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Deuda con mayahablantes

Una vendedora del mercado 20 de Noviembre de Oxkutzcab

Faltan intérpretes en instituciones que dan servicios

De 120 centros de salud supervisados por la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán (Codhey) el pasado año, el 32.5%, es decir, 39, no cuentan con personal que tenga conocimientos en la lengua maya que permita dar una atención eficiente a personas mayahablantes que demanden alguno de los servicios.

Esa carencia llama la atención en determinados casos, como en el Centro de Salud de Yotholín, comisaría de Ticul, que de acuerdo con la pirámide poblacional cuenta con 1,700 habitantes, no cuenta con personal con conocimiento de la lengua maya, a pesar que la persona entrevistada por la CNDH dijo que el 90% de la población es exclusivamente mayahablante.

Apenas 5%

Ese porcentaje de población exclusivamente mayahablante contrasta con lo reportado en el centro de salud de la otra comisaría ticuleña, Pustunich, donde el 5% de la población se comunica solo con su lengua materna, lo que no hace necesario tener una persona que sepa hablarla en esa institución de salud, según la persona entrevistada.

La carencia de personas que hablen la lengua maya en los centros de salud pone en apuros a ambas partes, paciente y personal médico, debido a que se tiene que recurrir a otros pacientes que hablen el castellano y sirvan de traductores, o en el peor de los casos, los enfermos explican sus síntomas o dolencias con su poco conocimiento de la lengua española, con el riesgo de una mala interpretación.

En un trabajo que presentó luego de tomar el diplomado “Diversidad y Políticas Lingüísticas en México, ante el año internacional de las Lenguas Indígenas”, la arqueóloga Fátima del Rosario Santos Pacheco, promotora de la lengua maya en el sur del Estado, menciona que en Yucatán, las personas indígenas que solicitan algún servicio de salud, educación, o realizan un trámite o gestión, no lo hacen en su lengua.

Trámites y servicios

“Al acudir a instituciones a solicitar algún trámite o servicio no se cuentan con personal especializado para la atención de personas indígenas, ni siquiera en las instituciones de salud”, dice.

“En el hospital O’Horán y algunos centros de salud del interior del Estado se puede observar la disposición de señalética en lengua maya, pero al solicitar servicio en lengua maya, muchas veces las personas encargadas de la atención comentan que el médico o médica no es hablante de lengua maya o no se encuentra la persona hablante de maya en ese momento, por tanto no se presta la atención adecuada. Muchas veces hasta se les regaña por no saber expresarse o explicarse correctamente en español.

“Hace un par de años me tocó apoyar a una persona mayahablante que se encontraba afuera del Hospital O’Horán comprando sangre porque personal de salud le había solicitado donación de sangre para realizarle una cirugía a un pariente; esta persona al parecer no entendía el concepto de donación porque no fue atendida en su lengua, pensaba que por tratarse de un Banco de sangre debía pagar por ella.

“Estas observaciones y experiencias me hicieron reflexionar sobre las situaciones de discriminación y servicios no especializados que se presta a personas mayahablantes, de ahí la necesidad de plantear que los prestadores de servicio deben ser intérpretes especializados, especializados doblemente, 1) en el área de su competencia, es decir si es del área de la salud, contar con los conocimientos para ejercer su especialidad y 2) ser intérprete con una visión intercultural desde el enfoque de los derechos humanos.

Desconocimiento

Entre las conclusiones de su trabajo la arqueóloga, mayahablante nativa, dice que “las experiencias y las observaciones que presencié me hicieron reflexionar sobre las situaciones de discriminación y desigualdad que afrontan las personas descendientes de un pueblo originario; la gran mayoría de las personas indígenas no conocen sus derechos, no saben que existe una Ley de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas y que tienen derecho a comunicarse y recibir atención en su lengua, por lo que recibir atención en su lengua es un derecho ‘invisible’ ante sus ojos”.

De acuerdo con la profesional, las autoridades tienen una deuda histórica con los pueblos originarios y es atenderlos en su propia lengua y desde su propia cosmovisión en todas las instituciones de gobierno.

“Es decir, que haya intérpretes en salud con una visión de respeto, de igual a igual y con pertinencia cultural en salud y educación, que son los servicios prioritarios”, concluye.— Megamedia

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