa de Gómez Limón, y sus hijos Rosalía, Pedro, David Nereo, Víctor Manuel, Héctor, Flor América y José Luis.

El sacerdote los recibió y hospedó en una vivienda del poniente de la ciudad, que se ubica a la orilla del mar y que facilitó un empresario pesquero.

Ahí estuvieron un tiempo y después en otras casas que ellos mismos rentaron.

A los menores de edad se les inscribió en la primaria Álvaro Obregón, cuya directora dio facilidades para que empiecen a estudiar.

Dos hijos más

En Guatemala se quedaron Gloria Rosario y Josué, quienes ya tenían su propia familia.

José Benjamín y su esposa, María Cristina Hernández Orón , llegaron poco después a Progreso.

Rosalía se casó con el oaxaqueño Víctor Manuel Gutiérrez.

Cuatro años preso

Gómez Limón fue liberado en 2002, salió de la cárcel en Antigua, lo llevaron a la capital del país, donde estuvo unos 20 días, y de ahí, acompañado de fiscales de Guatemala y con el apoyo de representantes del Acnur, lo trasladaron a Comitán, Chiapas, donde fueron atendidos por la Comar.

Después, Gómez Limón viajó a esta ciudad y se reencontró con su familia; lo recibió el padre Mex Jiménez, quien estaba a cargo de la familia de los refugiados.

En esta ciudad, Gómez Limón y su familia se dedicaron a la carpintería, luego al comercio, pues en Antigua eran comerciantes. Vendían dulces mexicanos que compraban en Chiapas.

Ahora, Gómez León tiene una tienda en Los Portales, en la calle 27, y la atiende con su esposa y su hijo Víctor.

Sus otros hijos tienen expendios de quesos, jamones, ventiladores y otros artículos que compran en Mérida y traen de Belice.

En esta ciudad nació Noé Rolando, quien es mexicano y tiene 13 años de edad.

La familia habita en un predio rentado en la colonia Benito Juárez.

El estatus migratorio de los refugiados guatemaltecos es de residente permanente. Cuentan con la credencial expedida por el Instituto Nacional de Migración.

Queremos ser mexicanos, dijo Gómez Limón al padre Mex Jiménez al reunirse hace unos días en el Centro Stella Maris, en este puerto, para recordar ese episodio y también porque Rigoberta Menchú visitará Mérida.

En el Stella Maris ambos repasaron los acontecimientos que obligaron a los guatemaltecos a huir de su país y refugiarse en esta ciudad.

“Queremos ser mexicanos; a Guatemala ya no regresamos, ni de paseo”, señala Gómez Limón

“A los refugiados nos gustaría reunirnos con nuestra paisana Rigoberta Menchú cuando ella llegue a Mérida para la Cumbre de los Premio Nobel”, añade.

El Centro Stella Maris podría ser el lugar ideal para ese encuentro.

En el Stella Maris, que cuenta con el servicio de asesoría para migrantes, se apoyará a los refugiados para que puedan adquirir la nacionalidad mexicana. Ya tuvieron la primera reunión para el trámite, informa su director, Antonio Buenfil Guillermo.

El padre “Archi”

El padre Mex Jiménez recuerda que por el conflicto político que se vivió en Guatemala, uno de los perseguidos y amenazados de muerte fue el padre Édgar del Cid, conocido como “Archi”, quien llegó a esta ciudad también con la ayuda del Acnur y estuvo como vicario de la parroquia de 2004 a 2005.

El padre Édgar, en sus homilías en una de las parroquias de Antigua, Guatemala, denunciaba los atentados que sufrían los pobladores, así que los grupos paramilitares le dijeron: “O te callas o te callamos”.

Entonces el obispo de Escuintla, Víctor Hugo Palma, intervino y mandó a “Archi” a esta ciudad, donde estuvo como vicario y, después al calmarse la situación política, regresó a Guatemala y puso en marcha la Pastoral del Mar.— Gabino Tzec Valle

“Queremos ser mexicanos; a Guatemala ya no regresamos ni de paseo”, señala Gilberto Gómez Limón, cuya familia llegó a Progreso en 2001 y él, un año después

 

México “El refugio guatemalteco”

La Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) dice lo siguiente en internet:

Llegada masiva

En los años ochenta, por los conflictos en Guatemala; se inició en nuestro país la etapa conocida como “El refugio guatemalteco”. En esa época se registró el ingreso masivo de unos 46,000 campesinos guatemaltecos, considerados como refugiados, los cuales inicialmente se asentaron en campamentos en Chiapas y, a partir de 1984, en Campeche y Quintana Roo.

Repatriación voluntaria

Para 1989, más de 4,000 refugiados habían regresado de manera individual a Guatemala.

Dos procesos

En 1998, con el Programa de Regularización Migratoria se había entregado documentación a unas 18,420 personas. Con el Programa de Naturalización, a su cierre en diciembre de 2004, se había entregado un total de 10,098 cartas de naturalización.

Integración definitiva

En 1997 los asentamientos se integraron a Campeche y Quintana Roo, y en 2000, a Chiapas.

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